lunes, 16 de agosto de 2010

Impresiones

Sobre la bomba en Caracol:

Este país avanzó tanto que volvimos a la época de los sicarios y los carros-bomba. Se presentó un atentado en la, se supone, ciudad más blindada de Colombia contra este tipo de ataques. Y fue en un edificio donde funcionan, no sólo oficinas muy importantes, sino nada más y nada menos que Caracol Radio. Por supuesto, se respondió con el extenso cubrimiento noticioso que buscaban los terroristas.

El gobierno fue bastante prudente a la hora de endilgar culpas, excepto por Rodrigo Rivera y Felipe Muñoz, que de inmediato atribuyeron el atentado a las Farc, al mejor estilo del gobierno Uribe. Sin embargo, el ataque es lo suficientemente extraño como para creer tan fácilmente que fueron las Farc. No parecen sus métodos, usualmente sangrientos. Todo parece indicar que fue la ultraderecha colombiana, descontenta con las primeras iniciativas del gobierno Santos, al que ingenuamente creyeron el heredero perfecto de Uribe. Y de comprobarse que así fue, pues estamos muy jodidos. Se probaría que ya la guerrilla (gracias al gobierno Uribe, eso no puede negarse) no es la peor amenaza de este país, sino la ultraderecha, solapada, rabiosa y violenta. ¿Vientos de golpe de Estado?

Sobre el concepto del Dane contra el matrimonio gay:

Qué emoción, qué orgullo patrio: vivimos en un país donde el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) no sustenta sus posiciones con cifras. Así es: a pesar de que es un departamento de ESTADÍSTICA, el Dane sustentó su concepto en contra del matrimonio de parejas del mismo sexo con citas de la Biblia. Edad Media de lujo, la nuestra. Ojalá la Corte Constitucional se les ría en la cara de su concepto. De lo contrario, se demostrará que la Biblia es la principal fuente de jurisprudencia en Colombia. Tal vez eso puedan demostrarlo con cifras.

¿Qué sigue? ¿Una zarza ardiendo que difunde las cifras de desempleo o de pobreza?

Y bueno, no olvidemos que la Iglesia también está en contra del matrimonio gay. Por lo menos hasta que los curas se puedan casar.

1 comentario:

Xavi B. dijo...

Una anacrónica sociedad feudal, así de podría definir a la nuestra. Resulta cómico el sólo hecho de que la filiación religiosa de un candidato aspirante a un cargo público tenga igual o mayor relevancia que la filiación política, y vaya yuxtapuesta a esta en su curriculum vitae.