viernes, 10 de abril de 2009

Recogimiento

Es curioso cómo funcionan las cosas. En la tradición católica, la Semana Santa, también llamada Semana Mayor, es un período en que los fieles deben hacer sacrificios para demostrar su compromiso con Dios y su religión. Ayunos, promesas, abstinencia: es una semana para el recogimiento y la reflexión. Pero, como los seres humanos solemos caer en la inconsecuencia con facilidad, para muchos fieles esta semana no es de recogimiento sino de re-cogimiento; no es de ayuno, sino de comer desaforadamente. En otras palabras: se hace todo lo contrario a lo que debería hacerse.

Seguramente en los pueblos se viva de forma distinta esta época y se conserven más los valores que encarna la católica Semana Santa. Pero en lo que a Bogotá respecta y a la gente que conozco, poco se hace por seguir los preceptos de la religión.

Yo, afortunadamente, no soy católico. De hecho, no profeso ninguna religión, porque no quiero tener que ver nada con iglesia de ningún tipo. Lo que no quiere decir que no crea en Dios, porque si creo que hay algo más que la existencia material. Pero siguiendo con lo que iba, no soy católico, pero si me criaron en ese mundo y mi familia es católica, por lo que, quiera o no, estoy muy empapado en las tradiciones de esta religión. Así que me doy cuenta como los católicos que conozco se "pasan por la faja" los principios religiosos de esta semana.

Para mí la Semana Santa siempre ha significado una cosa: vacaciones. Como desde muy pequeño me rebelé contra el catolicismo en que me criaron (no se me dio la gana hacer la primera comunión), no tengo problema en hacer pereza, comer en exceso y olvidar por completo el autoexamen de conciencia. Sin embargo, creo que si una persona profesa una religión, debe comprometerse con ella y sus principios, por lo que al ver a los católicos que creen que con dejar de comer carne ya hicieron mucho, pues no puedo dejar de pensar que esto del catolicismo es más bien conveniente: poco nivel de compromiso y salvación por arrepentimiento y una que otra moneda en la iglesia.

Tal vez por eso no quise seguir inscrito en el catolicismo. Ver que la gente es una en la iglesia y otra con tan sólo salir de ella me parece poco convincente. Y de la Iglesia como institución es mejor no hablar, porque la lista de improperios sería demasiado larga. Lo cierto es que no comparto los principios del catolicismo, la hipocresía de los fieles y la corrupción insalvable de la Iglesia. Por supuesto que no todos los fieles serán iguales, así como los curas. No obstante, en líneas generales tanto unos como otros no van con mi forma de ver la religión y la espiritualidad.

Ahora, no digo que todos deben ser unos fanáticos apegados por completo a los preceptos dictados por la Iglesia, andando por ahí siempre con Biblia y camándula y condenando al infierno a todo aquel que no sea católico. De esos ya han habido muchos en la historia y los resultados no han sido nada buenos, o si no pregunten por los curas conservadores que tuvo este país que decían que matar liberales era pecado venial. Pero creo que un católico debería ser más comprometido y ver esta época como una oportunidad de analizarse a sí mismo y hacer uno que otro sacrificio en su vida, como forma de penitencia: al fin y al cabo es en eso en lo que creen.

***

No podía dejar pasar la oportunidad de decir que el papa es un imbécil del tamaño de una catedral. Sólo a ese tipo se le ocurre decir en África que el condón no debe usarse y que sólo la abstinencia sirve para contrarrestar el sida. Hay que estar muy desconectado del mundo real y muy cegado por el dogma para decir semejante estupidez en un continente azotado por esa enfermedad. Definitivamente el señor Benedicto XVI está haciendo todo lo posible por retroceder lo poco que había avanzado la Iglesia desde el Concilio Vaticano II y de alejar por completo a los fieles del catolicismo. Retardatario infeliz.

4 comentarios:

Tomáz dijo...

Yo he descubierto que en semana santa mi mamá hace un pescado delicioso... es lo que me gusta de ésta época.
Lo invito a ver esta caricatura, al respecto de lo que cuenta sobre el papa.
Saludos y buena suerte.

Korsario dijo...

algunos usaríamos el término "católico practicante" para hacer diferenciación, es bastante útil para evitar la pateada de lonchera, en temas tan complicados de abordar

salu2

Lolo dijo...

Vale, estamos de acuerdo.
Slds,

Ana M. dijo...

Yo, en Semana Santa, me emborracho, picho, peleo y como carne, con estrictos fines científicos: demostrarle a mi mamá que uno no se convierte en pescado.