jueves 27 de mayo de 2010

Huevitos electorales (o de cómo las metáforas ridículas me patean los huevos)

Faltando pocos días para la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas, han quedado demostradas dos cosas: en primer lugar, que sí había con quién y Uribe no es ireemplazable; y segundo, que el Presidente sigue sin entender que hay leyes para cumplir y él no se las puede saltar.

Vamos por partes, como diría Jack el Destripador. Durante mucho tiempo la excusa perfecta fue decir "si no es Uribe, ¿quién?". Evidentemente, mientras fuera Presidente-candidato era pelea de tigre con burro amarrado y parecería que nadie le daba la talla. Pero en esta contienda electoral, sin él como candidato, se ha demostrado que hay muchos líderes en capacidad de ocupar la presidencia colombiana. Y la gente lo ha notado: la emoción por promover a sus candidatos ha sido grande y se han generado espacios de debate impensados en la patria uribista. Por supuesto, otros han entendido que hacer campaña es llenar de basura la campaña del otro. De todas formas, se siente un aire revitalizado en la democracia, que tendrá que luchar con ahínco para desterrar vicios de estos ocho años y de siempre (entre ellos el mesianismo).

Por otro lado, el Presidente continúa con las intervenciones ilegales en política, diciendo soterradamente a quién prefiere y atacando a otros candidatos. Eso de por sí ya es problemático y, como dije, ilegal. Pero lo más molesto es la forma en que lo ha venido haciendo: primero con lo del "caballito discapacitado", afirmación infame y discrminatoria, y ahora con la ridícula metáfora finquera de la gallinita y los huevitos. ¿Qué le pasa a este señor? ¿Cuál es su obsesión con los diminutivos? ¿No es eso muestra de alguna deficiencia sicológica? ¿Qué carajos es enguarar? Qué discurso tan molesto. Para mi tengo que nos cree tarados y por eso nos habla como le hablaría una maestra a su curso de párvulos.

En fin, ya nada me extraña de ese señor: ha demostrado una y otra vez el enano moral que es y su creencia de estar por encima de las leyes que dice defender. Afortunadamente ya va a terminar su período, aunque lo tendremos dando lora bastante rato. Si usted creía que López Michelsen opinaba de todo, espere a que Uribe sea expresidente.

Y seguiremos escuchando de él porque ha hecho esfuerzos ingentes por hacer parte de la gente ilustre de la patria. Él y su familia: hay que ver las acusaciones contra su hermano. Quedarán inscritos entre esas grandes familias de la aristocracia colombiana: los Santos, los Rodríguez Orejuela, los Ochoa Vasco, los Castaño. Los Uribe Vélez.

Pero claro, todas esas acusaciones son producto de una conspiración contra el buen nombre del Presidente, su prístina reputación y su accionar desinteresado por la patria: ni que sus hijos se hubieran hecho millonarios y él hubiese aumentado su poder y riqueza de terrateniente.


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El domingo a votar: ya sea en blanco o por el candidato de su elección, pero hay que votar. Eso sí, preferiblemente que su elección no sea Santos.


sábado 8 de mayo de 2010

ChuzaDAS

Aterrador es el calificativo preciso para lo que ha sucedido con el DAS. En su magistral debate, Gustavo Petro nos ha dado una muestra de la clase de hampones que nos han venido gobernando. Una estrategia de terrorismo de Estado es lo que se montó en el organismo de inteligencia, dirigida contra todo aquel capaz de mostrar la más mínima divergencia del pensamiento adoctrinador del gobierno, quien osara investigar un crimen en el cual pudieran estar involucrados los amigos del poder o presentara un obstáculo en el camino de la ambición desmedida de los "prohombres" de la patria. Esa es la Colombia amable en la que vivimos. Ése es el talante democrático del que se vanaglorian nuestros gobernantes. Hacen parecer a la Stasi un grupo de hippies desubicados.

Miento, sí son los más demócratas del mundo. La culpa es de la oposición quejosa, incapaz de ver nuestro paraíso terrenal, lleno de progreso y felicidad. Manada de guerrilleros: no han entendido que Colombia es pasión y que ya se puede vivir y viajar por ella. Además, los mamertos mienten al decir que este gobierno no da garantías y los persigue. Si algo les ha garantizado Uribe es que sus palabras nunca caerán en oídos sordos y sus ideas siempre serán escuchadas.

Da tristeza esta situación, especialmente por la indiferencia ante hechos tan graves. Lo que dijo Petro es muy cierto: las "chuzadas" son lo de menos. Aquí hay algo mucho más grave: terrorismo de Estado, como ya dije. Toda una estrategia para desacreditar a la oposición y amenazar de muerte a diestra y siniestra. Incluso a niños. Si eso no es indignante, no sé qué lo sea. No obstante, la gente va por ahí como si eso no importara. Estamos tan acostumbrados a nuestro salvajismo y la falta de reglas que tal exabrupto parece poca cosa. Tal vez nos merezcamos nuestra realidad.

Llorar contra la pared. Al fin y al cabo, como diría un colombiano de bien, lo que Petro denuncia poco importa: a fin de cuentas, ya se puede viajar por carretera.