sábado 3 de mayo de 2008

Una queja lampiña

Yo quiero tener barba. Siempre quise tenerla. Desde pequeño soñaba con una barba frondosa, tipo filósofo griego. Pero, como dicen los Rolling Stones, uno no siempre puede tener lo que quiere. Así que, para desgracia de mis sueños "barbiles", soy un hombre con una escasa, escasísima barba. Mis deseos de despertar cada mañana con una oscurecida faz se han desvanecido, pues sólo veo despobladas mejillas en las que surge uno que otro pelillo. Me salen más lunares que pelos. Yo soñaba con una saludable y crecida barba, bien poblada y de buen aspecto. Pero en vez de eso sólo me sale barba por poquitos a los lados de la cara (abajo de las patillas), en el mentón y en el bigote, que de bigote no tiene mucho. Aunque ahora tengo más que hace unos cuantos años, todavía no es la barba que yo quiero y probablemente nunca llegue a serlo. Así, a los 21 años sigo siendo prácticamente imberbe.

He intentado dejar crecer un poco mi "barba", pero realmente no llega a tal. La he dejado crecer para intentar una barba candado, pero lo que resulta es un candado sumamente inseguro porque no cierra completamente. Así que vuelvo y me afeito y sigo diciéndome que por qué rayos no me sale harta barba. Siguiendo la teoría de mi hermana, es porque Dios sabe como hace sus cosas, pues cuando le dije que yo quería tener barba me dijo que si la tuviera probablemente me la dejaría como de náufrago. Yo dije que sí, por lo que me salió con el dicho proverbial de la infalibilidad de las decisiones divinas, incluso en cuestiones de vello facial. Pero la teoría no me consuela. Me voy más por el lado de que la genética me jugó una mala pasada, porque mi papá si le sale buena barba, así como a mi tío mayor y de mi abuelo no hablamos porque me pongo a llorar. En cambio mi hermano y yo salimos bastante lampiños. Rayos. Pero apuesto a que la caída del pelo si la voy a heredar. Genética mugrosa.

Mucha gente me ha dicho que mejor que no me salga barba, que lo de la afeitada diaria es una mamera. Puede que sí, pero mi terquedad me insiste y yo digo que quiero tener mucha barba, a pesar de la enorme ventaja de que me ahorro mucho dinero porque las máquinas de afeitar me duran un montón de tiempo. Igual si tuviera mi barba como yo la quiero la dejaría crecer por días y días, así que lo de la afeitada no sería problema. Yo insisto en mi deseo de tener barba poblada, aunque insistir no me sirva de nada, porque si por insistir fuera, la barba de Gustavo Angarita sería un bolero al lado de la mía. Lo único sería probar remedios de esos que hay rodando por ahí, pero la verdad no me da mucha confianza aplicarme algún menjurje en la cara. Preferible no tener barba a tener una infección bien inmunda o una quemada química estilo Club de la pelea.

Resignación es lo único que queda. O un milagro peludo. Pero creo que habrá que conformarse con que mi niño interior se vea en el exterior por el aspecto lampiño de mi cara.




viernes 25 de abril de 2008

El día del idioma

La lengua española celebró su día el 23 de abril. Aquí en Bogotá empezó la feria del libro, evento que congrega mucha gente todos los años, de los cuales un gran porcentaje le gusta leer en esos 15 días, porque de resto no abren un libro ni a patadas. Pero bueno, la feria es un lugar importante para promover la lectura, hábito que si que hace falta en Colombia. El 23, además, se terminó un año de Bogotá Capital Mundial del libro, que fue un muy buen año porque se hicieron muchísimos eventos muy interesantes. Ojalá se mantenga esa costumbre y no haya sido sólo este año.

En fin, volviendo al día del idioma, me acordaba yo en estos días como se nos llena la boca a los colombianos, y sobre todo a los bogotanos, diciendo que hablamos el mejor español del mundo. Yo digo que eso es muy difícil de decir, porque es muy relativo categorizar las formas de hablar español, o castellano mejor. Y también digo que tal cosa no es cierta cuando uno ve como es que habla la gente en realidad. El hecho de que tengamos muchos académicos que manejen perfectamente la lengua no quiere decir que todos hablemos el mejor castellano de la vida. Es que solo hay que ver las burradas que dice la gente todos los días para desvirtuar por completo eso de que hablamos el mejor español del mundo.

¿Cómo puede uno decir que se habla el mejor idioma cuando las frases están llenas de pichurrias y gurrupletas? Hasta Lucho Garzón usó esa palabra en televisión. ¿Cómo decirlo cuando uno ofende mentando enfermedades venéreas? Si, esa linda palabrita que están pensando. Y eso sólo para ofender. ¿Cómo decir que hablamos el mejor español cuando la gente habla de subistes, bajastes, fuistes, vinistes, trajistes y caístes? Y eso lo he visto entre gente bastante educada, al igual que esa inmundicia del "volver a repetir"(o repetir, o volver a hacer, pero no juntas, gente, por favor), o el fastidioso "de que" que se usa para todo. Recuerdo que una vez me tocó una guía de museo(si, una GUIA DE MUSEO), que durante todo el recorrido utilizó más el "de que" que un futbolista siendo entrevistado. Y si una guía de museo habla así, yo no sé que se puede esperar.

Siguiendo con la colección, es encantador cuando uno escucha el traigamen, llevemen, subamen, bajemen. Ahí si que se nota el buen manejo del idioma. Así vamos a llegar a ser gente "etsitosa", es decir, gente de "écito". El rector de mi colegio decía Colsusidio en lugar de Colsubsidio. Sin duda somos los que mejor hablamos, no se puede poner en duda tal cosa, aquí todos somos catedráticos del idioma, no como el resto de latinoamericanos, y ni hablemos de los españoles. Por favor...

Y la ortografía. Siempre es bueno ver que la gente confunde al ahí con el hay, cuando no les da por la fusión y escriben ahy. O el haya con el halla. He visto a la gente respirar haire y ver con los hojos. Mucha gente pide fabores y no favores. A veces el favor es para que les compren las "voletas" para el concierto. Muy "vurros". Realmente quedan como un "sapato" con su mala ortografía. Y lo peor es que encuentra uno errores ortográficos hasta en los periódicos, sin mencionar los errores gramaticales y demás; y si un periodista no sabe usar el idioma para escribir, como jodida la cosa.

Bueno, creo que ya está clara mi idea. Aunque en otros países hablen muy feo, no entiendo porque nos vanagloriamos aquí del mejor castellano cuando hablamos como hablamos. Eso es muy relativo. Lo que hay que hacer es leer más para mejorar la ortografía y tratar de corregir las cosas que decimos mal, porque la otra es que aquí todo el mundo tiene la salida facilista de que cuando se les corrige, le salen a uno con la frasecita que muchos hemos escuchado: "ay, pero me entendió". Y eso los decentes, porque hay unos que se van es emberracando. Uno mismo tiene que preocuparse por mejorar, sino no, no hay nada que hacer.


P.D. 1: Hay que ir a la feria del libro
P.D. 2: He aquí el enlace de la Real Academia de la Lengua. Pues por si las moscas.
P.D. 3: No saben como me divertí escribiendo esto.
P.D. 4: No menciono a los comentaristas de fútbol porque esos merecerían una entrada completa, con su recepcionar, testarazo, switcheo y otras lindas palabritas.

viernes 18 de abril de 2008

Cosmopolita mi...

Los colombianos tenemos una molesta tendencia a sobrevalorar nuestros logros. Por alguna razón agrandamos cualquier pequeño triunfo que haya tenido alguien en el deporte, las artes, la política, etc. (incluso nos enorgullecemos de gente con algún grado de parentesco con colombiano, así sea como en trigésimo sexto grado y la persona en cuestión ni siquiera sea nacida en Colombia). Aún más, los avances que ha tenido el país parecen a nuestros ojos más grandes de lo que en realidad son. No sé por qué pasa esto, tal vez nacemos con lentes de aumento incorporados, pero siempre hemos tenido complejos de superioridad por cosas que en realidad son muy relativas, como lo del segundo himno nacional (quién carajos hizo el concurso) más bonito del mundo después de la Marsellesa. O lo de Bogotá como la Atenas suramericana, cuestión decimonónica que nada tiene que ver con la situación actual de la ciudad.

Y ya que hablamos de Bogotá, es hora de pensar bien la sobredimensión que el desarrollo bogotano tiene a los ojos de los que habitamos esta ciudad. Ahora, no voy a negar que el desarrollo urbanístico de Bogotá en los últimos diez o quince años ha sido enorme, que la cultura ciudadana mejoró cantidades (aunque está empezando a decaer), que la ciudad está más organizada y bonita. Y más grande, mucho, mucho más grande. Pero también hay que decir que aunque la gente cree que esta ciudad es cuasi de primer mundo, todavía le falta bastante para eso. Y lo que digo lo digo porque me parece el colmo que en esta ciudad después de las once de la noche uno ya no consiga en que carajos irse para la casa (excepto por los taxis). Obviamente no en todos los sectores de la ciudad es lo mismo, pero ya me ha pasado en sectores distintos y dudo que sea cuestión de mala suerte.

El Transmilenio es un toque de queda disfrazado. En mi caso, que vivo cerca al portal de la calle 80, en la mayoría de troncales no me pasa transmilenio después de las 10:30, lo que es una basura teniendo en cuenta que la troncal de la 80 fue la primera que se hizo junto con la de la Caracas. Sin mencionar que a esa hora es que la rumba está poniéndose buena y a uno le toca largarse. Entonces toca salir raudo y veloz a las diez de la noche de donde uno esté porque si no se jode. Por lo menos yo tengo otras opciones, ¿pero los que viven en lugares a los que sólo pueden llegar en el dichoso y rojo transporte de ganado?

