jueves 30 de abril de 2009

Prepárense para el Armapuercon

Dicen las predicciones, entre ellas las de Nostradamus y las de los mayas, que el mundo se termina en el 2012. Apague y vámonos. Se acabó esta vaina y una cosa nueva va a empezar. Además, se supone que antes de ese fin, la tierra va a experimentar una serie de cataclismos: desastres naturales, guerras, pestes. Y al ver como están las cosas en todo lado, pues hasta uno empieza a creer la vaina. Hasta que cae en cuenta que el mundo se está acabando desde siempre y en todas las épocas han pensado que se encuentran en el fin de los tiempos. Ahí empieza a flaquear la teoría.

En estos días el tema ha sido la gripe porcina. Algunos la han visto como otra señal del fin. Yo no sé que pensar, pero no lo creo. Me sentiría más inclinado a pensar en las teorías conspirativas que hay alrededor de la cuestión: que es una pantalla para desviar la atención de la crisis económica mundial, o una estrategia de las farmacéuticas para enriquecerse, etc. Teorías cerdo-conspirativas. Todo esto puede ser un montón completo de basura; pero la especulación siempre es divertida.

Es mejor atenerse a lo concreto y mundano. Si lo de la tal gripe porcina es cierto, pues tenaz. Ya habíamos pasado por la gripe aviar y el abrazo del pato. Ahora nos amenaza la gripe porcina. Al ver esto, puede uno agradecer que los marranos no tengan alas, porque si no imagínense la clase de gripe tan berraca que desarrollarían. Y el señor Burns tendría que donar un millón de dólares al orfanato. Y que lo cague a uno una paloma, vaya y venga... ¿pero un cerdo? En fin, menos mal no vuelan los puerquitos. Afortunadamente se quedan en sus cocheras.

Ya se han contagiado muchas personas, comenzando con México, donde se originó la tal gripe porcina. En Ciudad de México se suspendieron clases, eventos de masas y situaciones que implicaran reunión de gente, como parques, gimnasios, piscinas, etc. La capital mexicana se inundó de tapabocas, así como de paranoia. En todo lado está el peligro de infectarse, se alega, así que es mejor andarse con cuidado para no terminar infectado con la puerca gripe.

La paranoia se está extendiendo. En Colombia no hay casos confirmados de la gripe, pero en la calle ya se ve gente con los tapabocas. Por supuesto los comerciantes han visto la oportunidad y los tapabocas han aumentado su precio astronómicamente. Gracias a la labor siempre amarillista y sensacionalista de los noticieros se ha creado una sensación de pánico inimaginable (que aún no ha llegado al tope). Y es de esperarse una ola de xenofobia contra los mexicanos, especialmente en esa nación siempre tan sabia y tolerante que es los Estados Unidos. Los mexicanos pasarán a ocupar un lugar preponderante, junto con árabes y coreanos, en la escala de paranoia y miedo irracional de los gringos, así como de muchos otros países.

Habrá gente que hasta deje de ver telenovelas mexicanas.

Es una completa porquería todo este revuelo paranoico. Hay que tomar medidas: sí. Pero no hay que volvernos locos por la peste. ¿Por qué no ponerle humor a la vaina? Sería interesante entrar en una droguería y preguntar con acento mexicano: ¿tiene antigripales? De sólo pensar en la cara del que atiende me da risa.

Sea una conspiración o no, sea una real pandemia o no, lo cierto es que muriéndonos de miedo nada logramos. El mundo no se va a acabar con esto. Si se acaba, es porque los humanos somos un cáncer planetario y estamos agotando al planeta consumiendo recursos como sanguijuelas insaciables, no por la gripe porcina. Habrá que tomar ciertas precauciones sanitarias, pero no es necesario volvernos orates con todo esto. En Egipto ya mandaron a matar los cerdos. La paranoia crece y escala. Estoy seguro que la gripe porcina se puede curar: de hecho, ya por ahí escuché que hay un medicamento que si se administra en las primeras 48 horas, cura la enfermedad. Que coincidencia. Y después preguntan por qué se inclina uno por las conspiraciones.

