miércoles 25 de febrero de 2009

Chuzos

Existe en la variada, harinosa y frita (poco saludable, pero que delicia) gastronomía colombiana una plato (aunque en realidad no se sirve en plato) que es muy conocido y que probablemente la mayoría de los colombianos hemos comido: el pincho. Así lo conocemos aquí en Bogotá, pero en lugares como Medellín este delicioso manjar es conocido como chuzo. El pincho o chuzo consiste en un palito terminado en punta por el que se atraviesa carne, chorizo, papas y cuanta cosa se le ocurra al siempre ocurrente vendedor de comida colombiano. Generalmente es un plato bastante asequible: a veces incluso es tan barato que es posible dudar del orígen de la carne, porque tal vez no sea de res. Igual es muy rico y lo saca a uno de aprietos cuando el estómago apremia.

Es tan popular el chuzo que ha llegado a altas esferas para distribuirse. En vista de la crisis económica que afecta por estos días al mundo, parece que los chuzos se han convertido en una salida a tal encrucijada, tal vez más efectiva que los tímidos intentos del gobierno por controlar la crisis, que ha asumido en una frescura pasmosa. Pero la cuestión de los chuzos sí parece ser muy exitosa. El gobierno se ha puesto a distrubuir chuzos por medio de su más reputado local: el DAS. Y han "chuzado" un montón de gente.

El negocio es tan bueno que le han botado chuzo tanto a amigos como a enemigos. Antes sólo se habían repartido chuzos a esa gente de camisetas amarillas del otro lado de la calle política, un local que se llama Polo, y a otro que se llama Corte Suprema. Pero el local se ha diversificado tanto que ahora hasta a los que trabajan en el local les están dejando probar los chuzos, sin duda para que certifiquen su lealtad y compromiso con el local al que sirven y defienden. Esos chuzos grasosos y sabrosos le han tocado a todo el mundo como parte de una promoción increíble que hay en el restaurante llamada Seguridad Democrática. Alimentaria, claro está.

Ha causado un tremendo revuelo esta "chuzada" colectiva. Los chuzos suelen ser muy apetitosos, pero estos que da el DAS parece ser que no lo son, especialmente porque no son precisamente legales, de esos que cumplen con reglas y demás, esas cosas que al parecer la promoción Seguridad Democrática no tiene muy en cuenta a la hora de funcionar. Este problema con estos chuzos tiene muy preocupados a los dueños del matadero y empacadora EL Ubérrimo, principal inversionista de este negocio tan nutritivo. No se sabe si fueron ellos o no los principales promotores de esta iniciativa repartidora de chuzos, pero como principales inversionistas se pueden ver muy afectados, especialmente porque son ellos los que lanzaron la promoción.

El DAS ha entrado en crisis (de nuevo) por este episodio de los chuzos nunca pedidos y poco apetitosos. Tal vez se renueve personal en el local para buscar nuevas estrategias de mercadeo del chuzo, o tal vez sea cerrado, pero es casi seguro que los problemas persistirán mientras no se revisen las políticas del matadero El Ubérrimo y su promoción, que ya casi completa siete años en el menú.

En los días por venir se sabrá que pasará con el DAS y su negocio de chuzos. Probablemente nada, más allá de unos pocos cambios insustanciales; cambios para seguir igual.


***

Una verdadera vergüenza esta situación del DAS y la vigilancia ilegal de políticos, periodistas y jueces. El gobierno Uribe tiene una responsabilidad innegable en esta situación, ya sea por acción o por omisión: tanto si fue de la Casa de Nariño que salió de la orden de espiarlos, como si dejaron el DAS en manos de cualquiera para que haga lo que sea y obtenga todo tipo de información de los "chuzados". Yo me inclinaría más por la opción de la responsabilidad por acción. Todo es posible en la patria del Paraco Corazón.

Para una información más completa pueden mirar en la revista Semana: El DAS sigue grabando.


miércoles 18 de febrero de 2009

Cuando los sistemas atacan

Es bien conocido ese adagio que reza que "la necesidad es la madre de todos los inventos". La historia humana está llena de ejemplos de esto. Pero en estos tiempos posmodernos parece que las cosas se hubieran invertido, haciendo que sean los inventos los que crean la necesidad. El celular es el ejemplo más notorio: antes todo el mundo podía ponerse de acuerdo, concertar citas y encontrarse sin necesidad de llamarse por celular cada 30 segundos. Sin embargo, ahora parece que sin este dichoso aparato nadie pudiera concertar nada. Y no hablamos de los episodios de histeria que causa en algunas personas, especialmente adolescentes, el olvido del celular en la casa, porque eso ya lo documentó con la suficiente hilaridad el señor Andrés López. Y así con otras cosas. Los inventos de la era espacial han llegado para quedarse.