Pero las otras opciones también están fallando. Que uno no encuentre transporte por la noche, tenga que caminar buscándolo y además de eso vea que pasan buses, pero para el lado contrario al que uno va, es bastante frustrante, especialmente cuando se está en un sector como Usaquén, que no es precisamente el hueco más horrible de Bogotá. Y aún más frustrante si la casa de uno queda en la quinta porra, prohibiendo por completo subirse a un taxi por miedo a que el numerito del taxímetro al final del viaje le cause a uno un ataque cardíaco. Entonces Bogotá no es tan cosmopolita como dicen, porque las grandes ciudades del mundo siguen moviéndose de noche y dan opciones para transportarse a la madrugada, como en Nueva York, donde después de cierta hora (como media noche), el metro no pasa con la misma frecuencia, pero se envía uno cada hora; así uno sabe que puede esperar pero que seguro llega el mugre metro y se puede llegar a la casa (o a donde sea que vaya). En cambio aquí uno puede esperar tres cosas: ver el amanecer, morir de hipotermia en una acera o que lo roben (claro que esperando el metro también lo pueden robar). Y el bus no pasó.

Entonces mi gente, el cosmopolitismo bogotano yo lo pondría en duda. Que haya muchos centros comerciales, zona rosa, bares absurdamente costosos (una cerveza de $7000 es una cosa hasta inmoral) Hard Rock Café, alcalde gomelo, traquetos y prepagos para tirar pa'l techo y que en los centros comerciales del norte la tasa de personas rubias aumente exponencialmente (incluyendo los rubios de tarro) no lo es todo. Si algo tan elemental como el transporte público no funciona, difícilmente se puede hablar de una ciudad cosmopolita, así todos aprendamos a hablar inglés. Una ciudad cosmopolita se mueve todo el tiempo, permite vivirla y recorrerla a todas horas. Aquí vamos mejorando, pero todavía no clasificamos, así la óptica aumentada propia de la colombianidad nos diga lo contrario.

jueves 10 de abril de 2008

El 9 de Abril


Ya son 60 años. Hace sesenta años asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán, probablemente la figura política más importante que tuvo Colombia en el siglo XX. Un hombre tan importante que su recuerdo perdura igual de fuerte en las mentes de aquellos que vieron en él una ilusión, la única ilusión, para que sus vidas cambiaran y fueran mejores. Aquellos que lo recuerdan sienten aún el dolor por su muerte, por el asesinato de este gran hombre. Ese famoso ¡mataron a Gaitán! es todavía un grito de dolor desgarrado, dolor que se ve en los ojos llorosos de los que lo recuerdan y recuerdan ese momento desastroso de sus vidas y de la historia de este país.

Personalmente, Gaitán es una de las figuras históricas más apasionantes que he conocido. Es una figura llena de un misticismo que muy pocas figuras tienen. Ese fenómeno que fue Gaitán en nuestra política es algo que tiene unas dimensiones colosales. Al adentrarme en la vida de este hombre me fue fácil entender esa admiración que despertó en el pueblo colombiano; debo decir que fue emoción lo que sentí al empezar a ver la magnitud de lo que fue Gaitán. Hombres como él no son precisamente cosa de todos los días. Es por eso que su legado perdura, y perdurará, a pesar de los ires y venires que ha tenido Colombia, de su historia trágica, de sus errores crasos.

Es ese legado lo que es más impresionante: ver como los hombres y mujeres que aún viven y que vivieron en la época de Gaitán siguen recordándolo año a año; como el dolor por su muerte no ha disminuido, cómo se siente ese dolor cuando hablan de él, cuando evocan todo lo que hizo por el pueblo. Y ese dolor sigue vivo porque el asesinato de Gaitán fue truncar un sueño enorme que tuvieron muchos colombianos, un sueño que nunca pudo ser realizado y que nunca estuvo tan cerca como cuando Gaitán iba a llegar a la presidencia: el sueño de un país mejor, justo, equitativo, en donde la vida no fuera una constante desilusión por el enorme poder que unos cuantos tenían (y siguen teniendo) y que usaban a su antojo (y siguen usando), pasando por encima de miles de colombianos.

Nunca sabremos si Gaitán hubiera podido cambiar al país en realidad. Personalmente, no soy muy amigo de esos análisis contrafactuales. Pero lo que si sé, es que cuando mataron a Gaitán, no sólo lo mataron a él como hombre. Ese día, con Gaitán murió para siempre la ilusión, la esperanza del pueblo colombiano en que las cosas podían cambiar. Ese día murió para siempre la confianza de los colombianos en la política y sus dirigentes. Es por eso que la historia colombiana desembocó en un torrente de violencia imparable; porque la apatía de los colombianos fue la semilla. El odio y la intolerancia sectaria traída desde el siglo XIX, se convirtieron en la única política de este país, porque Gaitán era la alternativa a esa división maniquea de nuestra sociedad, y lo mataron. Por eso todo se volvió mierda, los godos se apropiaron en alma, corazón y vida de los espíritus de los colombianos. Por eso el país que tenemos y el "lujo" de presidente que nos mandamos, que está a la derecha de la derecha. Ya nada más importó porque la ilusión y el anhelo por cambiar las cosas y mejorar al país desaparecieron.

Está en nuestras manos que la memoria de Gaitán no desaparezca. Está en nuestras manos que la ilusión pueda revivir.




P.D. Recomiendo dos libros sobre el tema que me han gustado mucho: primero, el magnífico libro de Arturo Alape El Bogotazo: Memorias del olvido, que es un trabajo excelente de investigación y registro de testimonios acerca de lo sucedido el nueve de abril. En segundo lugar, una novela de Osorio Lizarazo titulada El día del odio, que es una visión literaria del golpe que fue Gaitán y el bogotazo para Colombia.

sábado 29 de marzo de 2008

Placeres culposos

Primero que todo, es justo celebrar que ya llevo un año escribiendo este blog. Un año ha pasado ya desde que nació este monstruo y todavía tiene la fuerza del primer día; ojalá le dure muchos años más. Lo que quiere decir que la fuerza me tiene que durar es a mí, pero siempre es bacano hablar de los proyectos de uno como si fueran entes autodeterminados.

Ahora sí, la entrada:

Todos tenemos placeres, grandes y pequeños, que nos hacen la vida más agradable. Además, compartimos algunos de esos placeres con gente que tiene los mismos gustos de uno. Muchos de esos placeres son socialmente aceptados, otros aunque sea tolerados, y hay otros que le dan a la gente estatus de enfermo mental. Bueno, cada quien con lo suyo. Pero entre esos placeres que tenemos, hay algunos que, aunque nos gusten mucho, por alguna razón hay algo que nos dice que es el colmo que tales cosas nos gusten. A esos son los que llamo placeres culposos: esos placeres que son incongruentes, molestos, triviales, que incluso da pena confesar. Pues voy a mencionar algunos de esos placeres culposos que tengo y que estoy segurísimo que muchos comparten conmigo.

- Los realities de VH1: No sé por qué rayos me gustan esos programas. Viendo objetivamente tales producciones, es fácil ver lo estúpidas, mal hechas y ridículas que son, sin mencionar que de reales no tienen nada. Pero por alguna razón toda esa serie de pendejadas me proporcionan un entretenimiento increíble. Ver a la gente haciendo el ridículo y trapeando el piso con su propia dignidad me causa mucha gracia. El de Flavor Flav me hizo reír cantidades por ver a semejante baboso dándoselas de playboy. Y no nos olvidemos de la jauría de lobas que había en ese programa, eso era lo más chistoso de todo. Semejantes viejas tan horribles (bueno, no todas) peleando, escupiendo y diciendo barbaridades para conquistar al tipo este, que bien loco si está. Muy gracioso. Y después va y se les ocurre a estos genios reunir a las viejas y meterlas en una Escuelita de los encantos, por dios. Pero me lo ví todo. Ahhhhhhhh, que horrible. Pero es que es muy chistoso. Y así con Rock of love, Hogan knows best y demás. Basura muy alimenticia para mi entretenimiento intrascendente.

-Ultimate Fighter: Yo siempre he dicho que uno no debe usar la violencia física para arreglar todo en la vida. Soy esencialmente pacífico y muy pocas veces me he agarrado a golpes con otra persona. Pero cuando veo este programa se me sale la bestia que llevo adentro. Me encanta ver como esos tipos se rompen la madre en serio, no como en la lucha libre. Es que se dan muy duro; supongo que es la bebida para mi sed de sangre escondida. Igual es su decisión cogerse a golpes y volverse nada en el octágono, nadie los obliga, y tal vez por eso lo veo sin aprensiones. Por otro lado, prefiero hacer catarsis viendo eso (o en los videojuegos) y no empezar a romper gente a diestra y siniestra. Aunque me preocupa seriamente el hecho de que disfrute ver a la gente acabándose a puños, patadas y llaves, no puedo evitar el efecto hipnótico que las peleas tienen sobre mí: probablemente me concentro más viendo una pelea que en la universidad. Maldita sea. Pero ni modo, esto y el boxeo me entretienen mucho.

-Las comedias románticas: Este si que es culposo. Estas películas donde el amor es tan fácil, edulcorado y empalagante no deberían gustarme. No digo que pague para verlas en cine, porque tampoco, pero cuando las dan en televisión me las veo, y como las dan a toda hora y en todos los canales, pues me he visto como mil y algunas varias veces, como Legalmente rubia, que es re tonta pero me la he visto como cinco veces. Supongo que alguna partecita de mi cerebro se ajusta al ver los bonitos mensajes y moralejas de estas películas. Ha de ser la partecita que debería servirme para mejorar en matemáticas pero que se me atrofió. El caso es que disfruto estas películas livianas, porque no sólo me libera de estar almacenando información como loco, sino que de hecho suspendo mi intelecto por hora y media, lo que no está nada mal porque pensar duele y mucho. Es que eso de tener que leer para la universidad textos complejos y después mamarse una película sueca que la entiende el director no es cuestión segura para mi salud mental. Hay que darle espacio a la trivialidad, dejar descansar la cabecita.

-Las secciones de farándula de los noticieros: Pues es bastante obvio que es por ver a los monumentos de mujeres que salen ahí. También porque puedo burlarme por horas de todas las burradas que dicen las mentadas beldades que presentan estas secciones, burradas que son de categoría mundial (que a mi me diga Carolina Cruz dónde carajos queda san Pitesburgo. A lo mejor cerca a san Petesburgo). Definitivamente se ven mejor modelando y posando, pero no hablando y dando noticias. Bueno, "noticias".

