miércoles 22 de julio de 2009

Factor X y el don de la vergüenza

Dios sabe que yo tendría dificultades para ser jurado del Factor X; no podría contener la risa, y me reiría de tal forma, burlona y humillativamente, que probablemente todo resultaría en mi asesinato a manos del aspirante a cantante. Sería muy difícil no hacerlo, teniendo en cuenta los personajes curiosísimos que se presentan en ese programa.

Anoche fue emitido el primer capítulo del programa de este año. En general no veo el reality, pero las audiciones no me las pierdo: son una fuente increíble de carcajadas. Audiciona cada esperpento, por Dios. Y todos creen ser los mejores cantantes del mundo. Eso es lo más curioso. Hacen filas larguísimas para presentar la audición, aguantan sol, lluvia, incomodidad, etc., esperando para ver a los jurados del programa; llegan y hacen una presentación espantosa, resultando en el obvio no de los jueces, y entonces estallan en una rabieta histérica y dicen que los jueces no saben un carajo de música: ¿acaso no es al criterio del trío ese que se están sometiendo? Pero si les hubieran dado un sí, entonces son lo mejor del mundo y la tienen clara con la música. Curioso, repito.

Todos creen tener un talento sin descubrir, un don asombroso para cantar y deslumbrar públicos alrededor del mundo. Pero lo cierto es que la gran mayoría no cantan ni un cumpleaños. Por ahí de vez en cuando hay alguno con una voz decente, sin embargo, por ese, hay como mil perfectos petardos para cantar.

Y no sólo es la cantada. Algunos se van de creativos haciendo un "performance". Resultado: en el 90% de los casos es un ridículo de proporciones épicas. Recuerdo, de hace unos años, una señora imitando a Shakira: casi me muero de risa. Bueno, fue una sensación a medio camino entre la risa y el asco. Las contorsiones y el baile se le verán muy bonitas a doña Shakira, pero en esa señora eran algo grotesco. Y así otras: gente en túnicas, con las caras pintadas, con fuego y malabares. En fin: de todo en el repertorio del ridículo.

Como público, a las audiciones del programa se les puede sacar mucho provecho; no en lo musical, pero si mucho en cuanto al humor. Es gracioso ver a la gente deshaciéndose de su dignidad para triunfar en el programa. Es comiquísimo ver como en realidad creen tener una voz privilegiada, a pesar de que en la realidad botan unos alaridos que hieren los tímpanos. Y es muy entretenido ver a los que se llenan de odio con los jurados, los insultan y quieren matarlos ahí mismo. Anoche uno le dijo a Marbelle: "sabe que, usted puede ahorcarse cono su collar de perlas". Casi me ahogo de risa. Además, vuelvo a lo mismo: si creen saber más de música que los jurados del programa, ¿por qué no hacen carrera por otro lado en vez de someterse a ellos, a sus burlas y demás? Seguro, ese es un trampolín tremendo para darse a conocer, pero hay que tener un poquito de dignidad.

Y de vergüenza. Eso hay que regalarles a los "cantantes" del Factor X: el don de la vergüenza. La familia lo quiere mucho a uno y le dicen que canta muy bonito, pero creo que la objetividad no es precisamente el centro de esa apreciación. Entonar y medio afinar en las reuniones familiares no quiere decir que uno realmente tenga talento para cantar. La otra cosa es que, en la medida de lo posible, no se vayan de payasos con sus "performances" en la audición. Joder, si realmente canta bien, la voz habla por sí misma, sin olvidar la actitud durante la interpretación. No son necesarios los malabares, los disfraces, ni rifas juegos y espectáculos. Un poquito de vergüenza y dignidad, por favor.

Aunque mejor no, con eso puedo seguir riéndome viendo esas audiciones. Eso haré esta noche: seguir carcajeándome con los participantes del dichoso reality, aspirante a encontrar casos parecidos a los de Paul Potts y Susan Boyle. Por ahora no ha salido mucho; esperemos un hallazgo magnífico. De cantantes, porque payasos y humoristas han encontrado en cantidades.


P.D. 1 :
Sigue siendo patético José Gaviria imitando a Simon Cowell.
P.D. 2: El Factor X debería ser considerado programa de humor: por lo menos la fase de audiciones. Después se vuelve una mamera, con la gente botando por el más bruto para cantar, pero que les cae muy bien por sufrido, bonito o yo que sé.


jueves 16 de julio de 2009

Dobladas

Hoy levanto una voz de protesta. De un tiempo para acá se ha venido cometiendo un sistemático atropello contra los cinéfilos colombianos. No sé si a todos les moleste por igual, pero por lo menos a mí sí me molesta mucho. Es un atentado contra la integridad de la película que se está viendo. No es la piratería. No es Dago García.

Es el doblaje de las películas. En algún momento los brillantes mercaderistas del cine en este país decidieron empezar a proyectar gran parte de las películas dobladas y no subtituladas. Antes, las películas las doblaban después de su exhibición en las salas de cine, con la excepción de las películas infantiles. Pero ahora doblan todas las películas: las de acción, las de superhéroes, las de ciencia ficción. Recuerdo cuando estrenaron el Episodio III de la Guerra de las Galaxias y en un momento de iluminación preguntamos justo antes de comprar la boleta, si la película era doblada o subtitulada. Era doblada. Me hubiera muerto si entro y empiezan a hablar en español. No podría haber soportado otra voz distinta a la original de Vader. Con Transformers no tuve tanta suerte; llegamos sobre el tiempo y ya no fue posible buscar la versión subtitulada. Para ver Superman Returns subtitulada tuve que recorrer media ciudad.