A seguir con la vida como estaba, no nos dejemos meter el miedo por los ojos. No se acerca el Armapuercon. Yo me voy a comer chicharrón.

Apéndices:

Este mensaje lo ví en internet:

Debido a la gripe porcina, a partir del miércoles 29 de abril se prohibe saludar de beso y de mano. Por lo tanto, el gobierno colombiano ha sugerido saludar de agarrón de nalga, entrepierna y teta. Debe entenderse que son medidas preventivas. Copie y pegue, ayúdenos a combatirla.

Y estos son algunos comentarios que se le ocurrieron a mi brillante hermano:

Comentario1: ¿Qué pensaría V sobre la gripa porcina?
Comentario2: Estaba comiéndome un chicharrón y entonces lo comprendí: esto es un complot de los cerdoterroristas y detrás de todo esto está la retorcida y malvada mente de Porky (ahora conocido como Porksama bin Laden).
Comentario3: ¿Puede Deuteronomio 14:3-8 considerarse una profecía milenaria sobre la gripa porcina?
Comentario 4: ¿Cuánto se demorarán en decir que Nostradamus predijo la gripa porcina, así como la gripa aviar y el abrazo del pato, y probablemnte dentro de 150 años los gripo-pótamos?
Comentario 5: ¿Dimensionarán las feministas lo que implica actualmente decir "los hombres son unos cerdos?
Comentario 6: La Rana René presenta dolor de cabeza, fiebre alta, tos frecuente e intensa, falta de apetito, congestión nasal y malestar general. Los dedos inquisidores apuntan hacia Peggy.
Comentario 7 (advertencia: teóricamente sardónico): Fred, el de las tocinetas, considera que este es sin duda el "fin de la historia", tal y como lo planteó Francis Fukuyama.

miércoles 22 de abril de 2009

Fun Facts

(Título robado de algo que ví en Sony Entertaiment Television)

Como esta patria que me cayó en suerte es muy curiosa, pasan cosas de un absurdo apenas imaginable. La semana pasada hablé de la celu-paloma. Pero aqui no se agotan tan fácil las historias para la risa y el desconcierto.

En días pasados la policía capturó a un capo muy importante, conocido como Don Mario. Este personajillo era uno de los narco-paramilitares más buscados de Colombia, así que su captura es un triunfo enorme para la policía. Para la sociedad no tanto, porque a rey muerto, rey puesto, y ya debe haber treinta más matándose para ocupar el lugar de Don Mario. Por lo tanto, no hay mucho que celebrar. La policía sí tiene un trofeo importante, que de seguro se demoró más en llegar a Cómbita que en ser extraditado. Los vuelos de la DEA son los únicos que nunca se atrasan.

Hecho divertido No. 1: Al tipo este lo cogieron en un cambuche digno de la desaparecida calle del cartucho. Tanto traquetear, matar y engañar para conseguir dinero en cantidades obscenas, para terminar escondido en una choza ínfima rodeado de sus propias miserias y comiendo mal, "como un perro", dijo el policía en el video. Que pendejada torcerse para conseguir dinero y ni siquiera poderlo disfrutar. No tiene sentido, lo que lleva a preguntarse si realmente valdrá la pena llevar esa vida de hampón para terminar así.

El mismo día en que apresaron a Don Mario, otro simpático pillín conocido como Douglas, de Medellín, decide reunirse con sus amiguitos para celebrar la captura de su enemigo y competencia en el rentable negocio de la droga y la matazón de gente a diestra y siniestra. Se ponen a ver un partido de fútbol en un costoso apartamento de El Poblado, sector exclusivísimo de Medellín. La vida es bella, que bella es la vida.

Hecho divertido No. 2: Los traquetos están celebrando que atraparon a Don Mario, cuando la policía les llega al apartamento. Ellos felices porque habían cogido a la competencia y la policía los agarró también a ellos. Hay que ser muy pelotudo. Además, no se puede dejar de disfrutar la ironía.

