domingo 28 de marzo de 2010

Actitud

En una entrevista a Onetti le preguntaron:

Julio Jaime: ¿Cómo fue la historia alrededor de "Para esta noche", tu actitud ante la guerra de España?
Onetti: No, no, yo no tengo actitud ante la guerra de España, porque yo creo que no caben actitudes, ¿no? El individuo que no está a favor de la república española es un hijo de perra.

A algunos les sonará extremista, pero la jocosa respuesta del escritor uruguayo no es más que el ejemplo perfecto para mostrar que hay situaciones que no pueden ser justificadas de ninguna manera. En ese caso era la naciente dictadura de Franco, pero bien podríamos hablar de los nazis, las dictaduras comunistas, las militares latinoamericanas, etc. En el escenario actual de nuestro país, podríamos pensar en una situación injustificable; no al nivel de los ejemplos mencionados, pero injustificable al fin y al cabo: hablo de la candidatura presidencial de Juan Manuel Santos y de la, por ahora fallida, de Andrés Felipe Arias.

En el caso de Arias, no se entiende como alguien, excepto los que han sido beneficiados por él, puede votar por un hombre de evidentes tendencias corruptas, responsable de esperpentos como el intento de casi regalar las tierras de Carimagua a los palmicultores en detrimento de los desplazados a quienes habían sido prometidas dichas tierras, escudado en la lógica estúpida e inverosímil de que a los ricos esa tierra sí les produce pero a los pobres no. Y no olvidemos Agro Ingreso Seguro, programa que impulsó como ministro de agricultura y que en lugar de apoyar a campesinos terminó regalando dinero a familias adineradas, muy adineradas. Querer a un hombre así de Presidente es de tarados, de gente perezosa para pensar y de corruptos con todas las de la ley.

Por su lado, Santos es en este momento el candidato con más opciones para llegar a la presidencia. Este país está muy mal de la cabeza: Santos no conoce ética de ningún tipo y es uno de los campeones del volteareopismo criollo. Quienes hoy le alaban su lealtad a Uribe deberían recordar sus 'lealtades' previas, entre las que está nada más y nada menos la que tuvo por Pastrana. En cualquier otro escenario político, sus posibilidades electorales serían mínimas, pero ha sabido aprovechar la imagen de Uribe y la pereza mental del colombiano promedio, quien no quiere pensar y si Santos es el elegido de Uribe, pues ese es el hombre (algo igual sucede con Arias). Y sin embargo, cualquier país decente no olvidaría que Santos, como ministro de defensa, no respondió nunca por los falsos positivos; no sólo eso: cuando se descubrió la macabra práctica del Ejército, la primera reacción, como es la de cualquier mentiroso, fue negar lo sucedido. Sólo el peso de la realidad hizo a él y al gobierno reconocer los asesinatos.

¿Es este el tipo de hombres digno de gobernar? Al parecer gran parte de los colombianos piensan que sí.

Sin embargo, a algunos sí nos indigna el cinismo de estos señores y recordamos sus crímenes y mentiras. Una Operación Jaque no borra todos los inocentes muertos. Dejar a Santos llegar a la presidencia es avalar toda una forma de gobierno basada en el desprecio por la vida humana y por las reglas de juego de una democracia ya de por sí bastante maltrecha. Elijamos otro rumbo, alguien que nos lleve por nuevos y mejores caminos. Y desde ya cerremos el camino para Uribito en el 2014 entendiendo que no es nada más que un criminal corrupto y peligroso. Piense bien su voto: podemos tener algo mejor.

jueves 18 de marzo de 2010

Colombia Democrática*

De la alegría por la caída del referendo a la tristeza por la elección de un Congreso que nuevamente estará infiltrado por la mafia de este país. Así es Colombia: Un día uno está saltando porque la Corte Constitucional declaró inexequible el referendo y al otro está indignado por las nueve curules del PIN y quién sabe cuántas más de la U y otros partidos.

Pero empecemos por lo bueno. La Corte, en acto de dignidad y honestidad, dejó claro que el referendo es inconstitucional. A diferencia del Procurador, cuyo concepto legal no fue más que un favorecimiento al gobierno, la Corte sí se fijó, como debe ser, en los abundantes vicios de forma del trámite de la iniciativa gubernamental. El fallo fue una muestra de verdadero y profesional criterio legal, y envió un mensaje importante: los mecanismos y procedimientos legales están para algo, las reglas de juego son para cumplirlas. Por más popular que fuera la iniciativa (lo cual es discutible, pues fue iniciativa de un grupo pequeño que salió a buscar las firmas), no se pueden ignorar las reglas para el trámite de este tipo de procedimientos. El fin no justifica los medios.