Cómo no hablar de los sistemas informáticos, inventados para solucionar los problemas de manejo de información de entidades, oficinas, institutos, universidades, etc. En vista de que la información por manejar era tanta, los sistemas surgieron como una solución de manejo y organización que buscaba facilitar a las personas el acceso a estos datos y su control. Por mucho tiempo funcionó. Pero creo que la temida rebelión de las máquinas profetizada por Terminator y Matrix está comenzando, porque hoy en día los sistemas no están facilitando las cosas, sino que las están complicando.

Me refiero específicamente al sistema de las universidades, la Nacional en mi caso. El SIA (favor no confundir con la CIA, aunque los dos tienen la posibilidad de arruinar la vida de mucha gente. Tal vez algún día el SIA también ponga y quite dictadores), o Sistema de Información Académica, es el sistema que se ha convertido en la pesadilla de miles de estudiantes de la Universidad Nacional. Gracias a este invento (ayudado además por la reforma académica a la que fue sometida la universidad), la inscripción de materias se ha convertido en un indecible viacrucis.

Porque erase una vez una universidad en la que la inscripción de materias se hacía de forma manual, llenando un formato con las asignaturas que el estudiante deseaba tomar. Sin embargo, con la cantidad enorme de estudiantes que tiene la Nacional, era apenas lógico que se buscara una forma de hacer esta inscripción de forma más expedita y cómoda, tanto para los funcionarios de la universidad como para los estudiantes. Así nació el SIA, como una solución a este pandemónium de información. Generó traumatismos al principio, claro, pero de a pocos logró que la inscripción fuera menos complicada y más rápida. Cumplía con su cometido, aun con sus errores y problemas, que todo sistema tiene.

Pero poco a poco se corrompió y pasó a ser un escalón más en la burocracia. Empezó a poner más problemas y problemas, complicaba el más simple de los trámites. Hasta llegar al momento actual, primer semestre del 2009, en el que decidió joder a todo el que pudo y ponerle todas las trabas posibles: aún más que en una oficina gubernamental. Con la reforma académica, que generó un cambio en las historias académicas, se unieron para que los cambios en las historias fueran un caos: que las materias aparecieran mal o no aparecieran, o aparecieran donde no debían estar. Y en su forma de más refinada tortura mental, logró que las materias necesarias no se pudieran inscribir, incluso siendo la última que falta por ver, el trabajo de grado (supongo que ya infirieron que este es mi caso). Por supuesto los niveles de estrés del estudiantado han subido como los precios de la canasta familiar, o los ingresos de los políticos, y el odio hacia el SIA se ha convertido en un mal endémico entre los estudiantes, cuyo descontento ya se ha manifestado hasta en la formación de grupos en Facebook, como este y este, donde incluso se ha rebautizado al sistema como Sistema de Inmunodeficiencia Administrativa y Sistema de Inoperancia Académica. Hay que ver lo creativo que es uno cuando está lleno de odio.

Uno se debate entre la inmolación o enviar a los abogados de la moto, porque la paciencia escasea frente a los problemas que pone este mugroso sistema. A todo lado que uno llama para averiguar sobre su situación académica, le dicen que hay que esperar o lo mandan a llamar a otro lado a ver qué es lo que pasa, lanzándose la pelota entre todos, pero nadie soluciona nada. Que desgracia. Mientras tanto uno penando porque no puede inscribir la pelotuda materia. Sólo queda confiar en la palabra de las secretarias, verdaderas mentes maestras que manejan los hilos de la burocracia (por lo que nunca hay que pelear con una de ellas), que dicen que poco a poco se va a solucionar todo este estercolero que ha sido la inscripción de asignaturas y los cambios en las historias académicas.

En fin, a todos alguna vez en la vida un sistema nos ha perjudicado la vida. Como me dijo un amigo, que es ingeniero de sistemas, cuando me preguntó cuál era mi quejadera con el SIA y yo le conté mi rosario de penas informáticas: "usted ya es parte del selecto 97.87% de personas en el mundo que le deben su infelicidad a algún ingeniero de sistemas". Ciertamente así es.

¡¡¡Arréglate SIA, maldita sea!!!


Post-madrazo: La vida es una cosa curiosa y divertida. Como la cuestión con el SIA ha sido un desastre, me tocó inscribir las materias de la maestría con el formato, a mano, igual que hacían los estudiantes antaño. De vuelta al origen. Tanto avanzar para volver a lo mismo. Supongo que es una versión posmoderna del círculo de la vida.