El columnista de Semana Daniel Coronell escribió una columna en la que destapa unos negocios turbios de los hijos del presidente. El asunto tiene que ver con unas tierras cerca a Mosquera que adquirieron los delfines paisas, que luego se convirtieron en zona franca, por lo que su valor aumentó, así como la ya abultada fortuna de los retoños del presidente, que se han hecho millonarios en estos seis años de gobierno de su padre.

Hecho divertido No. 3: ¿Los hijos del presidente no pueden hacer negocios y ser empresarios? Por supuesto que sí. Pero que digan que no se aprovechan de su posición lo único que causa es risa. Es ridículo que nos digan que no tienen acceso a información privilegiada para irse de compras por la sabana bogotana y por la bolsa de valores. No nos crean estúpidos, pequeños angelitos ubérrimos.

Hace unos meses, cuando el barril de petróleo alcanzó una cotización internacional de alrededor de $140 (dólares) el barril, el gobierno subió los precios de la gasolina y otros combustibles, como consecuencia lógica del alto precio del llamado "oro negro". Mas, como el mercado es caprichoso y la economía una mierda, el barril ha bajado como a $40. De esto se desprende que los combustibles deberían bajar de precio, como en efecto ha sucedido en varios países, incluyendo Estados Unidos. Pero no es este un país lógico.

Hecho divertido No. 4: Como los camioneros se fueron a paro por los altos precios de la gasolina, el diesel y demás (también por la cuestión de los fletes y yo no se que más,) el gobierno decidió salirles al paso para conjurar el paro. El presidente Uribe salió a decir que se había decidido rebajar el galón de gasolina en cuatrocientos pesos (!). ¡Que magnanimidad! Por poco que baje, el precio debió haber disminuido por lo menos en mil pesos. Es una ridiculez enorme esta rebaja. Que peor es nada, seguro; no obstante, por conformistas y no exigir lo que debe ser es que estamos como estamos. Pero eso reelijámoslo, que hijuemadres.

Lo más terrible de los fun facts colombianos, es que es muy fácil pasar de la risa al llanto. Así de absurda es esta vaina.

martes 14 de abril de 2009

Eso es inventiva

Es lugar común reconocer en los colombianos una cierta viveza, la inventiva, la recursividad; la mal llamada "malicia indígena", esa capacidad para inventar con muy poco, con las uñas; la habilidad para solucionar situaciones que parecen no tener salida, con una idea rápida y con la menor cantidad de recursos para disponer. Así vamos saltando matones por la vida y saliendo adelante en este país que nos la pone bastante difícil para hacerlo (a menos de que usted tenga un apellido ilustre y/o mucho dinero).

Creo que sí tenemos esa "malicia indígena", que somos recursivos y que las que no nos sabemos nos las inventamos. Pero sin duda hay representantes de nuestra fauna nacional que se llevan todos los premios en esas lides de la inventiva. Los políticos con sus maniobras escabrosas de medianoche y demás chanchullos son un buen ejemplo. Sin embargo, los campeones son los hampones: traquetos, ladrones, etc. Ellos sí que le sacan provecho a la viveza con la que parecemos venir de fábrica los colombianos. En los anales de la historia criminal de este país se ven unas cosas que superan con creces a la ficción.

Esta mañana en el noticiero ví una noticia que me dejó asombrado. En las cercanías a la cárcel de Cómbita, en Boyacá, encontraron una paloma mensajera que llevaba las partes para un celular. Así es, señoras y señores: la paloma llevaba las partes de un celular al interior de la cárcel, para que allí pudieran armar el teléfono y hacer sus llamadas, que dudo fueran para saludar a la mamá y preguntar como están todos en la casa o para pedir medio pollo a domicilio. El plan sólo falló porque con esta llovedera tan terrible que nos tiene azotados, la pobre paloma se mojó tanto que no pudo seguir volando con el peso de su plumaje ensopado y de los componentes del celular, por lo que se paró en un árbol, donde la policía la vió y la capturaró (seguramente en un enorme golpe de suerte, lo que me lleva a pensar en cuantas palomas más no habrán pasado). En resumen, la policía capturó al ave contrabandista, confiscó lo del celular y se está preguntando cómo formar un escuadrón anti-palomas para evitar estos hechos.