-Scarred: Este programa es una chanda porque muestran lesiones de gente, generalmente pelados que practican deportes extremos. Muestran las heridas y tal. En realidad es bastante desagradable, pero cuando lo cojo en ese horrendo canal que es MTV me lo veo. Nuevamente el gusto por lo sangriento, creo que tengo problemas.

-Giovanny Ayala: Esa hijuemadre canción De rodillas te pido si que me puede gustar. Este tipo, y en general la música conocida como "popular" o de "despecho", representan mi lado oscuro musical. Todo el mundo dice que es una boleta, pero yo que hago, disfruto los temas, muchos me hacen reír, como el baboso del Jhonny Rivera que no canta ni un cumpleaños pero que es más famoso que el berraco. Rata de dos patas me hace reír cantidades, es la colección de adjetivos peyorativos más grande que he visto en una canción. Y el Charrito negro le llega a uno al corazón con Quererte fue un error. En resumidas cuentas la música esta no será la mejor pero me entretiene. Así es que se canta hijue...

Y bueno, supongo que hay más, pero ya no me acuerdo. Pero estos son bastante representativos. De verdad que son placeres culposos, pero ni modo, no hay nada que hacer, y al que no le gusten pues que hacemos. Además, como ya dije, todos tenemos estos placercillos que son una chafa completa. Tengo otros placeres, como la bebida, la comida grasosa y demás, que a la gente le parecen malos y deberían ser culposos, pero a mi no me lo parece, así que suerte.

Y ya, voy a ver que hay en televisión.

lunes 17 de marzo de 2008

Yo quiero un portátil

En estas épocas, iniciando el siglo XXI, la era de Acuario y los gobiernos excesivamente largos, los computadores son, probablemente, de lo mas importantico que hay. Es decir, que si uno no sabe manejar decentemente un aparato de éstos, pues fue que ya lo dejó el tren a uno y se jodió porque todo es por computador. Y para terminar de completar, ya no sólo basta tener el computador de la casa, sino que hay que tener un berraco portátil para poder trabajar en todo lado, hacer los ensayos de la universidad, mandar correos todo el día, perder el tiempo (obviamente), etc. Entonces el dichoso y transportable aparato se ha vuelto muy importante para todas las labores intelectuales y productivas de la gente, porque mal que bien facilita la vida, e incluso en ocasiones la salva, porque es muy posible que cuando uno necesite usar el computador de la casa, alguien más también lo necesite, lo que es bastante complicado de resolver.

Por todo esto, he decidido que quiero un portátil. No tengo el dinero para comprarlo, pero algún día tendré que tenerlo. O tal vez algún alma caritativa me lo regale (uno nunca sabe). O de pronto me lo gano en un concurso (aunque dudo que mi suerte dé para tanto). O... yo no sé, pero quiero un portátil. Eso me facilitaría enormemente mis labores académicas, además de engrandecer aún más la pereza que ya me embarga, pues podría escribir cómodamente entre mis calentitas cobijas y no tendría que bajar al estudio a hacer los trabajos. Podría bajar aún más mierda de la que ya bajo de internet, y no tendría que borrar cosas a toda hora porque es MI computador. Podría poner lo que se me dé la gana de papel tapiz y protector de pantalla. Y mil vainas más.

Pero eso sí, lo más importante cuando me vaya a comprar mi portátil, es asesorarme bien para comprarlo. Y para eso hay que consultar a los hampones colombianos, porque hay que ver lo buenos que son los portátiles de esta gente: aguantan operativos militares, balazos, desbandadas, bombardeos y demás. Fuera el portátil de uno, lo golpea muy fuerte al cerrarlo y se jode y no tiene salvación. Por eso hay que conseguir de los que tenían Jorge 40, Raúl Reyes, Iván Ríos, entre otros miembros de nuestra nutrida fauna criminal (¿qué sería de las investigaciones de la justicia colombiana si estos personajes no tuvieran portátiles?), porque esos si aguantan de todo, hasta el mal de ojo o un niño inquieto. Buenos portátiles esos ole.

P.D. Hay que tener cuidado con la información que guarda uno en el portátil, porque uy señor si la gente guarda vainas para que los jodan. ;)

miércoles 27 de febrero de 2008

La godarria

"El hombre corriente está bajo el hechizo del odio"
Stefan Zweig

Ando asustado. ¿Por qué? Porque últimamente me he dado cuenta que en Colombia hay muchísimo godo; lo que de por sí no es un problema. El verdadero problema es cada vez más esos godos son gente irreflexiva, que no piensa antes de hablar, llena de un odio irracional hacia todo lo que no se ajuste a su visión del mundo. Supongo que eso es reflejo de la tan mentada polarización política en la que se encuentra el país. Pero de verdad ya me tiene asustado la forma en la que la gente descalifica a todo lo que no sea Uribe y su combo, a lo que medianamente se atreva a criticar al señor presidente.

Un escenario en el que he visto este particular fenómeno es en Facebook; si, el odiado por unos, amado por otros, Facebook. Como sabrán, en tan dichoso portal se pueden crear grupos a los que los usuarios se pueden unir, basados en sus intereses, elementos afines, en fin. La mayoría de estos grupos son de pendejadas, puras vainas para reírse un rato. Pero obviamente hay grupos que abanderan ciertas iniciativas políticas, lo que no está mal porque no todo puede ser trivialidad. Pero lo preocupante, mucho muy preocupante, es que esos grupos que hablan de política son verdaderamente intolerantes. Ya uno estaba acostumbrado a los comentarios en los foros de El Tiempo y demás, donde, además de la pésima ortografía, se veían unos insultos como de oficial nazi. Pero ahora se forman unos grupos en Facebook que son para pensar, y para tener miedo.

Un ejemplo es con la cuestión de las marchas. A mi parecer, tanto la del cuatro de febrero como la del seis de marzo son igual de importantes, porque tanto guerrilla como paramilitares han sido -y siguen siendo- un enorme problema para el país. Pero salen estos godos infelices y forman un grupo que se llama Yo no marcho el seis de marzo, supuestamente que porque esa marcha es de guerrilleros y chavistas y yo no sé que más, que yo apoyo a mi ejército y a mi presidente (nuevamente, suena como nazi). Con todo respeto, negar que los paramilitares siguen matando es una estupidez, así como que hay militares torcidos que se aliaron con ellos. Pero no, el grado de estupidez es máximo y se dice que la marcha del seis es guerrillera. Bajo esa lógica, las víctimas de la guerrilla son mejores, o más importantes, que las de los paracos, y yo no puedo creer que alguien con un mínimo de humanidad pueda pensar eso. Pero pues como los paracos no se meten con los de la platica, pues eso influirá. ¿O no? Y como a la mayoría de los que tenemos cuenta en Facebook no nos quitaron la tierra y mataron gente sádicamente frente a nuestros ojos...

Y así hay más, donde las diatribas de odio contra cualquier cosa que no sea derecha son bastante violentas, mezcladas con racismo (te odiamos maldita negra, refiriéndose a Piedad Córdoba) y demás muestras de total y completa intolerancia. ¿Por qué las cosas están así? ¿Por qué nos volvimos maquinas de odio ambulantes e incapaces de entender la posición de otro?

Responder esto es muy difícil. Pero ayudaría el ver que la mayoría de los godos de Facebook son gente completamente acrítica de la realidad: básicamente son bastante ignorantes, no leen un periódico y a duras penas ven un noticiero, y el poquito de noticiero que ven seguro es el de RCN. Entonces todo lo que sale a decir el presidente y su combo de lambericos les parece la verdad revelada, que las cosas son así y que los que no somos uribistas somos guerrilleros, porque aquí todo se volvió negro y blanco: el gris despareció por arte de magia de la gama de colores. Además no ayuda que tipos como el baboso de José Obdulio Gaviria y Plinio Apuleyo Mendoza (pobrecito, yo creo que ya está senil el hombre) salgan a satanizar de inmediato todo lo que provenga de la orilla no uribista de la realidad, como fue el caso de la marcha del seis de marzo, de la cual dijeron que era de las FARC y de los mamertos y los imbéciles de este país, que los "colombianos de bien" se deben quedar en la casita. Así obviamente todos los godos que andan por ahí se exaltan y se vuelven SS en potencia.

Preocupante, porque como digo, la mano de godos que hay en Facebook suelen ser personas desinformadas, ignorantes, incapaces de argumentar su posición, por lo que su defensa es el ataque. Las posiciones de esta gente, que expresan en sus grupos, son claramente irracionales; eso de la confrontación de ideas no va con ellos, la realidad tiene un solo lado y se acabó le vaina. Y como su mentalidad es de una simpleza rayana en lo primitivo, pues obviamente acatan los mandatos sin ningún tipo de crítica o contemplación de lo que les están diciendo; si Vicky Dávila lo dice, es porque así debe ser. Entonces, vamos de para atrás, la mentalidad de la gente está involucionando, y todo eso de que todos somos diferentes y tenemos derecho a serlo se queda en un muy bonito discurso. Yo no sé ustedes, pero a mi me da miedo la situación.

Ya me imagino a muchos cayéndome encima por lo que acabo decir, a decir que soy mamerto y guerrillero: eso probará mi punto.

***
Esto es de otra cosa: por favor vean La vida en rosa, es maravillosa, probablemente una de las mejores películas que he visto en mi vida.


lunes 11 de febrero de 2008

¿Para dónde vamos?

La humanidad está en un momento donde el progreso técnico y científico es bastante alto. No obstante, parece que al paso que la tecnología avanza, la humanidad retrocede. ¿Por qué lo digo? Porque en estos momentos veo que, como seres humanos, vamos de mal en peor. Las modas que surgen, la televisión que vemos, los libros que leemos, están mal. Hay que ver nomás esta vaina de los emos, que a mi me da mucha pena, pero me parece que no tiene sentido, ni oficio ni beneficio. Antes la gente se deprimía y pintaba cuadros o escribía poemas maravillosos. Ahora se cortan las muñecas. Muy útil. Sin mencionar la ventaja evolutiva de cubrirse un ojo con el cabello: subirse a la buseta debe ser más difícil, sin mencionar los problemas de percepción profunda. Entonces ¿para dónde vamos?