P.D. Un saludo a los compañeros de la U. Distrital (y en general a todos los que un sistema les ha desgraciado la vida, como el Power Point cuando la presentación no abre, y cosas por el estilo) que también están sufriendo con el sistema, el tal Cóndor. Creo que muchos están pensando en asesinar ese cóndor, estén o no estén en vía de extinción.



miércoles 11 de febrero de 2009

El amigo gay

Toda mujer tiene un mejor amigo; el amigo al que le cuenta todas las cosas (o la mayoría), al que le llora en el hombro, su principal confidente. El amigo en el que piensa cuando está desparchada, cuando pelea con el novio, cuando quiere salir a tomarse algo y a hablar.

Ese es el "amigo gay".

No quiero decir que este amigo siempre sea homosexual. Algunas veces lo es, pero no siempre. A lo que me refiero aquí es a que ese amigo cumple el papel del amigo gay, el hombre que se identifica tanto con la niña en cuestión que ésta empieza a tratarlo como si fuera gay o una amiga más. Este amigo se convierte en el recipiente de tristezas y alegrías de la niña, es al que llama a contarle sobre la pelea, sobre la universidad, sobre la rumba que tuvo o sobre el tipo que le está cayendo. Es el amiguito, el hermanito, el que está siempre, contra viento y marea.

El problema es que, muy frecuentemente, el "amigo gay" encuentra atractiva a su amiga. Es como ese comercial de Sprite, el que decía "tú amigo te tiene ganas". El tipo cree que está ganando puntos para que la vieja se enamore de él complaciéndola, ayudándola y sirviéndole de paño de lágrimas, pero lo cierto es que la amiga muy difícilmente se va a fijar en el "amigo gay". Ella no lo ve de esa forma.

Porque lo cierto es que cuando una mujer mete a un hombre en la categoría taxonómica "amigo", es muy poco probable que lo saque de ahí alguna vez: casos se han visto, pero son las excepciones a la regla. Una vez que la mujer ve al tipo como amigo, simplemente amigo y "yo te quiero... pero como amigo", el señor ha quedado etiquetado y encasillado para siempre en dicha categoría y sólo un cataclismo de índole apocalíptica lo va a mover a la categoría de posible enamoramiento o posible polvo. De resto es muy difícil, porque para la niña su mejor amigo tiene el mismo atractivo sexual de un oso de peluche. Posiblemente Winnie Pooh.

En cambio el hombre, que no por tener dos cabezas es más inteligente, no hace esta distinción tan tajante y por eso la embarra. A menos de que en definitiva no encuentre a su amiga ni un poco atractiva, existen posibilidades de que se fije en ella. Y ahí vienen los problemas. Enamorarse de la mejor amiga no es precisamente lo más sabio que se puede hacer (en realidad, enamorarse ya es problemático). La vieja no se va a fijar en usted, sus probabilidades son mínimas. Mejor mire para otro lado. Ser un buen amigo, al que una mujer recurre cuando busca ayuda y consejo es muy chévere, se siente muy bien. Pero por favor, trate de no enamorarse de su amiga. Es por su bien. Sí se puede ser amigo y nada más.


Dedicado a todos los que, como yo, tienen un talento innegable para convertirse en el "amigo gay". :D


P.D. 1: Uno no tiene la culpa de tener amigas tan bonitas.
P.D. 2: Que divertido es burlarse de uno mismo.


miércoles 4 de febrero de 2009

La pachanga libertaria

Se impone escribir sobre las liberaciones.

Con gran alegría hemos visto la liberación de unos cuantos secuestrados que tenían las Farc. Muy pocos en realidad para todos los que están en la selva, pero no por eso menos importante. El domingo liberaron a cuatro de ellos, miembros de la policía y el ejército, y ayer liberaron a Alan Jara, exgobernador del Meta, que resultó ser todo un personaje. Pero vamos en orden.

Lo primero que me parece necesario mencionar, es que es un completo colmo que a los recién liberados, que vienen de unas condiciones bastante precarias y con enfermedades a cuestas, se les lleve directamente del aeropuerto a una rueda de prensa; en el caso de los uniformados, al Palacio de Nariño. Creo que lo primero que se debería hacer es internarlos rápidamente en un hospital y hacerles todos los exámenes habidos y por haber, en aras de saber en qué condiciones de salud vienen. Pero claro, aquí prima el espectáculo y la propaganda. Es una verdadera falta de respeto someter a eso a alguien que viene de la selva después de muchos años de cautiverio. Pero ni modo, así es mi Colombia.