A eso llamo yo recursividad. Esta cuestión de la paloma ha pasado a formar parte de todas las formas increíbles que se inventan los hampones colombianos para delinquir. Recordemos las mil y una formas de pasar cocaína al exterior: en el estómago de gente, en electrodomésticos, maletas de doble fondo, suelas de zapato, muñecos, diluida en la pintura de artesanías, etc. Quién sabe cuantas formas no tienen (aquí me quedo corto en la enumeración). Y no podemos olvidar que han construido submarinos para pasar la droga a los Estados Unidos. ¡Submarinos! Imagínense si la gente que hace estas cosas tuviera todos los recursos a disposición: tendríamos naves espaciales. Definitivamente la inventiva colombiana sobrepasa lo imaginable. El problema es que casi siempre es talento para ser delincuentes. Ahí alcanzamos niveles de excelencia.

¿Y si esta gente usara su malicia para hacer vainas útiles para la sociedad? Seguro que Colombia no sería el peladero que es. Tendríamos más gente haciendo cosas importantes en muchas áreas del conocimiento. Pero en lugar de eso tenemos a los David Murcia, a los Pablo Escobar y a los Carlos Castaño, que para colmo de males son héroes para mucha gente ( lo que en algunas gentes tiene explicación lógica; en otras no). Aquí los héroes son los vivos, entendiéndose como vivo no a la persona inteligente y trabajadora, sino al que logra las cosas por el camino corto: al que se cola en la fila, al que logra pagar menos impuestos haciendo trampa, al que se roba algo en un supermercado, al que se hace millonario sin importar cuantas cabezas se lleve por delante. Por eso todo el potencial que decimos tener se pierde y se malogra.

Sin olvidar el hecho de que aquí la gente se siente más orgullosa de Shakira y Juanes que de Rodolfo Llinás. Eso ya dice mucho de donde tiene la cabeza este país.

Ojalá la dichosa "malicia indígena" se usara bien. Esperemos que algún día sea así. Mas como eso se demora, por ahora no queda más que seguir asombrándose con las formas que se ingenian estos tipos para hacer sus marranadas. Tanto episodio inverosímil no hace más que mostrar que este país tiene muchísimas cosas que rayan en lo irreal. Le puede creer uno a Daniel Samper Pizano, cuando escribió alguna vez en una de sus columnas que la vida es una pobre imitación de la literatura. Lo que pasa en Colombia es material para novelas colosales, probablemente de realismo mágico. Un tipo como García Márquez sólo podía haber salido de aquí. De el país de las palomas celulares, las muñecas de cocaína y los peajes que no dejan pasar ambulancias. Frente a esto, la ascensión a los cielos de Remedios, la bella, parece cosa de un día normal.



viernes 10 de abril de 2009

Recogimiento

Es curioso cómo funcionan las cosas. En la tradición católica, la Semana Santa, también llamada Semana Mayor, es un período en que los fieles deben hacer sacrificios para demostrar su compromiso con Dios y su religión. Ayunos, promesas, abstinencia: es una semana para el recogimiento y la reflexión. Pero, como los seres humanos solemos caer en la inconsecuencia con facilidad, para muchos fieles esta semana no es de recogimiento sino de re-cogimiento; no es de ayuno, sino de comer desaforadamente. En otras palabras: se hace todo lo contrario a lo que debería hacerse.

Seguramente en los pueblos se viva de forma distinta esta época y se conserven más los valores que encarna la católica Semana Santa. Pero en lo que a Bogotá respecta y a la gente que conozco, poco se hace por seguir los preceptos de la religión.

Yo, afortunadamente, no soy católico. De hecho, no profeso ninguna religión, porque no quiero tener que ver nada con iglesia de ningún tipo. Lo que no quiere decir que no crea en Dios, porque si creo que hay algo más que la existencia material. Pero siguiendo con lo que iba, no soy católico, pero si me criaron en ese mundo y mi familia es católica, por lo que, quiera o no, estoy muy empapado en las tradiciones de esta religión. Así que me doy cuenta como los católicos que conozco se "pasan por la faja" los principios religiosos de esta semana.