Por fin se va a terminar el gobierno de Uribe, afortunadamente. Si bien tuvo el innegable logro del mejoramiento de la seguridad, lo cierto es que lo poco bueno que hizo ya estaba en vías de descomposición. En otras palabras: el país sigue hecho un desastre y empeorando. Eso sí, hay que reconocerle algo al gobierno Uribe: es el primero en la historia cuyo único logro consiguió opacar todos los fracasos y escándalos:

-Tenaz esa vaina de los 'Falsos Positivos'.
- Pero hombre, ya se puede viajar por carretera.

- El gobierno ordenó las 'chuzadas', eso es persecución ilegal.
- Pero hombre, ya se puede viajar por carretera.

- Increíble el Presidente pidiéndole el voto a los 'parapolíticos'.
- Pero hombre, ya se puede viajar por carretera.

- El Presidente dijo mentiras, sí se usaron las insignias de la Cruz Roja.
- Pero hombre, ya se puede viajar por carretera.

- Recibieron paramilitares a escondidas en la Casa de Nariño.
- Pero hombre, ya se puede viajar por carretera.

- Eso de la emergencia social es indignante.
- Pero hombre, ya se puede viajar por carretera.

Y así sucesivamente. No importa cuántos escándalos haya, la excusa de la seguridad y poder viajar por todo el país siempre sale a relucir. Unos genios completos.

Pero bueno, ya termina el gobierno del señor Uribe. Ahora esperar que no seamos tan brutos de escoger a Santos o a Uribito. Buen viento y buena mar a Uribe, y al decir eso me refiero a que ojalá su futuro sea una celda luego de que la Corte Penal Internacional lo condene por sus crímenes.

Como todo no puede ser alegría, ahora tenemos el enredo de las elecciones del 14 de marzo pasado. La lentitud en la entrega de resultados ha generado un problema tremendo, especialmente en lo concerniente a la consulta goda. Uribito y Noemí están con los pelos de punta esperando cómo queda la consulta y las irregularidades alrededor de las votaciones no hacen más que crispar los ánimos. También los candidatos a Senado y Cámara; Rodrigo Lara casi se va a las manos con un vigilante en Corferias, haciendo gala de un estilo callejero bastante ridículo. El papá se enfrentó a Pablo Escobar y éste bailotea antes de darle en la jeta a un celador.

Lo más triste de la jornada fue el triunfo del PIN, un partido compuesto por allegados a 'parapolíticos'. Una vez más los mafiosos se quedaron en el Congreso. Y eso sin mencionar a los miembros del Partido de la U que también están relacionados con paramilitares y narcotraficantes. Desconsolador pinta el panorama.

No todo fue malo: el Partido Verde logró cinco curules en el Senado (hasta el último boletín de la Registraduría). Por ese lado hay esperanza. A la hora de las iniciativas en el Congreso, los votos verdes van a valer oro. Los verdes van a ser decisivos. Y Antanas Mockus ganó la consulta, lo cual es una excelente noticia. Ese es un candidato que puede llevar a Colombia por nuevos y mejores caminos.

Bueno fue también que se quemaran los payasos de la farándula aspirantes a una curul, así como el lagarto Dussán, Borja, el siempre ridículo Moreno de Caro, Leonor Serrano, Samuel Arrieta, entre otros personajillos nefastos de nuestra fauna política.

Sólo queda esperar a ver cómo se resuelve el asunto de los escrutinios para saber a ciencia cierta quién queda y quién no. Y hacer fuerza porque Uribito pierda. No es que me guste Noemí, esa señora es una culebra, pero es el menor de dos males, y en las elecciones presidenciales difícilmente sería una competidora de peso. Uribito es un hamponazo: no le pueden premiar Agro Ingreso Seguro ni Carimagua, no seamos tan bestias. En todo caso, que los godos se dividan ya es una ganancia invaluable para el país.

Por último: en mi humilde opinión, lo de los tragos del Registrador es una cortina de humo. Sí lo hizo es muy grave, por supuesto, pero es lo menos grave que sucedió en una jornada electoral llena de irregularidades. Además, esas declaraciones de Valencia Cossio sobre la supuesta falta de garantías para las elecciones presidenciales y la hecatombe del domingo me parecen sospechosas. Yo de la gente de este gobierno puedo esperar cualquier cosa y no me extrañaría una triquiñuela ahora que el referendo se cayó. Algo podrido hay en esta situación.


*Recordar que así se llamaba el partido del primo del Presidente. Sí, el que tiene lios con la justicia por tener nexos con paramilitares.

lunes 8 de marzo de 2010

Discurso

Mi hermanito (que mide como dos centímetros más que yo y de las tallas de cerebro que me lleva no hablo porque me pongo a llorar) se graduó como politólogo de la Universidad Nacional el viernes pasado. Le figuró pronunciar el discurso, y aquí lo voy a poner, porque el chino hijuemadre me hizo aguar el ojo.