La rueda de prensa-alocución presidencial del domingo, muy parecida a la de cuando el Jaque, excepto por el pequeño detalle del soldado cantor. Desastroso. Pero bueno, haciendo la salvedad de las circunstancias, uno puede tolerar en cierta medida la cosa de la canción compuesta en el secuestro y demás. Pero de verdad que el soldado tiene poco de cantante y compositor. Mas, siendo la canción de alabanza a la Operación Jaque, pues es más que claro que la cancioncita va a estar rodando por ahí dentro de poco y va a ser un hit en las emisoras nacionales. Además, Jhonny Rivera va a estar metido en el asunto, lo que la va a hacer exitosa, sin duda. Con ese talento del señor Rivera, eso va a ser una maravilla, un deleite acústico. Muchas gracias por tu idea Papuchis, no alcanzamos a agradecértelo.

El presidente se salió de los chiros, como raro, y en la rueda de prensa-alocución presidencial sacó a Piedad Córdoba del proceso. Gracias a la ira santa del mesías del Ubérrimo casi se va todo al demonio, dejando a Jara y a Sigifredo López en la manigua. Muy inteligente la decisión del señor presidente de sacar a la persona que hizo los contactos, tenía las coordenadas de entrega de los secuestrados, había manejado todo el proceso y sabía con quien estaba tratando. Casi nada. Pero claro, como los cogieron en su "mentirilla piadosa" y se supo que sí estaban siguiendo los helicópteros de la Cruz Roja, entonces se les subió la bilirrubina y quisieron sacar a la directa responsable del éxito de la operación. Menos mal se echó para atrás y dejó a Piedad Córdoba hacer su trabajo. Si no, la pachanga libertaria se hubiera acabado pronto.

Por la "chiripiorca" del presidente se atrasó un día la liberación de Alan Jara, que debería haber sido el lunes. Pero afortunadamente ayer se concretó el asunto y Jara quedó libre. Llegó al aeropuerto de Villaveciencio cerca de las dos de la tarde y de ahí salió a la rueda de prensa. Y que rueda de prensa. Es increíble la presencia de ánimo de ese señor, teniendo en cuenta por lo que pasó: un tipo con muy buen humor, que hizo gracia de una experiencia tan terrible como un secuestro de siete años. Memorable cuando contó lo de la comida. En fin, todo un personaje, como ya se dijo.

Lo más notorio fue el hecho de que no salió alabando al gobierno de Uribe. De hecho, fue todo lo contrario, y dijo las verdades que a muchos no les gusta escuchar: que el presidente Uribe no ha hecho mucho por la libertad de los secuestrados y que a él le conviene esta guerra inmunda que vivimos. También señaló la falta de voluntad de este gobierno para hacer el acuerdo humanitario, algo que, como lo dijo Jara, en nada debilitaría la todo poderosa seguridad democrática. Que buena cosa, me cayó muy bien el hombre. Pero claro, no se harán esperar las réplicas de la caterva de lambones del uribismo, que llenarán las páginas de periódicos y revistas con columnas diciendo que lo de Jara es sólo un asunto de resentimiento o de estrés postraumático, síndrome que extrañamente no sufren aquellos que salieron del secuestro alabando a la seguridad democrática. Ya veo a María Isabel Rueda y su pésima forma de escribir o a Alfredo Rangel con sus cifras mágicas diciendo que Jara está loco y es un desagradecido. La verdad siempre le duele a este gobierno y a su corte de lambiscones.

Ahora falta Sigifredo López. Esperemos que todo salga perfecto y también se pueda celebrar la libertad del ex diputado del Valle.

Queda por decir que siempre estos eventos son una oportunidad para hacer mofa del cubrimiento periodístico. Llama poderosamente la atención que los periodistas preguntan lo que ya les dijeron:

Yves Heller(CICR): ... irán tres delegados de la CICR y ...
Periodista flaco con cara de gil del canal Caracol: ¿cuántos delegados de la CICR van?

¡Te acaban de decir, carajo!

La otra cosa es que transmiten mucho tiempo algo que se puede decir en una nota corta. El domingo, desde las once de la mañana estaban diciendo que en contados minutos llegaría el helicóptero con los liberados. Llegaron como a las siete de la noche. Ayer con Alan Jara, estaban transmitiendo desde temprano, fuera del aeropuerto donde casi no los dejan entrar, y hablando con cualquiera que alguna vez lo hubiera visto en su vida, y con primos, tíos, abuelos, hermanos, los peces del acuario en una bolsa, el perro, el gato. Exagerada la cosa.

Y para completar, no hacían más que preguntar lo mismo una y otra vez, aún el día de hoy, que le están preguntando lo mismo de ayer.

Bueno, seguir con la alegría de las liberaciones y que se concrete con fortuna la de Sigifredo López. Por ahora, que los uniformados celebren su libertad, al igual que Alan Jara, que le tenían tremenda fiesta en Villavicencio.

¡Pase la mamona, camarita!


P.D. ¿Por qué el título? Porque Mabel Lara, la presentadora del canal Caracol, llamo a todo esto la fiesta de la libertad, así que yo quise ponerle un toque más criollo.