Para mí la Semana Santa siempre ha significado una cosa: vacaciones. Como desde muy pequeño me rebelé contra el catolicismo en que me criaron (no se me dio la gana hacer la primera comunión), no tengo problema en hacer pereza, comer en exceso y olvidar por completo el autoexamen de conciencia. Sin embargo, creo que si una persona profesa una religión, debe comprometerse con ella y sus principios, por lo que al ver a los católicos que creen que con dejar de comer carne ya hicieron mucho, pues no puedo dejar de pensar que esto del catolicismo es más bien conveniente: poco nivel de compromiso y salvación por arrepentimiento y una que otra moneda en la iglesia.

Tal vez por eso no quise seguir inscrito en el catolicismo. Ver que la gente es una en la iglesia y otra con tan sólo salir de ella me parece poco convincente. Y de la Iglesia como institución es mejor no hablar, porque la lista de improperios sería demasiado larga. Lo cierto es que no comparto los principios del catolicismo, la hipocresía de los fieles y la corrupción insalvable de la Iglesia. Por supuesto que no todos los fieles serán iguales, así como los curas. No obstante, en líneas generales tanto unos como otros no van con mi forma de ver la religión y la espiritualidad.

Ahora, no digo que todos deben ser unos fanáticos apegados por completo a los preceptos dictados por la Iglesia, andando por ahí siempre con Biblia y camándula y condenando al infierno a todo aquel que no sea católico. De esos ya han habido muchos en la historia y los resultados no han sido nada buenos, o si no pregunten por los curas conservadores que tuvo este país que decían que matar liberales era pecado venial. Pero creo que un católico debería ser más comprometido y ver esta época como una oportunidad de analizarse a sí mismo y hacer uno que otro sacrificio en su vida, como forma de penitencia: al fin y al cabo es en eso en lo que creen.

***

No podía dejar pasar la oportunidad de decir que el papa es un imbécil del tamaño de una catedral. Sólo a ese tipo se le ocurre decir en África que el condón no debe usarse y que sólo la abstinencia sirve para contrarrestar el sida. Hay que estar muy desconectado del mundo real y muy cegado por el dogma para decir semejante estupidez en un continente azotado por esa enfermedad. Definitivamente el señor Benedicto XVI está haciendo todo lo posible por retroceder lo poco que había avanzado la Iglesia desde el Concilio Vaticano II y de alejar por completo a los fieles del catolicismo. Retardatario infeliz.

miércoles 1 de abril de 2009

Prohibido

Prohibir es siempre la primera opción. Cuando cualquier cosa se vuelve un problema para la sociedad, especialmente una tan conservadora como la colombiana, prohibir es lo primero que se viene a la cabeza de aquellos que legislan. Es lo que parece más fácil: impedir que ese elemento pernicioso sea de acceso libre y usar la fuerza para apresar y corregir a los que osan desviarse del camino del bien y de las buenas costumbres.

Pero no es así. Prohibir será la primera opción, pero no siempre es la mejor. De hecho, casi nunca lo es. Y ahora surge de nuevo la iniciativa de penalizar la dosis mínima de droga. Si algo ha quedado demostrado en estas largas décadas de lucha a sangre y fuego contra las drogas, es que la prohibición en nada disminuye el consumo; que la ilegalidad de las drogas no las hace menos accesibles para la gente; que prohibir y castigar su consumo lo único que ha logrado es que la violencia y la corrupción se disparen y lleguen a alturas olímpicas ( o a profundidades infernales: como ustedes quieran). Hacer que la dosis mínima sea ilegal no conseguirá nada contra el tráfico de drogas. Lo único que alcanzará es un recorte más a las libertades individuales y hacer del consumidor un delincuente de este negocio, cuando los verdaderos pillos son los que la pasan por las fronteras y acumulan cantidades obscenas de dinero. El consumidor es apenas el último eslabón de esa cadena. Y el más débil.

