jueves 28 de mayo de 2009

Un millón de aplausos

En el episodio II de La Guerra de las Galaxias, hay una escena muy buena. En el senado se ha propuesto la expedición de poderes extraordinarios para el Canciller, debido a la difícil situación de la República y la amenaza de los separatistas. Estos poderes son otorgados al Canciller en medio de la ovación general. Entonces, Padme Amidala dice: "Con que así muere la libertad... en medio de un millón de aplausos" (cito de memoria, tal vez esté mal).

Eso es lo que pasó en este país la semana pasada. Se aprobó el referendo reeleccionista. Tras las habituales maniobras arteras se ha permitido loa presentación de un referendo para posibilitar que se reelija al presidente. Una reforma con nombre propio: Álvaro Uribe Vélez. La corrupción quiere seguir en el poder y tiene mucho apoyo. Eso es lo peor.

El clientelismo y la politiquería han visto una oportunidad de oro en la permanencia de nuestro autoritario presidente y no la quieren dejar pasar. Los intereses industriales y de los grandes capitales también. Y quién sabe: hay ciertos intereses oscuros por ahí a los que también les conviene que Uribe se quede más tiempo como presidente de esta maltrecha nación.

Es triste. La grima es lo único que aflora en un momento así. El país se está desmadrando y lo quieren mantener en su curso de colición. Sin importar las mentiras (el país está blindado contra la crisis, ya no hay paramilitares, etc.), los falsos positivos, el crecimiento del desempleo, los desplazados y las cien mil cosas que están mal en Colombia, muchos juran que habitamos el paraíso terrenal. Por lo tanto, el mesías debe seguir con nosotros, pues es el directo responsable de nuestra soñada situación. Aquí todo está bien.

Y el presidente fingiendo un desinterés total, declarando que la perpetuación del mandatario es perniciosa, pero contradiciéndose el mismo día y declamando estupideces con encrucijadas del alma. Desde el 2006 es claro: la estrategia es hacer parecer que Uribe no desea la reelección, para luego aparentar que es el anhelo del pueblo el que lo obliga a lanzarse de nuevo y seguir siendo presidente. Evidente. Rastrero. Inmundo.

Dice el cardenal Rubiano: Uribe debe esperar hasta el 2014. Así lo dicen otros. Uribe debe darle un respiro al país. El problema no es la reelección: el problema es la reelección inmediata, en el 2010. Yo digo que el mentado respiro es el mismo que tiene aquél al que están torturando sumergiéndole la cabeza en un tanque de agua y se la sacan por unos segundos para ver si está dispuesto a hablar.

Una dictadura quiere asentarse en Colombia y la aquiesencia es notoria. Y desastrosa. Miramos con deconfianza al vecino megalómano, pero aplaudimos mientras otro se apodera de nuestro país. Se lo permitimos. Lo alabamos. Y con una sonrisa vemos caer el poco de democracia que tenemos.

Pero no sé de qué me estoy lamentando. Aquí todo está bien. Sin el capataz, sin el señor del Ubérrimo, no somos nada. Si lo dejamos ir la catástrofe nos arrasará. La historia colombiana empezó en el 2002. El nuevo edén se ha levantado. Para seguir, sólo necesita el voto de un referendo. No es gran cosa: precio irrisorio por habitar el lugar más feliz de la tierra.


***

No vote el referendo. Bótelo.

miércoles 20 de mayo de 2009

¡Rejo fue lo que faltó!

El maltrato infantil es un tema recurrente en la agenda informativa. Es también bandera constante de los políticos, como Gilma Jiménez. Por supuesto es un tema importante, pues los niños son a menudo víctimas de maltratos por parte de sus padres y allegados. Ayer escuché en el noticiero el caso de un señor (si así se le puede llamar) que le pegó a su esposa y agredió a su hija de 15 meses con una botella, causándole heridas en su cabeza y rostro. Este tipo de situaciones son muestras de la vulnerabilidad de los niños a la violencia y las agresiones de bestias salvajes como el mencionado. Definitivamente existen personas que deberían ser estériles.