Hay ocasiones en que ser incluido en la categoría "jóvenes" me parece una desgracia. Desafortunadamente, los jóvenes son cada vez más vacíos. En esta sociedad se volvió merito ser ignorante, casi iletrado. Lo realmente importante es ser bonito. Y berraco, como el presidente (sarcasmo, por si no se notó). Cada vez más veo personas que no saben ni dónde están paradas. Por supuesto no aspiro a que todos tengan cultura enciclopédica, pero por lo menos hay que estar al tanto de la actualidad, porque eso de no saber ni que es lo que dijo Chávez si me parece grave, sobre todo porque sale cada cinco minutos en los noticieros y le dedican media edición de los periódicos. Yo por lo menos si sigo teniendo en gran estima a las personas que llaman "cultas", que leen mucho y están al tanto de las cosas. De pronto no estoy muy conectado con estos tiempos posmodernos, pero ya dije que no es precisamente algo de orgullo el hecho de estar incluido en la "juventud", porque es desesperante ver como los pelados y peladas de hoy en día no saben un carajo más allá de lo que hacen las celebridades, "letras" de "canciones" (si, entre comillas) de reguetón y que color está de moda. Ya dije, no hay que ser intelectual, pero tampoco puede ser tan plástico y tener la cabeza vacía

Y el corazón tampoco. Porque no sólo ya no interesa cultivar la mente, sino que como personas somos cada vez peores, no somos capaces de ver más allá de nuestras narices ni de nuestros propios intereses. Cada quien quiere salvar su propio trasero, y aprovecharse de los demás en el proceso. Lo realmente importante es cubrirnos de dinero y cosas que no necesitamos (soné como El club de la pelea), y si para eso hay que pasar por encima del que sea, pues ni modo. Es como una nueva versión de la selección natural, pero corrompida hasta el tuétano. Porque todos sabemos que no es precisamente el mejor el que obtiene el mejor puesto con los mejores ingresos. Cuando Arquímedes dijo "dadme una palanca y un punto de apoyo y moveré el mundo" no tenía idea de que iba a existir un país como Colombia. Y no hablemos de la adicción por la plata fácil, porque eso es lo que hay aquí. ¿O que dijeron, qué lo del narcotráfico es de pura alegría?

Lo cierto es que cada vez somos más limitados. Todo es especialización: como yo estudié X cosa, no tengo por qué saber de Y cosa. Es tanta la especialización, que va a haber odontólogos especializados en el tercer molar derecho superior, pero no van a saber un carajo del resto de los dientes. Así se disfraza la ignorancia; así salen las reinas de belleza a decir "pero es que nosotras no tenemos por qué saber de todo"; pues no tienen que saber de todo, pero si de algo. Una vez una no sabía que era el bloqueo estadounidense a Cuba, y yo digo, ¿hay derecho? En fin, limitados. Ya no interesa tener una cultura amplia, y lo peor, el interés por aprender disminuye con cada promoción del bachillerato. Yo no sé, pero la cosa pinta como mal. Yo por lo menos si espero ser la excepción a la regla.

Les dejo una frase de Doris Lessing (por algo se ganó el Nobel) que ilustra muy bien mi punto:

Este tipo de educación, la educación humanista, está desapareciendo. Cada vez más los gobiernos -entre ellos el británico- animan a los ciudadanos a adquirir conocimientos profesionales, mientras no se considera útil para la sociedad moderna la educación entendida como el desarrollo integral de la persona.

sábado 26 de enero de 2008

Procrastinar

Procrastinar. (Del lat. procrastinare). tr. Diferir, aplazar.

Después del inicio más "clichesudo" de la historia, vamos a hablar de lo que significa procrastinar, palabra especialmente cara a los colombianos, pues es bien sabido que este pueblo es experto en dejar todo para última hora. De hecho, se dice que uno como "buen colombiano", deja todo para última hora; lo que no es más que la pura verdad, aquí todo lo dejamos para última hora. Pero ojo, no estoy diciendo que esté mal. O mejor dicho, si está mal, pero como yo soy un paladín glorioso de la procrastinación, pues no tengo autoridad moral para decir que está mal o criticar a aquellos que, como yo, dejamos todo para el último minuto. Porque yo todo lo hago cuando ya se está acabando el tiempo, especialmente lo concerniente a mis actividades académicas.

Diferir, aplazar. Que bonito suena eso. Durante el tiempo que llevo en la universidad, muy pocas veces, y por pocas veces quiero decir casi nunca, he hecho un trabajo con tiempo. Siempre los hago cuando ya toca entregarlo, a pesar de que el dichoso trabajo lo dejan desde el inicio del semestre. Una vez hice tres trabajos finales en una semana. Obviamente toca sentarse frente al computador y no pararse como en doce horas, pero yo no sé por qué carajos funciono mejor bajo presión; la escritura me fluye, las ideas surgen rápidamente, mi memoria mejora ostensiblemente y las vainas me quedan bien hechas, lo que redunda en buenas notas. Obviamente si lo hiciera con tiempo las notas serían mejores, pero qué se le va a hacer, así soy yo. Y pues como el método me funciona, pues ya me cogí confianza y sigo haciendo los trabajos en el minuto de Dios. Un día de estos no voy a alcanzar a terminar y me voy a joder, pero como eso no ha pasado, pues sigo siendo vago y no corrijo lo que sé que está mal, pero me encanta hacer: procrastinar.

Porque si la máxima reza que "no hay que dejar para mañana lo que puedes hacer hoy", mis principios funcionan en total contravía y el dogma es: no hagas hoy lo que puedes dejar para mañana. Además, estoy seguro de que no soy el único que es así: ya dije que es una característica muy recurrente en los colombianos, además de conocer a unos cuantos que comparten mi filosofía. No es coincidencia que el último día de plazo para pagar, las filas estén muy largas (bueno, la falta de plata influye, pero de eso no estamos hablando), o que el 24 de diciembre los almacenes estén a reventar de gente comprando los regalos. Eso pasa porque dejamos todo para última hora, ya lo dije. Es bueno saber que no soy el único, porque si fuera el único tendría a medio mundo encima jodiéndome; el hecho de que seamos varios como que amortigua la cosa. Luego entonces, voy a seguir procrastinando todo lo que se me dé la gana (aún si llego a ser el último que lo haga). Y bienvenido el que quiera procrastinar conmigo: aquí lo que hay es apoyo moral.

Por cierto, esta entrada estaba que la escribía hace una semana. ¿Muy consecuente no?






miércoles 9 de enero de 2008

A su mierda mis pastores que se acabó la navidad

Empezó el 2008 después de un fin de año bastante movido. Fue bonito ver una Bogotá desocupada, sin tantos carros y, lo más importante, fue maravilloso subirse a un Transmilenio y encontrar una silla para sentarse. Me divertí muchísimo en las fiestas, sobre todo el 31, que hubo una reunión familiar bastante concurrida y se bebió hasta la mañana del primero de enero. En resumen, fue un fin de año provechoso y entretenido.

Pasó un nuevo diciembre de parafernalia navideña, consumismo exagerado y promociones que no lo son tanto. Ya se guardaron los adornos y las luces. Así, empezamos un nuevo año, con los mismos astrólogos diciendo las mismas vainas en los mismos noticieros. Vamos a ver que tan acertados son los pronósticos de esta gente y es verdad que este año me va a ir muy bien en la vida. Ojalá que si, a ver si me rinde en la universidad y me puedo graduar a fin de año, porque tengo que terminar algún día, preferiblemente si es antes de que cumpla treinta años. Y ponerme a producir, convertirme en miembro productivo de la sociedad, aunque no sé que carajos voy a hacer cuando salga, pero algo tendrá que salir, optimismo es lo que sobra. O si no hay que conseguir palancas, que aquí todo se mueve así. O poner un carrito de perros y volverme empresario de alimentos. Bueno, alguna joda tendrá que salir.

La otra cosa es que este año no se me pase tan rápido como el anterior, porque el 2007 ni lo ví, no me di cuenta a que horas pasó. Ha de ser por eso que pienso que no hice un carajo. Pero si me pongo a pensar si hice mucho, lo que pasa es que a mi me gusta darme palo, que tipo tan mamón. Espero que este año me rinda más, hacer más cosas y ponerme juicioso. Ojo, dije ESPERO, no hice un compromiso de año nuevo, así si no cumplo, no me voy a sentir culpable. Pa' que vean como es de importante el uso de la lengua. Lo que si prometo es seguir jodiendo la vida con este blog, porque si algo bacano me pasó el año pasado, fue ponerme a escribir en este chuzo. Puras sandeces, pero sirve de expresión que es lo más importante. Además hubo gente que le gustó mi estilo, lo que me elevó la moral exponencialmente. De modo que por aquí seguiré intentado escribir cosas medianamente decentes.

Y pues no más, a su mierda mis pastores que se acabó la navidad. Ya empezó este 2008 bisiesto y habrá que ver como se desarrollan los eventos. Entonces a hacerle y mirar que se hace en este nuevo año que ojalá me deje una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra. Sobre todo buena suegra, porque corral no tengo.

lunes 17 de diciembre de 2007

Lo que vemos en el cine (diatriba odiosa de multiplex en Hp mayor)

A mi me gusta ir mucho a cine. No voy tan seguido como quisiera porque es un poco costoso (y eso que me voy a pie), así que toca ir sólo cuando hay películas que se deban ver en cine, ya sea por los efectos, la fotografía, la historia o el sonido. La última que fui a ver fue El amor en los tiempos del cólera (a mi si me gustó), y la fui a ver porque el libro es uno de mis favoritos. Me falta ir a ver Beowulf porque esa animación se tiene que ver muy impresionante en cine. Pero, para entrar en el tema que me ocupa en esta entrada, que no es ser crítico de cine, porque realmente no me endilgo la mejor sensibilidad para el mismo, y tanto veo cine del suroeste asiático como a Bruce Willis asesinado gente a diestra y siniestra. El tema que me ocupa es lo horrible que es ir a cine por culpa de la gente que no tiene la más mínima idea de como comportarse en la jodida sala.

