domingo, 12 de septiembre de 2010

Once de septiembre

El once de septiembre ya era un día para recordar, aún antes de los avionazos a las Torres Gemelas. En 1973, el monstruo que fue Augusto Pinochet dio el golpe que dio inicio a su dictadura. Chile cayó en las garras de los milicos. Pero eso cada vez menos gente lo recuerda. Supongo que es menos espectacular para la vista que los avionazos.

Hoy Chile ha cerrado muchas de las heridas de la dictadura. Pero quedan varios idiotas que la justifican por el presente brillante del país suramericano. Nunca sabremos cuál hubiera sido el camino a seguir por Chile con el gobierno de Allende. En cambio, sabemos a ciencia cierta la infinita salvajada que fue la dictadura de Pinochet. Qué facil es justificar la barbarie cuando uno no la sufrió en carne propia (o cuando se está de acuerdo con las ideas que la perpetran). La fortaleza de la economía chilena no puede ser justificación para un gobierno que torturó, mató y desapareció a tanta gente. Sin mencionar que mucho de lo que es Chile hoy se lo debe a los aciertos de los gobiernos de Concertación.

Pero nada, siguen justificando a Pinochet y su salvajismo porque puso a Chile en la senda del progreso. Económico, por supuesto, que al parecer es lo único que importa. Como si ese modelo económico no se pudiera desarrollar democráticamente (bueno, con lo poco democrático que es el neoliberalismo). Pero yo lo entiendo: es la cerrazón mental de los que piensan que libertad es poder comprar cosas. ¿Los muertos? Pues se lo buscarían: quién los manda a estar pensando. Usar el cerebro para algo más que el trabajo y la supervivencia es cosa de tontos.


"Usted no se imagina lo que significa salir de su casa cada día, cada noche, cada vez, teniendo que mirar a los costados porque le resulta inevitable mirar a los costados, porque le quedó como un tic. No sabe lo que es darse cuenta de que asomarse al mundo es empezar a tomar precauciones, alertarse porque le han dejado el miedo incrustado como pedacitos de nácar taraceados en una cajita de madera. Eso es lo que deja haber sentido miedo bajo una dictadura. Usted, ¿qué sentía cuando veía a un patrullero? ¿Qué siente la gente normal en situaciones normales, pregunto, cuando ve policías, militares, tropas en desplazamiento? Nosotros sentimos un imperceptible, mínimo sobresalto. Una brizna de terror. Un odio pequeñito y ligero ya, casi olvidado pero inmortal. Es para toda la vida, y es infinito en sentido borgiano, ¿comprende? Porque el miedo deja marca. Es cierto que se va borrando con el tiempo, sí, como las cicatrices de las vacunas antivariólicas en los brazos, ¿vio? Pero igual que ellas nunca desaparece. Nunca."

Santo Oficio de la Memoria. Mempo Giardinelli.

4 comentarios:

Blanca dijo...

Hola Ivan muy sentido este artículo que pusiste, que no me queda claro si es tuyo, o de Giardinelli, de todos modos te digo, equivocado en ésto. Aqui en México, si recordamos la fecha que atañe a Chile, solo que donde yo lo leí, algo no me quedó claro, la postura del que escribía, porque yo recordala la fotografía famosa, del Sr. Allende, saliendo de un palacio de gobierno, en defensa, y esa persona, hablaba de Pinochet, como el héroe.
Respeto su historia y comprendo que hay dos versiones, dos o mas visiones.
Sobre el miedo que marca, a mi me han marcado algunos, pero, con los años, creo que han desaparecido. ese miedo a los uniformados que llegan a las puertas y gentes que desaparecen, que no sea nunca mas, en ningún lugar del mundo. Un saludo,amigo.

Hay tantas cosas que los patriotas no olvidamos, como los asesinatos masivos de estudiantes sy pueblo en México, en 1968. Nunca olvidaremos, no ha habido justicia.

Ivan Andrade dijo...

De Giardinelli sólo es el último párrafo, una cita textual de la novela.

En cuanto a que en México sí recuerdan la fecha: claro, no todo el mundo entrega al olvido este tipo de cosas. Pero veo una tendencia a olvidar el golpe de Pinochet y resaltar el atentado a las Torres Gemelas. Pero es bueno saber que en el mundo queda gente consciente del valor de la memoria.

Gracias, Blanca, por tu comentario.

Un abrazo.

Aquí me quedaré... dijo...

Buenas tardes, Iván.
Vengo desde el blog de Blanca.
Me gustaría decirte que no todos hemos olvidado.
Es un día que siempre recuerdo a pesar de la tragedia americana.

Hay dos fechas especiales en mi vida.
El 25 de Abril portugués y el Once de septiembre.

Saludos

blueandtanit dijo...

Wow!

totalmente de acuerdo con vos, nada justifica las muertes, el sufrimeinto, la violencia... La cita que dejaste me dió escalofríos.

No todo el mundo se entrega al olvido, aunque aquí en Colombia el olvido es pan de cada día (menos para las víctimas).

Saludos!