Donde otros pueden sentir envidia, yo siento un orgullo inmenso por el hermano que tengo. Los dejo con sus palabras:

Al sentarme a escribir estas palabras inevitablemente llegan a la cabeza los relatos de algún escritor ruso, cuyo nombre vergonzosamente he olvidado, que reiteradamente retratan la figura del joven estudiante decimonónico que adelanta sus estudios universitarios en medio de carencias inimaginables por muchos de nosotros hoy en día. Mientras ese personaje tiene que trabajar día y noche en los peores oficios posibles, enfrentar unos quebrantos de salud que harían sonrojar incluso al descarado sistema de salud colombiano y recurrir a los préstamos de viejas usureras que no merecen más destino que un hachazo en el occipucio, la mayoría de nosotros contamos con el apoyo de nuestras familias para estudiar una carrera que incluso hoy, el día del grado, no sabemos para qué es que sirve.

Por eso, quisiera comenzar valorando y agradeciendo semejante esfuerzo por parte de nuestras familias. En mi caso particular, a mi papá y a mi mamá les agradezco, además del sacrificio que ha implicado costear mi subsistencia y mis caprichos, el nunca haberme dado las respuestas de la vida, sino el darme la libertad para salir a buscarlas; a mi hermano* y a mi hermana, el haber sido contrapartes de inteligentes discusiones, guías de formación y cómplices en los momentos de ocio y esparcimiento; a mis tíos y tías, el respaldo cuando las condiciones se tornaron adversas; a mi abuelita, la valiosa lección del compromiso desinteresado y de la entereza ante los momentos difíciles; y a mi abuelito**, quien lastimosamente no alcanzó a verme acá parado, tiritando de los nervios pronunciando este discurso, le agradezco el haberme dejado una valiosa enseñanza: que no son los títulos, sino los esfuerzos, los que hacen a las personas.... que a cualquiera le pueden decir doctor pero no señor.

Lo que no nos resulta ajeno a nosotros, al igual que a ese estudiante peterburgués perdido en las páginas de algún Dostoievski, un Gogol o un Tolstoi, es el hecho de vivir la debacle de una época. Nosotros, al igual que él, quedamos impávidos ante la perversión de una aristocracia retrógrada que mantiene sus lujos y su poder a costa de la expropiación de la tierra y el usufructo injusto del trabajo, y que mantiene el prestigio de sus apellidos tiñéndolos de sangre y censura.

Nosotros, al igual que él, nos resignamos a un Estado anquilosado, deseoso de sostener sus maltrechas estructuras y el estatus de los sectores de los cuales recluta a sus funcionarios y oficiales a través del recurso a la uniformidad, la supremacía, el patriotismo, la alevosía (...) ideas todas de una rimbombancia impresionante, pero completamente desprovistas de significado y con una capacidad de causar daño alarmante.

Nosotros, al igual que él, vemos ceder los principios y valores ante la seducción por el dinero fácil, el desprecio absoluto por las demás personas, la fascinación por la plastificación de los cuerpos y la mediocridad intelectual y los Estados de Opinión. Nosotros, al igual que él, quedamos inmersos en la turbulencia de violencia que se genera cuando se responde con represión, olvido y maniqueísmos a las necesidades de transformación que impone el devenir de la Historia.

Sombrío panorama. Aquel personaje literario se hubiera ya abandonado a sus tormentos y sus pasiones o estaría a punto de hacerlo. Sin duda alguna, cometería un crimen, se auto-condenaría al ostracismo, o se suicidaría sin mayores contemplaciones. La otra alternativa, por supuesto, sería rendirse ante la resignación y sintonizarse con la marea de los tiempos que dicta que el valor supremo de una sociedad es la seguridad y que su ideal máximo es la banalidad, y que para conseguir esos fines se justifican todo tipo de medios.

En los libros de ese olvidado escritor ruso, la narración llegaría con eso a su fin. Para nosotros, por el contrario, el relato hasta ahora comienza a escribirse. El título que vamos a recibir esta noche está lejos de ser simplemente el símbolo que nos acredita como poseedores de un conocimiento particular o el reconocimiento de un largo y arduo esfuerzo académico; lo que representa para nosotros, realmente, es el reto de ser profesionales dignos y éticos que estén en la capacidad de escribir con nuevas tintas y en nuevas páginas la historia de Colombia.

Quisiera terminar excusándome con quienes esperaban que estas palabras fueran diferentes, que estuvieran colmadas de gratitudes y retribuciones a los compañeros y profesores, de anécdotas sobre nuestra vida universitaria, y que celebraran este grado como la culminación de una etapa fundamental en nuestras vidas. A esas personas les digo estoy convencido de que la mejor manera de honrar a esas personas con las que compartí mi experiencia en la Universidad y de reivindicar el papel de la Ciencia Política es proponer una reflexión sobre la situación del país y de nuestro papel como profesionales en una sociedad alienada. Espero haberlo conseguido. Muchas gracias.

Oscar David Andrade Becerra

Marzo 5 de 2010.



*¡Me nombró, hijuemadre, me nombró!
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