Pues si, cada vez que voy a cine salgo lleno de odio jarocho con el género humano. Yo no entiendo porque le es tan difícil a la gente entrar, sentarse y quedarse callados viendo la película. He llegado a creer que la gente tiene serios problemas de comprensión y seguimiento de instrucciones, porque no creo que la instrucción "por favor apaguen sus celulares" sea tan difícil de comprender. No obstante, no apagan el mugre celular y fijo les suena en la mitad de la película, ¡y lo peor es que se ponen a hablar! No creo que desconectarse del mundo por dos horas sea tan grave. Todavía le creo a un alto ejecutivo que realmente necesite estar disponible a toda hora. Pero no creo que sea el caso porque dudo seriamente que uno de los mentados ejecutivos vaya a la sala de cine de multiplex Calle 80 a la que yo voy. Entonces ¡apaguen el celular!

La otra cosa es la comida. Yo no sé quien le dijo a la gente que la sala de cine es un comedor. Entran con un balde absurdo de maíz y una gaseosa para un equipo de fútbol entero, y no hacen más ruido comiendo porque no pueden. Mastican el maíz horrendamente y parece que le quisieran quitar el fondo al vaso chupando por el pitillo. Hombre, ¡ya se le acabó la gaseosa, no chupe más, se le van a saltar los ojos! De verdad que me puede fastidiar esa vaina. Y eso que el maíz y la gaseosa son de lo más normalito, porque ahora le venden a uno pizza, perros calientes, nachos, sanduches... mejor dicho, de todo. La próxima voy a ver a alguien con medio pollo o con fritanga viendo la película. Yo pregunto, ¿será muy difícil ver la película y después salir a comer algo? No creo. Pero es que eso de que coman mani-moto* atrás de uno mientras trata de entender el parlamento más difícil de la historia del cine ( el de Matrix reloaded, cuando habla el Arquitecto) pues es como jodido. Hombre, eso no es comedor, porque los gringos traguen como bestias en cine no quiere decir que esté bien. Ramplones.

Y ahora la más horrible de todas las costumbres colombianas en el cine. Como si no estuviera bastante mal hablar durante la película, la gente habla para decir estupideces. Ejemplos: toda la estrategia publicitaria de Satanás giro en torno al hecho de que la historia estaba basada en hechos reales, la masacre de Pozzetto. Aún así, cuando fui a verla, tres viejas (del género femenino, no que fueran viejas de edad, porque de hecho eran adolescentes) que se hicieron en la fila de atrás de la que yo estaba, no sólo dijeron estupideces durante toda la película y se reían en escenas bastante dramáticas que de chistosas no tenían nada, sino que al final, cuando sale el letrerito que habla de la masacre, le escucho a una de las viejas: "ay verdad, yo no sabía". Por Dios. Lo mismo cuando fui a ver La comunidad del anillo. Aunque todo el mundo sabía que eran tres películas, al final de ésta, que es la primera, no sólo la gente se puso a chiflar porque no había final como tal, demostrando así su profunda ignorancia, sino que en la escena final, cuando Frodo y Sam suben una montaña, un tipo dijo: "¡ya, bótelo, bótelo, bote el anillo!". Yo no sé que película estaría viendo el señor, pero estaba como desubicado. Y la muestra máxima de todas las estupideces que he escuchado en un cine, la escuché cuando fui a ver Troya. No es necesario ser la más culta de las personas para conocer la historia del caballo de Troya, eso es cultura general, todo el mundo conoce el cuento. Pero como siempre hay cosas que le demuestran a uno que la humanidad va de mal en peor, cuando en la película están en lo del caballo y que lo van a meter a la ciudad, escucho a un tipo decirles, con toda la ceremonia posible y creyendo estar haciendo una deducción digna de Sherlock Holmes, a las dos viejas (de nuevo adolescentes) con las que estaba: "les apuesto a que están ahí metidos". Dios santo. Sin palabras. Sólo sepan que tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no soltar la carcajada ahí mismo.

Por eso es que prefiero ir a cine en funciones poco concurridas. Ojalá uno tuviera el dinero para comprar todas las boletas y poder entrar solito a cine. Si, yo sé que suena muy traqueto, pero sería lo mejor del mundo, así no tendría uno que soportar lo que ya les dije y muchas otras cosas más.

*Mani-moto: alimento colombiano empacado en bolsitas ruidosas, que es duro como el berraco y, por lo tanto, suena estridentemente al ser masticado.

jueves 29 de noviembre de 2007

De las matemáticas y yo

Alguna vez leí una entrevista que le hicieron al negro Fontanarrosa, en la que decía que las matemáticas siempre le habían presentado un problema en el estudio; es imposible ganarles, porque tienen superioridad numérica. Pues a mi me pasa lo mismo. Aunque no soy bruto para las matemáticas y de hecho me iba decorosamente bien con ellas en el colegio, no me gustan, me aburren muchísimo. Básicamente no las quiero ni ver. La superioridad numérica me derrotó categóricamente.

Mi historia con las matemáticas es de amor y odio, de amores contrariados como diría García Márquez. Como dije, no he sido bruto para los números. De hecho, hasta noveno, yo quería ser ingeniero industrial (!!!). Terminé de historiador con anhelos literarios y periodísticos. Pero el caso es que en noveno tuve una profesora que definitivamente me mató el poquito empeño que pudiera tener por enfrentarme a las matemáticas. Con el profesor de física de décimo y once medio volví a quererlas, pero ahí estaba el de cálculo para recordarme mi reconcomio con los números. Así que hasta el día de hoy detesto profundamente todo lo que tiene que ver con números. Más allá de los que están en las fechas, no puedo con ellos. Yo que hago si no me gustan.

Uno quisiera que le gustaran las matemáticas. Después de ver Una mente brillante, uno se pregunta por qué no puede servir para esa vaina, aunque sea para que le crean a uno la inteligencia, o para tener una mujer como Jennifer Conelly (Cristo bendito!!!). Pero no, los números no entran. A mi me ponen a hacer ejercicios de matemáticas y es como si me mentaran la madre, aunque recuerdo la inmensa felicidad que sentía cuando podía resolver una ecuación o una de esas mugrosas identidades (malditas, malditas, malditas). Menos mal que en la universidad sólo tuve que ver una clase con números, métodos cuantitativos, y salí adelante, básicamente porque creo que la profesora pensó que toda esa manada de historiadores que iban a poder con la estadística, así que nos la puso relativamente fácil. Por lo tanto no he tenido que cruzarme nuevamente con las matemáticas, y espero no tener que hacerlo, más allá de las cuatro operaciones básicas (ojalá todavía pueda dividir sin calculadora).

Entonces, me quedo con mis libros, gracias. En definitiva las letras son lo mío, lo que de verdad me gusta y me apasiona. Le dejo los números a los que puedan con esa vaina, porque a mi no me gustan y no me van a gustar en tres vidas consecutivas, por lo menos. Yo sirvo pa' leer y escribir y de malas al que no le guste, o le parezca una maricada en comparación con los números. Uno sirve para lo que sirve. Lo importante es que cultive con juicio lo que le gusta y que sin importar lo difícil del camino escogido siga adelante en su empeño. Como le dije un día a un amigo, mi misión en la vida es difundir cultura y no morir de hambre en el intento. Igual, siempre se puede escribir un hueso de libro como El código Da Vinci y hacerse rico, porque la mala literatura si que vende.

Nota al margen

Muy bonitos los señores Chávez y Uribe con su peleita de barrio. Ahí mostraron este par de megalómanos tropicales de lo que están hechos. Par de babosos, ¿será que nunca han oído de una cosa que se llama DIPLOMACIA? Y la cancillería muy útil, ahora si se vio la mentada meritocracia del señor Uribe con su sabia elección de canciller. Vamos a ver en que para esta vaina, y todo por no saber hacer las cosas. Y como siempre, es la gente la que termina sufriendo los desvaríos de toda la caterva de imbéciles que nos gobiernan. Más allá de que Uribe y Chávez se hayan dicho sus verdades, porque así fue, uno no puede manejar una cosa tan seria como un acuerdo humanitario como si fuera una pelea de trogloditas, echándose la madre en los medios de comunicación. Pero, ¿qué se le puede pedir a este par de bestias chabacanas?


jueves 8 de noviembre de 2007

Llegó diciembre. No mentiras. ¿O si?

Quedó atrás el mes de las brujas con su noche de Halloween, los comas diabéticos de tanto tragar dulce, los disfraces, los cánticos (que por cierto han bajado de calidad: me quedó con el "triqui triqui" y sus amenazas vandálicas inocentes en lugar del incípido "quiero paz, quiero amor, quiero dulces por favor". A mi me piden dulces con el "triqui triqui" o no doy nada) y demás cosas que caracterizan esta época. Ahora empieza noviembre, aunque no parezca. Porque de unos años para acá han empezado a meterle a uno de la navidad segundos después de terminado el Halloween; de hecho, creo que próximamente, para ahorrar tiempo y gastos, van a empezar a poner las calabazas con gorro navideño de una vez, así matan dos pájaros de un tiro y no tienen que cambiar toda la decoración.

Así es, ahora la navidad empieza en noviembre. Yo siempre había identificado la navidad con diciembre y ya. Diciembre era el mes navideño, con sus pastorcillos del valle, los zagalillos, las anananitanana nanitaea, el tambor que hace ropopompon, los peces alcohólicos (beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río...), el marrano que de las patas bien amarrado llevan todos a chamuscar, los aguinaldos, etc. En resumidas cuentas, llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación. Pero ahora, en aras del comercio, que termina controlando hasta el calendario, uno le toca mamarse la navidad desde el primero de noviembre. Empiezan a vender todas las maricaditas varias para el pesebre, el árbol y hasta para decorar el bizcocho del sanitario. Nos empiezan a invadir los muñecos de nieve, los renos, los duendes y los papás Noel de mejillas rubicundas y problemas vasculares (con esa panza, seguro que los tiene), a pesar de la obvia situación de que vivimos en un país eminentemente tropical donde no cae nieve. Pero suponiendo que si, de todas formas es invasión de motivos navideños. Guirnalda por aquí, guirnalda por allá, lucesitas a diestra y siniestra, icopor, escarcha, bolas, cajitas... ahhhhhhhhhhhh!!! Muchas cosas. Eso un mes esta bien, se soporta, ¿pero dos? A mi se me hace que es como mucho.