Pero, por otro lado, hemos llegado a un punto de exageración, donde tan sólo mirar mal al niño ya es causal de condena. Hace unos años, si me hubieran preguntado, me hubiera expresado totalmente en contra de golpear a un niño. Hoy no estoy tan seguro. Claro, hace unos años yo era niño. Ya no lo soy, y en el transcurso de los años me he topado con chicuelos que hacen muy difícil evitar un golpe.

Mis humildes observaciones me han permitido notar como los niños son caprichosos, altaneros, contestones, irrespetuosos, soberbios, etc. Esto no es completamente su culpa: lo es también de los padres permisivos y excesivamente complacientes de hoy en día, de esa peligrosa tendencia a ser "los mejores amigos de sus hijos". Poco de disciplina y mucho de complacencia. Del hijo se puede ser amigo, no hay duda. Pero es claro que el niño debe entender quién es el que manda, eso es vital. La falta de eso es causante de hijos que se la tienen dedicada a los padres e imponen su voluntad como sea. Y así no se puede.

Además, los niños saben mucho de derechos y poco de deberes. Parecen venir con ese chip de nacimiento, junto al del manejo de todo tipo de aparatos electrónicos. Siempre están mentando su derecho a tal o cual cosa, exigiendo todo de sus padres, pero convenientemente olvidan sus deberes. "Yo hago lo que quiera con mi vida", dicen. Pero, eso sí, papi y mami deben mantenerlos y darles dinero para salir, para amigos, para cine y para cuanta cosa quieran hacer. Nada justo el trato, ¿verdad? Mientras el papá y la mamá le den a uno dinero y lo mantengan, se les debe, mínimo, un poco de respeto y obediencia.

No deben ser tiranos los padres. Tampoco. Mas la disciplina se debe imponer. Hablando y llegando a posiciones consensuadas, transigiendo, se logran muchas cosas y los padres pueden ganar respeto de sus hijos. Y pasando tiempo con los niños, joder. Si van a dejar a sus niños ser criados por el televisor, el computador y el Play Station, mejor no los tengan; hasta un favor le hacen al planeta. Pero cuando hablar y exponer argumentos no lleva a ningún lado, los caminos a seguir son pocos. Ahí es donde digo yo que un golpe no es tan grave.

El golpe, o una golpiza, porque papás bestias es lo que se ve por ahí, no puede ser la primera opción. Eso jamás. Hay padres tan rápidos para sacar la bofetada o la patada, que Bruce Lee se sentiría celoso. Sin embargo, cuando se está tratando de razonar con el niño y se le dan los porqués de x ó y situación, y el culicagado sigue obstinado en su posición por capricho, por pura obstinación, un golpecito no está mal. En serio, no creo que una palmada vaya a traumatizar al niño.

Funciona. Seguro funciona. Si no es el modus operando básico de los taitas, no causa rebeldía y sienta la posición. A más de uno nos dieron una palmada alguna vez y no creo que todos estemos traumatizados y seamos maltratadores seguros de nuestros hijos (hacia el futuro: yo no tengo. En realidad, no me parece nada atractiva la idea).

Ahora, no es cuestión de que los papás se lanzen a aprender karate, kung fu, taekwondo y jiujitsu para poder controlar a sus hijos. Ya se dijo: el golpe debe ser el último recurso. No es cuestión de pegarle al niño por cualquier cosa, porque sí y porque no. Es cuando ya no hay nada más para hacer contra la obstinación del "fruto de sus entrañas". A veces el rejo sí hace falta


miércoles 13 de mayo de 2009

Pertinente

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Hace unos días un amigo colgó este video en Facebook. Al verlo, de inmediato pensé en lo pertinente que es en nuestros días, a pesar de la antigüedad de la película y de todo lo sucedido desde entonces en el mundo. Un video muy pertinente en esta época de Uribes, Correas, Chávez, Ortegas, Putines, etc. Todos hombres que se consideran indispensables y buscan aferrarse al poder para siempre. Dictadores, ya sea de frente o con métodos arteros.

Este discurso nos recuerda que por encima de la política y los intereses de unos pocos, queda algo, hoy al parecer olvidado, llamado humanidad. Y los seres humanos somos algo más que un hato de bestias. Tenemos la Razón. No necesitamos estar buscando líderes mesiánicos, capataces con las órdenes a flor de labios, en las cuales disfrazan sus propios intereses como los de la mayoría, engañando a muchos. Es el recordatorio de la capacidad que tenemos de construir una mejor realidad trabajando unidos, siendo honestos, sin necesidad de dictados provenientes de los que se creen iluminados.