Ahora estrenaron la segunda parte de Transformers y sólo como en dos cines la están dando subtitulada. No me parece. A mí me gusta ver las películas subtituladas, no hay nada como las voces originales (excepto con las películas de animación: esas sí me gustan más en mexicano). Considero que el doblaje le quita mucho del dramatismo y la entonación de los actores. El doblaje rara vez logra transmitir la misma sensación del actor que interpreta al personaje. Sin mencionar la irrealidad de ver la boca diciendo una cosa y escuchar el sonido diciendo otra diferente. Por eso me revienta sobremanera que para poder ver la mugre película con subtítulos sea necesario rebuscar en toda la lista de salas de cine para ver dónde se dignan a proyectarla sin ser con doblaje.

Yo entiendo que los gringos sean unos perezosos de porra y no les guste leer subtítulos, especialmente por el hecho de que la mayoría del cine es en inglés. Pero no me parece que los colombianos nos debamos unir a esa pereza mental. El monopolio de Hollywood es indiscutible, así que la gran mayoría de las películas van a ser en inglés. No todo el mundo debe aprender inglés, pero no creo tan grave tener que leer para entender la trama de la película. Yo prefiero eso a una voz insulsa y deficiente que no se acopla a la escena ni a la actuación. La voz del agente Smith de Matrix es desastrosa en el doblaje. Y esa voz maravillosa hecha por Andy Serkis en El Señor de los Anillos como Gollum queda destrozada al ser doblada: parece la voz de Popeye.

Con las películas europeas o de otras partes del mundo no es tanto el ultraje porque no son tan populares. A los llamados blockbusters sí les declararon la guerra en este país.

Ahora, yo entiendo el alegato de los cortos de vista (grupo del que ya adquirí membresía): en televisión es difícil ver los letreritos. Precisamente: en televisión. En el cine no siento la existencia de tal problema. Las letras son lo sucientemente grandes para ser vistas, incluso desde la parte de atrás de la sala de cine. Así, yo me sigo quedando con la tesis de la pereza mental de leer.

Señores de los cinemas: si van a proyectar las películas dobladas, por lo menos tengan la decencia de dar la opción para verlas subtituladas, ya sea en otra sala o en algunos horarios. No quiero seguir teniendo que ir de lado a lado de esta ciudad para ver las películas.

¡Subtítulos!


***

-¿Sólo a mí me parece grave que Presidencia haya impedido la transmisión en el espacio de Pirry de los programas sobre los negocios de los hijos de Uribe, alias Tom y Jerry? Para mí eso tiene nada más un nombre: censura. Me recuerda a los hombres del lápiz rojo subrayando lo que no podía salir en los periódicos... ¿en qué gobierno era? Ah sí, en el de Rojas Pinilla.

-Ironía: uno de los presidentes más patrioteros de la historia colombiana comete el acto vendepatrias de darle nuestras bases militares a los gringos. Como me gusta la coherencia de este gobierno.


miércoles 8 de julio de 2009

Pop-ó (Adiós, don Michael)

La llamada música pop no me gusta. Considero que, en su gran mayoría, los cantantes de este genero son malos; productos prefabricados que parecen sacados todos del mismo molde y cantan sobre las mismas cosas. Además, sin su apariencia física no habrían llegado ni a las puertas de los estudios que producen sus discos.

Pero Michael Jackson siempre me pareció la excepción. Es el único cantante pop que puedo decir que me gusta realmente. Él sí era un excelente cantante, además de un bailarín excepcional; las presentaciones eran brutales, componía canciones. Ese sí era un artista. Lástima que se haya vuelto loco, con todas las cirugías y demás, sin mencionar el hecho escabroso de su posible preferencia por los niños. Todas esas cosas mancharon una carrera musical fuera de este mundo. Porque, en mi humilde opinión, como Jackson no va a haber otro nunca más. Lo que hizo este señor en el terreno musical es insuperable y su talento difícilmente será igualable.

Y menos aún al ver los "cantantes" pop de hoy en día. Nada más hay que fijarse en toda esta onda impulsada por el Disney Channel (canal que está destruyendo toda una generación): Hannah Montana, Los Jonas Brothers, los de High School Musical y yo no sé cuántos petardos más. Desastrosos. Y no olvidemos que a Disney también le debemos tener que soportar a Britney Spears, Christina Aguilera y a esa mala y deprimente copia de Michael Jackson que es Justin Timberlake. Joder, Disney se cagó en la música.

Con el funeral de Michael Jackson quedó demostrado que se fue el más grande de esa cosa sin forma que es el pop. Dejó una muy buena música y unos récords imbatibles. Pero también unos escándalos horrendos y recuerdos de una vida excéntrica a más no poder. Quedan muchas dudas sobre las denuncias de abuso sexual a menores. Probablemente nunca se sepa a ciencia cierta si abusaba de niños o no, y eso dejará siempre una mancha en la memoria de Jackson, porque tal cosa es inexcusable.

Otra cosa demostrada ayer es que, como siempre, no hay muerto malo. Ahora todo el mundo adora a Jackson, cuando durante mucho tiempo el tipo estuvo bastante solo. Su último álbum vendió pocas copias. Ahora de muerto vuelve a vender millones. La gente es muy extraña.

Bueno, ahí queda la música para seguirla disfrutando. Y los videos para verlos, una y otra vez, porque son espectaculares (viva Youtube: ahí están completos, en tv siempre los cortan). Suerte pues, don Jackson, y ojalá eso del descanso eterno sea verdad, porque vaya que lo necesita.