miércoles, 20 de mayo de 2009

¡Rejo fue lo que faltó!

El maltrato infantil es un tema recurrente en la agenda informativa. Es también bandera constante de los políticos, como Gilma Jiménez. Por supuesto es un tema importante, pues los niños son a menudo víctimas de maltratos por parte de sus padres y allegados. Ayer escuché en el noticiero el caso de un señor (si así se le puede llamar) que le pegó a su esposa y agredió a su hija de 15 meses con una botella, causándole heridas en su cabeza y rostro. Este tipo de situaciones son muestras de la vulnerabilidad de los niños a la violencia y las agresiones de bestias salvajes como el mencionado. Definitivamente existen personas que deberían ser estériles.

Pero, por otro lado, hemos llegado a un punto de exageración, donde tan sólo mirar mal al niño ya es causal de condena. Hace unos años, si me hubieran preguntado, me hubiera expresado totalmente en contra de golpear a un niño. Hoy no estoy tan seguro. Claro, hace unos años yo era niño. Ya no lo soy, y en el transcurso de los años me he topado con chicuelos que hacen muy difícil evitar un golpe.

Mis humildes observaciones me han permitido notar como los niños son caprichosos, altaneros, contestones, irrespetuosos, soberbios, etc. Esto no es completamente su culpa: lo es también de los padres permisivos y excesivamente complacientes de hoy en día, de esa peligrosa tendencia a ser "los mejores amigos de sus hijos". Poco de disciplina y mucho de complacencia. Del hijo se puede ser amigo, no hay duda. Pero es claro que el niño debe entender quién es el que manda, eso es vital. La falta de eso es causante de hijos que se la tienen dedicada a los padres e imponen su voluntad como sea. Y así no se puede.

Además, los niños saben mucho de derechos y poco de deberes. Parecen venir con ese chip de nacimiento, junto al del manejo de todo tipo de aparatos electrónicos. Siempre están mentando su derecho a tal o cual cosa, exigiendo todo de sus padres, pero convenientemente olvidan sus deberes. "Yo hago lo que quiera con mi vida", dicen. Pero, eso sí, papi y mami deben mantenerlos y darles dinero para salir, para amigos, para cine y para cuanta cosa quieran hacer. Nada justo el trato, ¿verdad? Mientras el papá y la mamá le den a uno dinero y lo mantengan, se les debe, mínimo, un poco de respeto y obediencia.

No deben ser tiranos los padres. Tampoco. Mas la disciplina se debe imponer. Hablando y llegando a posiciones consensuadas, transigiendo, se logran muchas cosas y los padres pueden ganar respeto de sus hijos. Y pasando tiempo con los niños, joder. Si van a dejar a sus niños ser criados por el televisor, el computador y el Play Station, mejor no los tengan; hasta un favor le hacen al planeta. Pero cuando hablar y exponer argumentos no lleva a ningún lado, los caminos a seguir son pocos. Ahí es donde digo yo que un golpe no es tan grave.

El golpe, o una golpiza, porque papás bestias es lo que se ve por ahí, no puede ser la primera opción. Eso jamás. Hay padres tan rápidos para sacar la bofetada o la patada, que Bruce Lee se sentiría celoso. Sin embargo, cuando se está tratando de razonar con el niño y se le dan los porqués de x ó y situación, y el culicagado sigue obstinado en su posición por capricho, por pura obstinación, un golpecito no está mal. En serio, no creo que una palmada vaya a traumatizar al niño.

Funciona. Seguro funciona. Si no es el modus operando básico de los taitas, no causa rebeldía y sienta la posición. A más de uno nos dieron una palmada alguna vez y no creo que todos estemos traumatizados y seamos maltratadores seguros de nuestros hijos (hacia el futuro: yo no tengo. En realidad, no me parece nada atractiva la idea).

Ahora, no es cuestión de que los papás se lanzen a aprender karate, kung fu, taekwondo y jiujitsu para poder controlar a sus hijos. Ya se dijo: el golpe debe ser el último recurso. No es cuestión de pegarle al niño por cualquier cosa, porque sí y porque no. Es cuando ya no hay nada más para hacer contra la obstinación del "fruto de sus entrañas". A veces el rejo sí hace falta


5 comentarios:

Mafe dijo...

Ay! dimelo a mí que por purita decencia no le he puesto la mano al sobrino de Mr. XY pa que "llore por algo"... chino maluco.

Daniel Forero dijo...

A mi me crio un super nintendo con Mortal Kombat, un televisor con canales nacionales y un computador de mierda viejísimo, y tengo una salud mental perfecta, aparte de ser casi un ciudadano modelo, si los niños de ahora no soportan ser criados así es porque ahora los juegos deben ser mas malucos.

Nightwriter dijo...

Tienes razón Iván. A mi nunca me dieron juete, salvo una vez que me las di de ladrona en un supermercado y me empaqué una "cremita No4" ¿? si no fuera porque mi mamá me dio rejo -eso si, después de pagar el triple y su respectivo regaño camino a casa- a lo mejor lo hubiera hecho otra vez... lo que pasa es que los chinos de ahora ya no son niños, pasan de la lactancia a la adolescencia.

¿hijos? ni locaaaaa.....

Saludos!

Blanca dijo...

¡¡¡Bravo bravo bravo, bravísimo , bravo!!!
Tootalmente de acuerdo.
Eso les repito a mis 3 lectores de periódico, Disciplina y amor, pero Disciplina, y SI NO LOS QUIEREN AGUANTAR Y ENSEÑAR, QUE NO LOS TENGAN, DE ACUERDO.
Buena Noche, Ivan.

blueandtanit dijo...

de vez en cuando no hace daño, pero creo que es importante la coherencia, muchos papás mal educan a sus hijos y luego les pegan por la misma causa, una cosa es que el chino sea fastidiosito desde el principio y otra que el pelaito sea cansón por costumbres que le metieron los papás.

lo digo por mi vecinita, los papás le enseñaron "a defenderse", a pegar a otros niños "pa' que no la casquen", ahora la niña es una groserita que le pega a cuelaquier persona ¿Culpa de ella ó de los padres? ¿Quién merece la pela ahí?

me gustó mucho el post, muy reflexivo y necesario en la actualidad de los padres permisivos.