lunes, 20 de octubre de 2008

Adiós, mi querida 26

Bogotá es una ciudad extraña. Tiene toda una serie de problemas, ya sean económicos, políticos, de movilidad, etc., y sin embargo, a pesar de todos esos problemas, se intenta arreglar lo que funciona. Si, lo poquito que funciona es lo que busca cambiarse, por increíble que parezca.

La movilidad es sin duda uno de los grandes problemas en esta ciudad fría y de enorme ego. Por todo lado hay trancones, calles destruidas, problemas de señalización, etc. Ir de un lado a otro de la ciudad es una operación que requiere valentía, arrojo y mucho tiempo, además de bastante dinero porque muy probablemente hay que coger varios buses para llegar al destino que uno tiene. Y hay gente que tiene que hacer esta operación todos los días, a mañana y tarde.

Buscando arreglar este problemita, hace unos años se empezó a implementar esa larga y roja solución que se llama Transmilenio, que nos cambió la vida. Pero no siempre para bien. Aunque muchos tiempos de recorrido se disminuyeron, se arreglaron calles (que prontamente se dañaron: que raro, ni que aquí los contratistas usaran malos materiales para robar) y en algo mejoró el transporte bogotano, lo cierto es que el popular "transmi" no ha cumplido completamente con las expectativas que se tenían. La esperanza del principio ha sido reemplazada por una avalancha de quejas y descontento con este sistema que no fue la panacea que todos esperábamos.

Personalmente, no soy muy fanático del "transmi" y sólo lo uso cuando es necesario. Si bien es cierto que uno puede ahorrar tiempo en el trayecto, en varias ocasiones la espera por el alimentador y por el articulado que llaman compensa ese ahorro, así que me termino demorando lo mismo que si me hubiera subido en una buseta. Luego entonces el ahorro de tiempo no es la maravilla. Por otro lado, está esa absurda aunque invariable lógica del transporte urbano bogotano en la que se paga más por ir más incómodo (como en los colectivos esos chiquiticos en los que no le caben a uno las piernas). El Transmilenio no modificó esto; a pesar de que se dijo que el "transmi" iba a ser una solución rápida y económica para transportarse, lo cierto es que de económica poco tiene, pues hoy en día es el transporte que más caro se paga en Bogotá: $1500 del alma que dan acceso a un transporte casi siempre abarrotado e insufrible. Pagar más por ir más incómodo. Es increíble la cantidad de gente que entra en un bus de esos. Afortunadamente uno, a pesar de la férrea oposición de la genética*, mide más de 1.70, por lo que alcanza a agarrarse del tubo más alto y a sostenerse (aunque hay que decir que a veces es tanta la gente que la misma marea humana lo sostiene a uno). Pero el resto tiene problemas en caso de que los tubos bajos ya tengan muchas manos aferradas a ellos.

Ahora, con todos los problemas que tiene este lindo sistema de transporte que asemeja un transporte de ganado, lo van a poner en una vía en la que considero que no habría por qué ponerlo: la calle 26 o Avenida El Dorado. Esta vía, que uso frecuentemente porque la universidad queda sobre ella, es de las pocas vías en Bogotá que funcionan. Rara vez se arma un trancón, las busetas corren ligeras por los carriles. Además es bien bonita la berraca, amplia y hasta hay obras de arte en el recorrido. Y sin embargo van a mandar un troncal de Transmilenio por ahí. Que desgracia. No sólo no van a arreglar nada, sino que van a dañar una vía que funciona bastante bien. Hay otras vías en las que el "transmi" si puede ser útil, como la décima, pero no en la 26. Lástima, la van dañar terriblemente. Y ahora me va a tocar pagar esos $1500, o mejor dicho $3000 porque toca de ida y vuelta. Que abuso, eso es mucha plata.

Afortunadamente como que por la séptima ya no van a poner Transmilenio, eso era aún más estúpido.

* Estatura de la madre: como 1.50 m. Estatura del padre: como 1.65 m. Ya ven, la genética conspiraba contra mí.



9 comentarios:

OjosdeGatoNegro dijo...