La navidad es muy chévere y todo, no digo que no. Pero es que esa avalancha comercial navideña que se desata todos los noviembres es muy exagerada. Por todo lado es navidad y villancicos y chucuchucu navideño. Y que compre, que rebajado, que más barato en ningún lado, que dos por uno y le encimo un par de medias (que estarán rotas después de la primera vez que las use). Porque todo el mundo dice que la navidad es la familia y tal, pero lo cierto es que el bombardeo para comprar es muy berraco. Por eso es que le adelantan la navidad a uno, si no pa' qué más; para que alcance a comprar mas vainitas navideñas para llenar la casa hasta el techo. Y luego llega enero y a su mierda mis pastores que se acabó la navidad, y la guardada de todo eso que se compró se vuelve un problema, con una acomodada que le hace a uno agradecer por haber jugado mucho tetris en la vida. Debajo de la cama, encima de los armarios, en el patio, detrás de los muebles... mejor dicho, en todo lado queda algo guardado.

Pero lo mejor de todo es que para el siguiente año, la mitad o más de las cosas ya no sirven. Los kilómetros de instalaciones de luces están fundidas, los adornos se rompieron, no aparece el niño Jesús, a Melchor lo decapitaron en la bolsa los romanos, los moños están aplastados, los renos se volaron, José abandonó a María y al árbol le faltan ramas. Entonces, pues a comprar todo otra vez. No me crea pendejo. A meterse de nuevo a esos almacenes que están de gente hasta la gorra buscando todo para la navidad. Y todo eso otra vez por dos meses, ay Dios... Pero nada, igual eso va a seguir así, y como ya dije incluso lo adelanten más. Y si uno dice algo, es que es un miserable antinavideño sin corazón. Mas no se puede negar que le quieren meter la navidad a uno por los ojos a toda hora en estas épocas. Que mamones, mugrosos almacenes.

Y no siendo más pues...



¡FELIZ NAVIDAD DESDE YA!



lunes 29 de octubre de 2007

Excesos democráticos

Ya pasaron las elecciones. Fue un domingo con un clima de mierda, con frío y mucha lluvia, así que ir a votar era más bien cansón. Yo alcancé a ir antes de que empezara a llover, pero cuando salía se vino el agua y me tocó salir a toda carrera hasta mi casa. En términos generales todo salió bien, operativamente hablando, independientemente de quién haya ganado.

Les apuesto a que creyeron que esta entrada iba a ser de política... pues no!!! De lo que hay que hablar aquí es de lo indignante que fue el fin de semana de elecciones por una razón simple: la ley seca. Yo estoy de acuerdo con Fernando Vallejo cuando dice en Mi hermano el alcalde que en este país se decreta ley seca en las elecciones para que no nos matemos borrachos. Igual nos matamos sobrios. Pero lo que me pareció muy chandoso fue la excesivamente larga y tediosa (sobre todo tediosa) ley seca que pusieron. Es que no hay derecho a que la pongan desde el viernes a las seis de la tarde. Muy larga. Que hay que ponerla, si, pero no todo ese tiempo. No sólo por nosotros, el público bebedor, sino por los dueños de bares. Es que es mucha la plata que se deja de percibir si el bar está cerrado las dos noches de la semana en las que más se vende licor. Pero igual, como yo no tengo bar, pues voy a chistar por el público bebedor del que hago parte.

El problema no era tanto la falta de licor, porque igual uno ahí hace trampitas (como los guaros del viernes, jejejeje). Lo horrendo fue el aburrimiento de no poder ir a aplastarse a la tiendita a hablar mierda apurando unas polarias. Por otro lado, es impresionante como el solo hecho de que estuviera prohibido beber, me hizo desear aún más tomarme una cerveza. Así que por lado y lado: querer desesperadamente tomarse una cerveza, y no tener donde sentarse a hacerlo, en medio de un ambiente fiestero. Parecía uno un alma en pena deambulando por el barrio. Porque como no se podía tomar, entonces decidimos ir a jugar XBox. Pero da la casualidad que en esta ciudad hay mucho peladito desocupado un sábado por la tarde, sin mencionar a los que, con edad para beber, siguieron el mismo curso de acción que mis amigos y yo, solo que se avisparon y lo decidieron más temprano, así que nos quitaron la posibilidad de sentarnos con cara de idiotas frente al televisor a jugar fútbol. Nos jodimos, en pocas palabras.

Creo que ya se va haciendo bastante claro el cuadro patético de aburrimiento en el que me encontraba. E incluso esto debe haber sonado bastante alcohólico. Pero yo que hago si el sábado en la tarde-noche es para ir a hablar a la tienda y a beber!!! Carajo, es lo que hago siempre, y el plan B no funcionó!!! Entonces, pues enfilar mi ira contra la mugrosa ley seca. Desde el sábado a las seis de la tarde hubiera estado bien, pero no, tenían que someterlo a uno a todo un fin de semana de tedio enorme. Como dijo un amigo muy elocuentemente el sábado por la mañana: "ni siquiera es hora de beber y ya estoy desesperado". Esa es la palabra: desesperación. Casi nos volvemos locos del aburrimiento. La nota más sobresaliente de la jornada fue un panita tratando de imitar a la soprano de una ópera de Mozart, logrando una imitación que se asemejaba más a una gallina poniendo un huevo que a la soprano. Y que mi tía me dijo que me parecía al Che "Güevara" (no Guevara) por que tenia puesta una gorra de paño parecida a una boina. Y las dos cervezas que nos logramos tomar a escondidas de la ley (Ja! yo les dije que se podían hacer trampitas) y que supieron a gloria. De todas formas no es lo mismo que podérselas tomar como debe ser, con ambiente fiestero, hablando mierda, haciendo escándalo con carcajadas estruendosas y escuchando el consabido Cd de mano a mano entre Vicente Fernández (Chente) y Diomedes Diaz (el Diome) que ponen en la tienda. Eso si.

Habrá que desquitarse próximamente.

Que viva la democracia, pero con ley seca cortica, maldita sea!!!


P.D. Lo siento por la foto deficiente. Y si, ese soy yo.



viernes 12 de octubre de 2007

Escúpelo, escúpelo!!! Pero en la cara de ella!!!

Perdonarán la larga ausencia, pero es culpa de la universidad; he tenido trabajo para tirar pa'l techo y por eso no había podido escribir. Pero con lo que pasó esta semana, me tocó hacer tiempito porque si no digo algo me voy a envenenar yo mismo.

El domingo salió por RCN (por dónde más) una dizque entrevista que Álvaro García le hizo a la siempre desagradable Virginia Vallejo, en la que esta señora salió a decir una cantidad absurda de barbaridades sobre ella misma (que ego tan grande el de esta señora), sobre Pablo Escobar, sobre el narcotráfico en este país en los ochenta y, por supuesto, sobre su libro; la "entrevista" parecía la promoción del libro (y de hecho lo fue). El punto es que fue la vaina más absurda que pueda uno imaginarse, porque creer que en realidad esta vieja se enamoró de Pablo Escobar es una completa pendejada. Yo creería que la plata tuvo algo que ver, no sé ustedes. Además quiso mostrar a Escobar como un líder político nato, casi como el libertador del país (la señora se dice la "Manuelita" de Escobar!!!) Hasta tuvo la desfachatez de decir que la guerra entre los carteles de Medellín y Cali fue por culpa suya, creyéndose una Helena de Troya: definitivamente un ego muy grande en la vida. En fin, que mujer tan desagradable, fantoche, mentirosa y caradura. Porque hay que tener la cara muy dura para decir tamañas pendejadas.

Es claro que esta señora lo que le gusta es la platica, nada más la mueve en la vida. Desde que era una mujer famosa y deseada (hace ya un tiempito considerable) siempre fue de esas personas que parecen monumentos a la vanidad y lo plástico, cazadora de fortunas como ella sola. Entonces, que venga a decir que se enamoró de Pablo Escobar, que sin duda no encajaba en el perfil de los hombres millonarios a los que gustaba de desangrarles la billetera, no se lo cree ni ella misma. De lo que se enamoró fue de la platica, eso si, porque Pablito tenía harta. Y ahora va a salir a decir que pobrecita ella haberse enamorado de semejante animal. Pues mija, a quejarse a la Citycápsula, quien la manda ser tan hambrienta e interesada.

Pues yo no le creo mucho que digamos, porque lo único que veo es un deseo inmenso de Virginia Vallejo por figurar, por salir de la inmunda en la que está hace muchos años. Y que mejor que salir en televisión diciendo sandeces, con humor de quinta, con una pose fingida, con lenguaje afectado, y además de todo eso publicar un libro, que muy probablemente no escribió ella, diciendo cuanta cosa se pudo inventar, mezclando eso con las verdades que sabe, porque siendo la moza de Escobar tuvo que haberse enterado de mucha vaina, sólo que cuenta lo que quiere y lo que asegura más ventas del libro; porque eso si ese librito se va a vender bastante, porque eso es lo que gusta en este país: sensacionalismo puro.

Y lo otro que es muy triste es el estado del periodismo de este país. Esa "entrevista" dio pena, no había ningún tipo de crítica, las preguntas no fueron la gran cosa. Lo único que hizo el entrevistador fue convertirse en un medio para que Vallejo transmitiera sus sandeces. Todo el despliegue fue para promocionar el libro de esta vieja y ya. Luego entonces, fue un programa de televisión de entretenimiento nada más, sensacionalismo en busca de raiting y ningún trabajo periodístico serio de fondo. Vallejo debe estar feliz con su ego hinchado porque volvió a figurar en los medios. Y pensar que si esta señora hubiera hablado se hubiera podido ahorrar al país tantas vainas. Ahora se las viene a dar de víctima, supuestamente a destapar porquerías, cuando ella fue parte de todo. Ella es la expresión de como a la gente lo único que le importa es la plata, lo demás vale huevo, porque uno siempre puede posar de víctima después, hace su acto de contrición y todo arreglado.