Este ataque a la dosis mínima es sólo una muestra más de esa forma de gobernar que cree que papá Estado debe protegernos de nosotros mismos, porque los ciudadanos de a pie somos incapaces de saber aquello que nos conviene y lo que no. Esta forma de gobernar asume una insuficiencia mental de la gente para discernir qué puede hacer con su cuerpo y qué no. Y papá Estado, en su magnificencia e infinita sapiencia, sí sabe la diferencia entre el bien y el mal, por lo que nos prohibe dañar nuestro cuerpo, nuestras "carnitas y huesitos". Hemos usado mal nuestra libertad, así que debemos ser castigados. En cambio los verdaderos delincuentes entran a las casas prestantes por los sótanos, con recibimientos de agasajo.

Ilógico desde todo punto de vista. La penalización de la droga lo único que logra es que ésta sea más costosa en las calles, lo que redunda en que los narcotraficantes intenten comerciar con más droga, logrando acumular mayores fortunas. Y a un adicto se le podrá quitar su adicción a la droga, pero difícilmente se le quitará a un traqueto su adicción a la plata fácil y a los numerosos ceros a la derecha en las cuentas bancarias. Esa es una adicción que probablemente no desaparecerá.

Además, teniendo en cuenta el neoliberalismo a ultranza que profesa el gobierno colombiano, es contradictoria esa penalización: este sistema busca minimizar en la mayor medida posible el tamaño del Estado, para que el costo de su mantenimiento sea más bajo. Para ello se fusionaron ministerios y se despidieron bastantes trabajadores. Hay que gastar menos dinero y privatizar lo que más se pueda. Ahora bien, el proyecto de ley que busca castigar la dosis mínima propone que los que sean atrapados con droga en pequeña cantidad no sean encarcelados, sino que ingresen a un tratamiento médico en busca de curar su adicción.Tratamiento que va a pagar... el Estado. No muy consecuente, si me preguntan. ¿Al fin qué: menos gasto o más gasto? Si a todo aquel que capturen consumiendo marihuana el Estado le va a pagar el tratamiento, esto se va a quebrar más rápido que un huevo en una prensa hidráulica.

Todo este embrollo de la penalización es sólo una expresión más de esa moral estúpida que aqueja a este país y su gobierno. Creer que castigar la dosis mínima va a acabar con el problema de la droga, o tan siquiera disminuirlo, es ingenuo. El acceso a la droga no será menor, su fabricación no disminuirá y ésta seguirá fluyendo como río a través de las fronteras del mundo entero. Es hora de replantear la lucha contra las drogas. También es tiempo de darse cuenta que cosas como esta son expresiones de un autoritarismo que atenta contra las más mínimas expresiones de las libertades individuales de los colombianos. Cada quien es libre de hacer de su trasero un candelero, como dicen por ahí, y no podemos pensar que el Estado debe ser un vigilante eterno de las decisiones personales, tales como consumir cualquier droga. Después seguirán el aspecto físico, las costumbres culinarias o los gustos sexuales y quién sabe que más, hasta llegar a una realidad de aspecto orwelliano.

Tanta prohibición sólo lleva a una mayor curiosidad. La prohibición gringa del alcohol sólo logró extender su consumo. Tal vez suceda lo mismo con las drogas ilegales (porque el alcohol y el cigarrillo son drogas, sólo que legales). La guerra que vivimos, y de la cual el narcotráfico es uno de los principales combustibles, lo último que necesita es más violencia desatada por las drogas y la lucha contra ellas. Prohibir, prohibir y prohibir es el arte de los autoritarios. En un país como este, con la historia que tiene y que nadie suele recordar, en lugar de la dosis mínima, lo que debería estar prohibido, como dice la canción de Rubén Blades, es olvidar.

Prohibieron ir a la escuela e ir a la universidad.
Prohibieron las garantías y el fin constitucional.
Prohibieron todas las ciencias, excepto la militar.
Prohibiendo el derecho a queja, prohibieron el preguntar.
Hoy te sugiero, mi hermano, pa' que no vuelva a pasar,
¡Prohibido olvidar!
¡Prohibido olvidar!