Hace tanto tiempo que no utilizaba este medio de transporte que ya había olvidado sus bondades: el precio, los mapas con las rutas, y ahora su intromisión en la avenida 26 que fue mi hogar por varios años. Lástima!!!

nightwriter dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Nunca me ha parecido útil el "transmi" por la 26; una de las pocas avenidas agradablemente visibles en la ciudad, donde en su mayoría la rodean lugares que no tienen mayores concentraciones residenciales de gente (como otras como la Boyacá, por ejemplo) y de las pocas medio verdes y con ciclovía extensiva. ahora, quedará toda gris y roja, sin vida y sin ciclovía para los humildes ciudadanos que dominicalmente hacen ejercicio en ella.
Lastima! pero ese es el resultado de las brutas gestiones de nuestros honorables alcaldes...

Saludos!

Mafe dijo...

Que vaina Ivan, yo venia a felicitarte de cumpleaÑos porque pensé que cumplías 27... pero tocó venir a hablar como ingeniera de transporte.

Que te puedo decir, el problema de TM no ha sido el sistema en si, sino la administración. Los daños en las lozas son culpa de los contratistas, tu muy bien lo dijiste. No fue culpa de los materiales sino de los diseñadores (que oso, ahí si me da pena ajena con el gremio). Lo primero que le enseñan a uno es a sacar el agua de cualquier fundación!!! que bestias!

Ahora, el tropel: que haya o no una gran cantidad de gente, es algo que no se soluciona con un metro, o un subterraneo como dice asegurar el inexperto alcalde de Bogotá. Precisamente la solución está en dosificar los buses y en ofrecer rutas alternas para distribuir el tráfico de una manera adecuada (la 26 por ejemplo)

Hay que tener en cuenta que Bogotá ha sido marcada como ejemplo de urbanismo para varias ciudades del mundo. La solución TM es adecuada en el sentido de alta mobilidad (créeme los metros de NY, de Washington y de Londres con igual o mas repletos), economía y contaminación (no solo química, sino sonora y visual). La contaminación visual de un metro es 1000 veces mayor, esa vaina va arriba y tapa los arboles y las montañas. TM va a nivel de suelo. Y un subterráneo sale carísimo.

Lo de la ciclovía en la 26, no he leído como van a hacer pero eso es algo que la administración no puede perder porque es tambien uno de los mayores valores agregados que tiene la ciudad. Esa tarea no la he hecho, ahí si cruzo los dedos para que no nos vayan a quitar esa joyita.

Saludos!!

DoctoraCapital dijo...

Que gallo, en la 26 hasta los trancones avanzaban rápido, pero ahora quien sabe como irá a quedar.
Lamento mucho, querido Iván que ahora hagas parte de los obligados, como yo, a pagar 3mil pesos diarios. :(
De todas formas quien sabe a cuanto esté cuando terminen ese tramo. :((!
Realmente lo que me parece es que vamos a perder esa parte verde que era hasta relajante y daba gran sensación de amplitud, porque me imagino que por ahi van a pasar las vías....

El Caballero Inexistente dijo...

Totalmente de acuerdo. La Avenida El Dorado, popularmente conocida como la 26, es un símbolo de la ciudad, no solo por su excelente movilidad, como bien lo dice, sino porque es la carta de presentación de la capital del país para todos los que llegan por el Aeropuerto. Aparte de las obras de arte y las edificaciones adyacentes, resaltaría sus zonas verdes, las cuales, a la luz de la modernidad, parecen condenadas a desaparecer.

Mafe dijo...

Precisamente don Caballero!!!

Que mejor carta de presentacion que una buena combinacion paisaje urbano + mobilidad?!?!?
Las cosas bien hechas no tienen por que ser una mala vaina.

Toda gran ciudad permite que sus visitantes entren a la ciudad por medio de sus sistemas de transporte masivo!
Llegue usted a Buenos Aires, a Mexico, a NY, a Londres... los taxis desde el aeropuerto son siempre los mas caros.
Un sistema de transporte que saque a un turista a buen costo y le deje ver la ciudad, que no se hunda como un subterraneo? Esa es la cara que debe mostrar la ciudad, moderna pero VERDE.

lully desnuda dijo...

Sin ser Bogotana sí sólo quisiera que tuvieran metro, no se imaginan lo bondadoso que ha sido para Medellín. Bogotá lo merece.

Un abrazo para tí Iván!

Korsario dijo...

teniendo en cuenta todito eso, me estoy haciendo muy seguidor de don patton y andar en cumbancha... suelo demorarme lo mismo pero me estoy ponyendo sexy y ya no tan barrigón

un saludo

catirestrepo dijo...

No soy Bogotana pero conozco la avenida que mencionas y comparto la opinión de que realmente no sería indispensable la presencia del Trasnmilenio allí...

Saludos desde Medellín.