Definitivamente Virginia Vallejo es un personaje horrendo, me desagrada a niveles que no se imaginan, más que las habichuelas y las puntillas en los toboganes. Esa señora personifica todo lo que yo puedo detestar en una mujer y sobre todo en un ser humano. Pero esa es mi opinión, muy diferente a la de miles que ya estarán comprando la porquería de libro que "escribió" esta vieja y que luego dirán que eso es mucha maravilla y se sentirán descubriendo algo que nadie sabía. Por favor!!! Qué ya nadie critica lo que lee, maldita sea!!! Pero pues ni modo, cómo le dice uno a la gente que deberían leer buenos libros y no esas pendejadas.

Bueno, ya escupí la bilis, tengo otra semana de vida.

domingo 23 de septiembre de 2007

Rendición de cuentas

Bueno, pues ya me pasó mi semana de ferias y fiestas dedicada a celebrar mi cumpleaños, aunque la celebración no ha terminado del todo porque una fiesta tuvo que aplazarse. Pero bueno, a continuación paso a rendir cuentas de lo que se hizo en mi semana de celebración.

- La semana empezó bien. El martes ya estaba tomándome unas polas con mis amigos por la tarde. Nada más fueron tres, pero hablamos mucha mierda y nos reímos muchísimo (como siempre). Nos burlamos hasta de la música que pusieron en la rockola porno de la tienda, sobre todo de una de esas canciones que idolatran narcos que decía "yo me hago dos palos de dolorosos", es decir, dos millones de dólares. Muy bonita canción (sarcasmo).

-El miércoles me levanté temprano para ir a la universidad y empecé a sentir la venida de la catástrofe: tenía síntomas de resfriado. En principio pensé que no era tan grave, pero durante la clase, que por cierto fue en un salón donde metieron muchísima gente, tanta que me tocó sentarme en el piso, empecé a sentir mi naricita repleta de mocos; mocos que, además, empezaron a salir en forma líquida de mi nariz. Me dije a mi mismo que no podía ser tan de malas que me fuera a dar gripa preciso para mi cumpleaños. Intenté conjurarla con poder mental y abrigándome bien (con medicina no porque entonces no podía tomar y pues que bobada). La víspera del cumpleaños pintaba oscura y, sobretodo, mocosa.

-Entonces fue jueves, día del cumpleaños. Efectivamente amanecí resfriado. Maldije mucho. Pero como no me sentía mal, pues me valió huevo. Me levanté, recibí las respectivas felicitaciones. Me fui para donde una amiga, nos tomamos una gaseosa que me invitó de cumpleaños antes de irse a estudiar ( y me regaló una loción!!!). Después me fui para donde un amigo y a que no adivinan: también tenía gripa. Como él si estaba tomando pastillas, pues no se pudo beber. Entonces me vine para mi casa y me quedé aquí, porque la peste ya no era sólo mía, así que ni modo de salir por la noche. Pero aquí me cantaron mi cumpleaños con un postre que hizo mi abuela (delicioso; de hecho, me estoy comiendo el último pedazo mientras escribo). Y me eché a dormir como a las diez de la noche. Que mugre.

-El viernes ya amanecí bastante bien, así que me preparé para salir a beber. La fiesta desenfrenada que se había concertado para por la noche no se pudo porque como tres teníamos gripa, así que la aplazamos para el otro viernes. Pero un amigo me llamó, nos encontramos, fuimos donde otro parcero y nos fuimos para la oficina: es decir, la tienda donde siempre vamos a tomar cerveza. Fluyó harta cervecita, se habló bueno, llegaron más amigos a la tienda y en resumidas cuentas todo salió muy bien.

-Ayer sábado ya estuvo más calmado. Salí por la noche con mi mamá y mi hermano y tuve la desfachatez de comerme dos pedazos de pizza: me valió huevo, estaban muy buenas. Después de comer me largué a tomar cerveza, otra vez. Así se me acabó la semana fiestera, exceptuando la fiesta aplazada, que va a ser monumental, porque me pienso desquitar de la maldita gripa.

En conclusión fue una semana bastante buena, pero por culpa de la gripa no fue excelente; voy a demandar a alguien. En todo caso la pasé bacano, por lo que la semana de ferias y fiestas por mi cumpleaños ha quedado instituida como tradición anual. Pero donde me vuelva a enfermar, va a volar mierda al zarzo, porque es el colmo ser tan de malas.

Muchísimas gracias a los lectores por las ciber-felicitaciones y a los amigos por celebrarme el cumple con abundante cervecita. Hasta en facebook me mandaron trago. Ahora empezará la cuenta para el otro año.

lunes 17 de septiembre de 2007

Come on, it's my birthday!!!

Disculparán tanta demora en escribir algo, pero es que, por un lado, no se me ocurrió nada verdaderamente bueno, y por el otro ando haciendo otras mil vainas, especialmente perder el tiempo en grandes cantidades. Pero bueno, ya volví, así sea con una entrada auto-alabatoria.

Es auto-alabatoria porque la escribo para decirles que el jueves 20 de septiembre cumplo años, 21 añitos, lo que posibilita que pueda beber en todos los países del mundo donde dejan beber (que yo sepa). Pero sin importar que cumplo el jueves, me declaré en semana de ferias y fiestas desde el sábado. Es decir, que voy a celebrar toda la hijuemadre semana y me declaro en cese de actividades hasta el sábado 22 y punto. Me voy a dedicar a celebrar mis cumpleaños como se debe. Y a esperar que familiares y amigos se manifiesten con invitaciones y demás, jejejejejejeje. Además, como muchas son las personas que cumplimos en septiembre, porque somos producto de las fiestas decembrinas, pues de una vez se celebra con más gente y así es más bacano.

Vamos a ver como se desarrolla el asunto. Esperemos que haya regalitos y que el guayabo no vaya a ser muy tenaz pa' poder ponerme a estudiar otra vez, a ver si algún día me gradúo de la universidad y me pongo a hacer algo productivo (en términos monetarios). Espero mis felicitaciones queridos lectores, yo veré cómo se portan.

No mentiras. Bueno, hablamos después y les cuento cómo me fue con mi celebración extendida de cumpleaños. Suerteeeeeeeee...

lunes 27 de agosto de 2007

Apóstatas apostadores

Uribe: A ver hijitos, no podemos claudicar frente a la amenaza del terrorismo internacional encarnado por las FAR.

Chávez: Pero es que las FARC no son terroristas chico.

Uribe: Chávez, no se meta en nuestros asuntos internos, eso solo lo pueden hacer los Estados unidos y Francia, no sea igualado.

Chávez: Eres un arrodillado del imperio, perro obediente del satanás de Bush; si ya hasta hueles a azufre como él.

Uribe: A mi no me insulte que yo me dirigí en la forma más respetuosa, igual que con el profesor Moncayo. Y eso que soy más atravesado que un p... No me obligue a hablar de usted, dictador.

Chávez: Ningún dictador, no sea canalla Presidente Uribe. Yo soy igual de demócrata que usted.

Uribe: Aaaave María vos si sos mentiroso no? Usted atenta contra la libertad a toda hora, no como yo, que Colombia era un completo huecazo hasta que yo, enviado de Dios y amor platónico de José Obdulio, llegué para garantizar la democracia, la libertad y todo (todo para los ricos).

Chávez: Nada, hermano bolivariano, tu eres un dictador también, disfrazado pero dictador, agente del imperialismo yanqui. Yo, que soy la encarnación de Bolívar, libertador de la patria, soy el verdadero enviado para salvar a Venezuela y a América Latina de la influencia del diablo.

Uribe: Que no soy dictador homeee!!! Yo soy la democracia en pasta, pero la verdadera democracia, que es la que me parece a mi. La de antes era defectuosa, por eso Colombia estaba como estaba. Pero yo la arreglé, y es por eso que me tuve que quedar en Palacio, porque nadie más puede, solo yo.

Chávez: Pues lo mismo conmigo chico!!! El socialismo del siglo XXI no puede funcionar sin mí (y sin el petróleo) Entonces ¿por qué yo soy dictador y usted no, cachorro del imperio?

Uribe: Es que esa palabra es muy fea. Yo no soy eso. Yo solo soy un demócrata comprometido con la patria. Tanto que quiero dirigirla pa' siempre.

Chávez: Pues yo también, pero mi mandato durará más que el suyo y entonces se verá la grandeza venezolana, que no depende de nadie. Usted sin los Estados Unidos no dura...

Uribe: ¡Y usted tampoco sin el petróleo, payaso populista!

Chávez: ¿Entonces cree que va a durar más que yo? Pues apostemos a ver quién se queda más tiempo. ¿O no es capaz, paraco marginal?

Uribe: ¿Qué no soy capaz? Estas carnitas, estos huesitos y estas güevitas son las de todo un varón papá. Entonces que, ¿va la apuesta?

Chávez:Pues claro hermano bolivariano. Vamos a ver quién se queda más tiempo en el poder.

Uribe: Listo mijo, va pa' esa!!! ¿pero que apostamos?

Chávez: Pues si yo gano, me quedo con Colombia, y si usted gana se queda con Venezuela.

Uribe:Bueno pues, queda la apuesta. Igual para cuando termine la dictadura... que digo, el mandato legítimo de nosotros, los dos países van a estar como mal. No se pierde mucho.

Chávez: Estamos de acuerdo entonces. De todas formas no apostamos nuestras fortunas personales. Que importan los pobres imbéciles del pueblo. Carrizo!!! se me hizo tarde para Aló Presidente. Nos veremos después en alguna visita diplomática.

Uribe: Si, yo también tengo un consejo comunal. Eso de los medios de comunicación es una maravilla para mantener a la gente engañada ¿no? Adios Chávez, mamerto miserable, te voy a ganar facilito, igual de fácil que como me hice reelegir.

Chávez: Vamos a ver chico, vamos a ver.


