domingo, 17 de agosto de 2008

Olimpicosas

En estos días muchos andamos pegados a las transmisiones de los juegos olímpicos. Yo los estoy viendo juicioso desde la inauguración, que fue una de las cosas más impresionantes que he visto en la vida (aunque ya por ahí he visto que hubo engañitos en la transmisión). El único problema ha sido la diferencia horaria que me tiene el horario trastocado por trasnochar viendo competencias. El punto aquí es que los olímpicos son un evento que ponen a mucha gente a estar pendiente de lo que pasa por allá. Yo cada cuatro años me aprendo las reglas de los deportes y en el transcurso hasta las siguientes olimpiadas vuelvo a olvidarlas, para aprenderlas de nuevo cuando empieza la nueva cita olímpica. Supongo que no soy el único.

La otra cosa sobre las olimpiadas es que uno está pendiente de lo que hagan los atletas colombianos. El deporte es de las poquitas cosas que me despiertan el patriotismo en boga en estos días. Para que, pero con la medalla de plata en pesas y la de bronce en lucha me emocioné y me pareció de lo mejor que esas medallas hayan quedado en poder de atletas de estas tierras olvidadas de Dios. Pero igual uno se pone a cuestionarse cosas respecto a los participantes colombianos en las olimpiadas. Ya Patton habló de que uno de los problemas es la falta de actitud de los atletas para ganar. La mentalidad es muy importante cuando se quiere ganar, por ahí empieza todo. Pero yo quiero tocar otro tema muy importante en lo que a nuestros deportistas se refiere: si bien en los últimos años se ha visto un poquito más de apoyo a los atletas, lo cierto es que aún falta mucho.

Los deportistas colombianos, excepto tal vez los futbolistas, dependen casi que de sí mismos para entrenarse y mejorar sus capacidades atléticas (viva la eterna fuente de energía: la aguapanela. Esa si es la nuestra). No es desconocido para nadie que la mayoría de los deportistas colombianos que participan en los olímpicos no son precisamente ricos. Todo lo contrario; la mayoría de las veces son personas de pocos recursos (económicos, porque berraquera les sobra). Tienen que combinar su entrenamiento con trabajos mal remunerados, a veces ni siquiera pueden cumplir con el régimen alimenticio necesario para un deportista de alto rendimiento. Y aún así logran lo que logran, lo que hace pensar que si los apoyaran más, quién sabe que no lograrían. En Colombia hay muy buenos atletas, pero la combinación de mentalidad conformista ("se hizo lo que se pudo") y la falta de apoyo estatal hace que no se logre lo que de verdad se podría lograr. No digo que nos vamos a ganar todas las medallas, pero sin duda figuraríamos más.

Hay que reconocer los esfuerzos de estos deportistas que solitos se levantan y se sacan adelante y , como dicen por ahí, dejan el nombre de Colombia en alto, a pesar de que Colombia no les ha dado mucho. Con todo y eso le dedican los triunfos al país en un enorme acto de nobleza. Me pregunto que pasaría si un deportista se ganara una medalla y diera un discurso del tipo: "Pues gracias, afortunadamente logro ganar esta medalla con mucho esfuerzo. Quisiera dedicársela a mi familia y pues a Colombia, aunque pues sería bueno que se hubieran acordado de mí durante el entrenamiento y no sólo ahora que consigo esta medalla. Igual gracias por el premio que me van a dar y la casita que me regalan, que es para mi mamá. Gracias a los señores dirigentes del Comité Olímpico Colombiano y de Coldeportes que están aquí viéndonos hasta con las muchachas del servicio y se hospedan el mejor hotel de Beijing con sus familias. Es que venirse sólo hasta acá es muy duro. Le mando un saludo a mi familia en Colombia". ¿Se imaginan? Eso si sería una aguada de fiesta muy tenaz, aunque sea la verdad.

Estos triunfos en las olimpiadas, así como en otras competencias como mundiales, panamericanos, etc., nos deben servir para ver que los deportistas de este país necesitan más apoyo del Estado (o, por qué no, de la empresa privada), especialmente durante su tiempo de preparación. Los grandes deportistas lo son porque su preparación es impecable, con un alto nivel de exigencia, no sólo física sino también mental (y eso sumado a uno que otro sobrehumano como Phelps, pues hagan cuentas). Los logros colombianos son muy meritorios teniendo en cuenta la falta de apoyo que existe para ellos. Insisto que con apoyo llegarían más lejos. Lo último es felicitar a los atletas colombianos por su esfuerzo, sobre todo a Diego Salazar y a Jackeline Rentería por las medallas que se ganaron porque sin duda es un justo premio por toda la berraquera que hay que meterle a ser deportista en este país.

Y pues ojalá que hayan más medallas para los colombianos.



3 comentarios:

yoymimismo dijo...

Querido amigo

En algo tienes toda la razón
es un asunto de mente
de crear la realidad
con tus pensamientos...

Te bendigo con todo amor

Paz,

Isaac

nightwriter dijo...

siempre que, por lo menos veo a un colombiano en competencia me pregunto con que medios o bajo el auspicio de quien logró llegar hasta Beijing (en este caso), siempre concluyo que definitivamente fue con el esfuerzo mas berraco y las ganas de triunfar lo que lo llevó porque la empresa privada todavía no le ha dado el respaldo suficiente a estos deportistas y el estado... mmm bueno ese si que menos.

Lo importante es que a pesar de todo ellos nos dan una lección de vida: para llegar alto solo se necesitan dos cosas ganas y mucha pero mucha berraquera.

Bien por ellos!

PD: Sería interesante escuchar esas palabras que dijiste de agradecimineto de un deportista de alto rendimiento. ¿te imaginas el caos periodístico? pago por ver!

Saludos!

EL ALQUIMISTA dijo...

La verdad fue que dentro de las limitaciones a los deportistas colombianos les fue bien y que en algo se ha mejorado.

Una medalla en lucha, alguien sabia que aqui habia luchadores, una buena actuacion del equipo femenino de arqueria, quin se iba a imagina que aqui habia arqueras.

La verdad es que les fue relativamente bien pero se necesita mas apoyo


Comparto tu aficion por los olimpicos de verdad que cada cuatro años me quedo embobado viendo todo lo que mas puedo de ellos