sábado, 8 de mayo de 2010

ChuzaDAS

Aterrador es el calificativo preciso para lo que ha sucedido con el DAS. En su magistral debate, Gustavo Petro nos ha dado una muestra de la clase de hampones que nos han venido gobernando. Una estrategia de terrorismo de Estado es lo que se montó en el organismo de inteligencia, dirigida contra todo aquel capaz de mostrar la más mínima divergencia del pensamiento adoctrinador del gobierno, quien osara investigar un crimen en el cual pudieran estar involucrados los amigos del poder o presentara un obstáculo en el camino de la ambición desmedida de los "prohombres" de la patria. Esa es la Colombia amable en la que vivimos. Ése es el talante democrático del que se vanaglorian nuestros gobernantes. Hacen parecer a la Stasi un grupo de hippies desubicados.

Miento, sí son los más demócratas del mundo. La culpa es de la oposición quejosa, incapaz de ver nuestro paraíso terrenal, lleno de progreso y felicidad. Manada de guerrilleros: no han entendido que Colombia es pasión y que ya se puede vivir y viajar por ella. Además, los mamertos mienten al decir que este gobierno no da garantías y los persigue. Si algo les ha garantizado Uribe es que sus palabras nunca caerán en oídos sordos y sus ideas siempre serán escuchadas.

Da tristeza esta situación, especialmente por la indiferencia ante hechos tan graves. Lo que dijo Petro es muy cierto: las "chuzadas" son lo de menos. Aquí hay algo mucho más grave: terrorismo de Estado, como ya dije. Toda una estrategia para desacreditar a la oposición y amenazar de muerte a diestra y siniestra. Incluso a niños. Si eso no es indignante, no sé qué lo sea. No obstante, la gente va por ahí como si eso no importara. Estamos tan acostumbrados a nuestro salvajismo y la falta de reglas que tal exabrupto parece poca cosa. Tal vez nos merezcamos nuestra realidad.

Llorar contra la pared. Al fin y al cabo, como diría un colombiano de bien, lo que Petro denuncia poco importa: a fin de cuentas, ya se puede viajar por carretera.


1 comentario:

Tomáz dijo...

Y creo que el problema es más de fondo aún. Es bien sabido que en este país no gobierna la rama ejecutiva, sino los narcos y los empresarios. Por más que se monte un presidente "diferente" el poder y sus macabras herramientas seguirán en manos de los mismos.
Saludos, Iván.