martes, 14 de abril de 2009

Eso es inventiva

Es lugar común reconocer en los colombianos una cierta viveza, la inventiva, la recursividad; la mal llamada "malicia indígena", esa capacidad para inventar con muy poco, con las uñas; la habilidad para solucionar situaciones que parecen no tener salida, con una idea rápida y con la menor cantidad de recursos para disponer. Así vamos saltando matones por la vida y saliendo adelante en este país que nos la pone bastante difícil para hacerlo (a menos de que usted tenga un apellido ilustre y/o mucho dinero).

Creo que sí tenemos esa "malicia indígena", que somos recursivos y que las que no nos sabemos nos las inventamos. Pero sin duda hay representantes de nuestra fauna nacional que se llevan todos los premios en esas lides de la inventiva. Los políticos con sus maniobras escabrosas de medianoche y demás chanchullos son un buen ejemplo. Sin embargo, los campeones son los hampones: traquetos, ladrones, etc. Ellos sí que le sacan provecho a la viveza con la que parecemos venir de fábrica los colombianos. En los anales de la historia criminal de este país se ven unas cosas que superan con creces a la ficción.

Esta mañana en el noticiero ví una noticia que me dejó asombrado. En las cercanías a la cárcel de Cómbita, en Boyacá, encontraron una paloma mensajera que llevaba las partes para un celular. Así es, señoras y señores: la paloma llevaba las partes de un celular al interior de la cárcel, para que allí pudieran armar el teléfono y hacer sus llamadas, que dudo fueran para saludar a la mamá y preguntar como están todos en la casa o para pedir medio pollo a domicilio. El plan sólo falló porque con esta llovedera tan terrible que nos tiene azotados, la pobre paloma se mojó tanto que no pudo seguir volando con el peso de su plumaje ensopado y de los componentes del celular, por lo que se paró en un árbol, donde la policía la vió y la capturaró (seguramente en un enorme golpe de suerte, lo que me lleva a pensar en cuantas palomas más no habrán pasado). En resumen, la policía capturó al ave contrabandista, confiscó lo del celular y se está preguntando cómo formar un escuadrón anti-palomas para evitar estos hechos.

A eso llamo yo recursividad. Esta cuestión de la paloma ha pasado a formar parte de todas las formas increíbles que se inventan los hampones colombianos para delinquir. Recordemos las mil y una formas de pasar cocaína al exterior: en el estómago de gente, en electrodomésticos, maletas de doble fondo, suelas de zapato, muñecos, diluida en la pintura de artesanías, etc. Quién sabe cuantas formas no tienen (aquí me quedo corto en la enumeración). Y no podemos olvidar que han construido submarinos para pasar la droga a los Estados Unidos. ¡Submarinos! Imagínense si la gente que hace estas cosas tuviera todos los recursos a disposición: tendríamos naves espaciales. Definitivamente la inventiva colombiana sobrepasa lo imaginable. El problema es que casi siempre es talento para ser delincuentes. Ahí alcanzamos niveles de excelencia.

¿Y si esta gente usara su malicia para hacer vainas útiles para la sociedad? Seguro que Colombia no sería el peladero que es. Tendríamos más gente haciendo cosas importantes en muchas áreas del conocimiento. Pero en lugar de eso tenemos a los David Murcia, a los Pablo Escobar y a los Carlos Castaño, que para colmo de males son héroes para mucha gente ( lo que en algunas gentes tiene explicación lógica; en otras no). Aquí los héroes son los vivos, entendiéndose como vivo no a la persona inteligente y trabajadora, sino al que logra las cosas por el camino corto: al que se cola en la fila, al que logra pagar menos impuestos haciendo trampa, al que se roba algo en un supermercado, al que se hace millonario sin importar cuantas cabezas se lleve por delante. Por eso todo el potencial que decimos tener se pierde y se malogra.

Sin olvidar el hecho de que aquí la gente se siente más orgullosa de Shakira y Juanes que de Rodolfo Llinás. Eso ya dice mucho de donde tiene la cabeza este país.

Ojalá la dichosa "malicia indígena" se usara bien. Esperemos que algún día sea así. Mas como eso se demora, por ahora no queda más que seguir asombrándose con las formas que se ingenian estos tipos para hacer sus marranadas. Tanto episodio inverosímil no hace más que mostrar que este país tiene muchísimas cosas que rayan en lo irreal. Le puede creer uno a Daniel Samper Pizano, cuando escribió alguna vez en una de sus columnas que la vida es una pobre imitación de la literatura. Lo que pasa en Colombia es material para novelas colosales, probablemente de realismo mágico. Un tipo como García Márquez sólo podía haber salido de aquí. De el país de las palomas celulares, las muñecas de cocaína y los peajes que no dejan pasar ambulancias. Frente a esto, la ascensión a los cielos de Remedios, la bella, parece cosa de un día normal.



5 comentarios:

natalia dijo...

Esto es Macondo!

carlos dijo...

será que a la paloma la entrenaron LAFAR?? en los noticieros la mostraron como a un delincuente más. Esta es Colombia, carajo!!

Korsario dijo...

eso es explotación animal !!!

Ana M. dijo...

Por eso es que yo digo que no existe lugar más divertido para vivir que aquí, en este atado de locos.

Yara dijo...

Eso donde hay plata, hay inventiva, aquí para encontrar una entidad que apoye un proyecto de investigación es una mamera, pero con dinero así sea sucio la vaina es a otro precio.