No es idealismo. Es una capacidad latente en nuestro interior. Destruirnos los unos a los otros es mucho más fácil, sin duda. Pero siempre está la posibilidad de recorrer el otro camino.

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No crean que todo es seriedad. He aquí una respuesta de esas bien deliciosas de las reinas. Disfrútenlo:



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No se puede creer que una cosa de estas suceda. Sigo sin entender cómo alguien puede decir tan grande estupidez. No creo que los nervios logren tal cosa. O tal vez son unos nervios bastante poderosos, una versión mejorada y atolondradora del pánico escénico. La apuesta más segura es la unión potente entre los nervios y una ignorancia crasa.

Ví esto el sábado y aún no logro superar la afirmación de que la confusión fue inventada por Confucio. Muy chistoso. Una más para las antologías.

miércoles 6 de mayo de 2009

A(H1N1)

Porque ya no es gripe porcina. Ahora se llama A(H1N1). Después de que por todos los medios de comunicación se llamó gripe porcina al virus que aterra a toda la masa histérica de este país, ahora resulta que se le debe denominar así para no afectar a los porcicultores. Es tarde para tal cosa; ya a los porcicultores los jodieron. Como todas las denominaciones políticamente correctas, llegó tarde y en la práctica no sirve para nada. La gripe está muy relacionada en las mentes de la gente con el cerdo, y a pesar de que el consumo de carne no causa el contagio, las ventas de la carne de puerco han disminuido notoriamente. Contra la ignorancia y la paranoia no se puede.

Pero como la corrección política se extiende, esa sí, como una peste, seguro que empezará a aplicar en otros campos relacionados con los chanchos. Por lo tanto, aquí hay un pequeño aporte sobre las cosas por modificar en la forma de hablar, de acuerdo a estos tiempos de peste paranoica y tapabocas con sobreprecio:

- Cuando las mamás entren al cuarto de los hijos y lo encuentren muy desordenado, no podrán referirse a la situación diciendo: "esto parece una cochera" (es decir, donde habitan los cerdos). Estaría dando por hecho que sus hijos son portadores del virus y son un peligro para la comunidad. Tendría que ser una muy mala madre para hacer semejante cosa.

- Retomando un comentario de la semana pasada: si las feministas van a decir "los hombres son unos cerdos", o bien en realidad piensan que son una desgracia y pueden contagiarlas con el A(H1N1), o les va a tocar calificarlos con otra palabra. De igual forma, muchas mujeres dicen "¿por qué por el chorizo hay que comprar todo el marrano?". Tal forma de hablar de sus parejas deberá cambiar. De contagio no hay peligro: ya se dijo que por comerse el marrano no se enferman de A(H1N1).

- A la película le van a tener que cambiar el nombre por "Babe, el A(H1N1) valiente".

- La bandeja paisa contendrá, de ahora en adelante, un buen pedazo de A(H1N1) cuatro carriles y un portentoso chorizo de A(H1N1).

- Expresiones como "puerca vida" y "cerdo imperialista" serán reemplazadas por "A(H1N1) vida" y "A(H1N1) imperialista".

- George W. Bush es ahora un A(H1N1) ignorante, mentiroso, violento y alcohólico que sumió al mundo en la crisis económica más A(H1N1) de la historia.

- Una infracción a las reglas del fútbol no podrá ser tildada como "una falta muy cerda".

Otras cosas pueden cambiar. Probablemente la Warner despida a Porky y los jabalíes comiencen a negar su parentesco con los cerdos. Las cerdas de los cepillos buscarán otro nombre. R2D2 y C3PO demandarán George Lucas por ponerles nombres que parecen de enfermedad. Y alguien va a cuestionar a George Orwell por el cerdo de Rebelión en la granja.

Ya lo saben: es A(H1N1). Nada de cerdos ni gripe porcina.


P.D. Si tuviera visión para los negocios, hubiera comprado tapabocas desde que empezó el revuelo. O acciones de Roche.