Nota: Tanto Uribe como Chávez me parecen un peligro y me molesta muchísimo que se diga que sólo lo es Chávez, cuando Uribe también hace con la democracia lo que se le da la gana. Uno no puede condenar una dictadura y avalar otra, eso es hipocresía (claro que de eso aquí hay harto). Esperemos que el futuro no sea tan negro como se ve. Dejemos de creer en sofismas y pongámonos a pensar: ¿un dictador es menos dictador porque se le eligió democráticamente? Hitler también subió al poder con votos, y creo que todos sabemos cómo terminó esa historia.

Y son apóstatas no por la religión; son apóstatas de la democracia este par. Que mugre.

Este es un ejercicio libre de imaginación; por aquello de hacer la política un poco divertida.

viernes 17 de agosto de 2007

¿Ya le pedí pastillas para la memoria?

¿Alguien sabe por qué rayos la memoria es tan selectiva? Porque yo creo que todos estamos de acuerdo en que nos acordamos más fácil de unas cosas que de otras. Pero lo que me pasa a mi, y cada día soy más consciente de ello, es que a mi no se me olvida todo... solo se me olvida lo realmente importante (creo que esa frase la escuché en otro lado, PERO NO ME ACUERDO DONDE). Mi habilidad para recordar cosas inútiles es rayana en lo inverosímil, mientras que para acordarme cosas que aprendí no hace mucho tiempo, tengo problemas. Pero lo más chistoso del cuento es que yo no soy el único, a mucha de la gente que me rodea le pasa lo mismo. Puede uno hablar durante horas de cosas intrascendentes, en cambio a la hora de acordarse de datos de importancia, el cerebro le pone a uno trabas, o taras más bien.

Pongamos un ejemplo: he pasado horas enteras de mi valioso tiempo hablando en la cafetería de la universidad (una de las muchas que hay) de los programas de televisión que uno veía cuando pequeño. Eso es normal, dirán muchos, todo el mundo lo hace. Pero el punto aquí es que uno da cátedra mnemotécnica. En el caso de mi generación, la avalancha de programas japoneses fue inmensa, por lo que es el principal tema cuando de recordar televisión se trata. Entonces uno empieza a hablar y se acuerda de todos los nombres de los disparos de los supercampeones, por ejemplo, o de todos los personajes que jugaban fútbol en esta inverosímil historia futbolísitica, en la que los jugadores brincaban a alturas ridículas y hacían actos gimnásticos que envidiaría Nadia Comaneci. Pero obviamente la cosa no para ahí.

Ahí es donde entran los caballeros del zodiaco. Seiya, Shiryu, Shon, Hyoga, etc., que fueron héroes de la infancia. Entonces uno se empieza a acordar del "meteoro de pegaso" o el "polvo de diamante" o la "cólera del dragón" como si hubiera visto el programa el día anterior. En cambio póngalo a uno a acordarse de como se balancea una ecuación química a ver que pasa. Uno se acuerda del orden de los enemigos que enfrentaron los caballeros, de quién peleó con quién, etc. Pero para otras vainas se le cierra a uno la memoria. Yo me acuerdo perfectamente de Dragon Ball (claro que ahora lo están dando otra vez), pero donde a alguien se le ocurra ponerme a hacer una derivada, creo que tendría que huir rápidamente de ahí (las matemáticas son mi némesis, incluso más que las verduras). Por qué!!! Eso me lo enseñaron hace menos tiempo que lo programas de televisión, y sin embargo lo olvidé. Un día, para remontarme aún más en el tiempo, un amigo le dio por preguntar: ¿quién se acuerda del nombre del gato de Alf? y yo respondí de una, como en programa de concurso: ¡Suertudo! y todo el mundo se quedó mirándome como bicho raro. "Severa memoria" pensarían; pero ojalá así me surgiera la respuesta cuando me preguntan por Marx o Nietszche en la universidad. Ahí si me toca quedarme pensando con cara de imbécil.

¿O qué me dicen de la publicidad? Uno recuerda chorrocientos mil comerciales de televisión con jingle y todo, especialmente los graciosos. Incluso he llegado a pensar que si a uno le enseñaran con publicidad, retendría más conocimientos. Pero a la hora de acordarse de los presidentes del Frente Nacional, eso si no, ahí si no viene la información. En cambio quién no se acuerda de los comerciales de Davivienda, o los de los osos de Coca-Cola, o "con mis Gudiz soy feliz, porque son de maíz". A ver, ¿por qué changos la memoria escoge lo que le da la gana?

Y todo esto se pone más gracioso teniendo en cuenta que estudio historia. Claro que aprovechando este espacio, les digo que dejen de pensar que porque uno estudia historia lo sabe todo. Que llenen un crucigrama cerca a uno es cosa complicada, porque preciso sale la pregunta bien rebuscada y a quién acuden, ¡pues al historiador!, que pa' eso estudia esa vaina. Y aunque hay cosas que si debería saber, hay otras que ya tienen huevo, imposible uno saberlas con toda la información que tiene que manejar (nombre de la esposa del tercer emperador de Constantinopla, ahhhh!!!!). Pero el caso es que tener mejor memoria para cosas importantes no me haría ningún daño. De hecho sería de suma utilidad para mi ejercicio profesional. Pero mientras eso sucede, pues toca estudiar el doble (o no). O a lo mejor es por no estudiar bien que a uno se le olvida todo, porque por ahí dicen que "lo que bien se aprende nunca se olvida". O me puedo volver historiador de la televisión, yupiiiiii. Bueno, lo importante aquí es que la memoria es caprichosa, y si no miren a los políticos de este país, que un día condenan una idea y al otro día la alaban. Si, la memoria es caprichosa y traicionera y ... se me olvidó.

Pero ahora que lo pienso, si no me acordara de pendejadas, ¿como haría uno para hablar basura con los amigos? ¿cómo haría para escribir entradas como esta?


jueves 2 de agosto de 2007

Yo te bautizo...

Aunque habría muchas cosas serias de las que hablar, como el profesor Moncayo, o la economía, o yo que sé, creo que no estoy de ánimo para ser serio. Ya llevo dos posts seguidos en tono serio, e incluso venenoso, así que es hora de volver a hablar de otras cosas: es decir, cosas intrascendentes. Además, ateniéndome al principio que rige la vida de este servidor, que dice que hay que reírse para no llorar, pues intentaré hacer algo al respecto.

Hoy voy a hablar de… telenovelas!!! O telebobelas que llaman por ahí. Y más específicamente, de los nombres tan zarrapastrosos que les ponen a estos engendros, siempre tan representativos de nuestra cultura latinoamericana; esas telenovelas con sus personajes siempre pintorescos y sus frases elocuentes que se incrustan en el diario vivir de la gente (si o no mompirris).

Pues entrando en materia, esta entrada me surgió como una revelación cuando vi el nombre de una telenovela que van a estrenar: Sobregiro de amor. ¿Pueden pensar en un nombre más rebuscado y ridículo que ese? Eso está peor que esas películas de “Jorge Barón presenta” que son bien malas y que todos los títulos terminan en fatal, mortal, final o letal y que tienen como 52 partes. Ya no saben como ponerle a las novelas, los nombres van de mal en peor (sin mencionar las historias y los actores, pero eso es otra cosa). Yo pensé que nada podría superar la ramplonería de Te voy a enseñar a querer, que hasta ahora ocupaba el primer lugar en mi conteo de nombres inmundos. Pero esto ya fue la tapa. Creo que hay nuevo líder. Te voy a enseñar a querer era líder porque es el nombre más chafa y agresivo que he visto en una telenovela. Se imagina uno al tipo bien agreste dándole en la jeta a la pobre nena que lo quiere y diciéndole “te voy a enseñar a querer… hijuepuerca!!!”. Que cosa tan horrorosa. Pero ahora sale esta ridiculez de Sobregiro de amor. Por favor, qué es eso!!! Tremenda estupidez. Escurre melaza ese nombre (como los de la mayoría de las telenovelas), sin mencionar lo baboso de la referencia al mundo bancario. Definitivamente desastroso.

Pero esas son solo dos. Lo que hay son nombres pendejos. Qué me dicen de Destilando amor (otra vez con el amor) o Pasión de gavilanes (¡se está bajando el rating, quítense la camisa!) ahhhhhh!!! Yo no sé con que van a salir la próxima vez, esto ya se está poniendo como feo. Y como veo que la tendencia es a combinar el amor con algo que no tiene nada que ver, por aquello del sobregiro y la destilada, pues es muy probable que la cosa empeore: si ya hubo un Amor a la plancha, quien sabe que otro tipo de cocción le den al amor. Y la gama de procedimientos químicos también es amplia, así como los trámites bancarios. Entonces imagínense como puede ser el próximo nombrecito que se les ocurra a los locos estos que escriben los guiones, o que los copian, porque ahora lo que les gusta es volver a hacer novelas que se grabaron hace como mil años. Uno nunca sabe con que puedan llegar a salir.

Estoy seguro de que se me escapan muchos nombres horribles, pero es que tanta basura no se puede retener. El punto es que, no bastando el hecho de que la gran mayoría de las telenovelas son malas y repetitivas, con la conocidísima estructura de: mujer pobre se enamora de hombre rico; hombre rico utiliza a mujer pobre, se aprovecha de ella y la abandona; mujer pobre queda embarazada y se vuelve loca; mujer pobre es internada en una clínica o metida en la cárcel, sucediendo que dicho establecimiento se quema, por lo que todo el mundo cree que la vieja se murió; pasan muchos años; mujer pobre vuelve rica y poderosa y hecha severa hembra para vengarse del hombre rico; hombre rico se enamora de ella ahora si en serio, pero mujer rica antes pobre lo pone a sufrir para que aprenda; pero mujer rica antes pobre se da cuenta que lo ama y se reconcilian, se van a vivir juntos con su hijo-hija y todos viven felices para siempre. No bastando, como decía, con lo malas y repetitivas, les ponen un título de esos de los que uno se acuerda en una ceremonia solemne y le dan ganas de reírse. No maestro, que soberana inmundicia esos nombres. Que no se pongan a rebuscar tanto y pongan buenos títulos, sean serios, dejen de castigar con esos adefecios.

Definitivamente lo mejor (o lo único bueno) de las telenovelas son las parodias que les hacen. Eso si es una maravilla.