sábado, 15 de enero de 2011

El camino equivocado

Revuelo, indignación, estupor, ha causado el video en que Beto Barreto, un ganadero de Casanare, reivindica el machismo y habla del Partido Machista Casanareño, agrupación que defiende el machismo como el ideal de ordenamiento de nuestra sociedad. El personaje, que parece salido de la imaginación del más loco de los dramaturgos, genera repulsión y al oírlo hablar cree uno estar viendo algo de hace muchísimos años. Pero no. Hoy día, aún hay hombres convencidos de la inferioridad intelectual de las mujeres y que su único papel es complacer sexualmente al hombre, parir hijos y mantener en orden una casa. Y, más increíble aún, hay mujeres que defienden esa forma de pensar, porque hay algunas que "si se merecen su golpe por vagabundas".

Que ese pensamiento perviva es muestra de que es poco lo que hemos avanzado. También de que el feminismo no ha dado batalla donde debe ser. Encerrado en la academia y cazando peleas inanes, no logra cambiar la forma de pensar de la masa. Ha tenido más éxito masculinizando a la mujer que feminizando el mundo (esa es la única cosa sensata que ha dicho Isabela Santodomingo en su vida). ¿Cómo lograr cambiar algo cuando la pelea se vuelve contra, digamos, la lengua? Se empecinan en que siempre debe hablarse y escribirse usando tanto el artículo masculino como el femenino, como si así las mujeres fueran a aparecer en los escenarios que les han sido vedados. El idioma se les volvió el enemigo, porque es patriarcal y discriminatorio. Pero si se dice siempre 'los y las', 'colombianos y colombianas', todo cambiará. Hombres y mujeres seremos iguales, las mujeres podrán acceder a lo mismo que los hombres. No veo cómo puede ser eso, cómo esa forma de hablar hace a la sociedad más inclusiva. Bien puede decirse "los colombianos nos vamos a ver fútbol mientras las colombianas recogen la loza del almuerzo y la lavan". Pero allá ellas con su pelea vana.

Hasta leyes han querido pasar para que sea obligatorio escribir en documentos usando los dos géneros. En lugar de tratar de lograr verdaderas mejoras en la situación de las mujeres, en la discriminación laboral, por ejemplo, el acceso a la educación, la despenalización del aborto, la violencia contra ellas, etc. Destruir la economía del lenguaje es una causa más fácil. Se puede ser activista de eso desde el computador portátil.

¿Saben por qué mujeres como las hermanas Mirabal o Rosa Parks perduran en la historia? Porque su lucha no era tan idiota como querer modificar la lengua para que la realidad cambie de un momento a otro o querer cambiarle el nombre a la vagina. Ellas sí hicieron algo de valor. A las Mirabal les costó la vida. Rosa Parks ayudó a cambiarle la cara a un país. En lugar de luchar porque siempre se señale la presencia femenina, deberían hacerlo porque, simple y llanamente, al mundo no le importe que sean mujeres cuando quieran lograr algo. La carta de género debería desaparecer: sus capacidades pueden hablar por ellas más elocuentemente que exigir que el auditorio tenga siempre presente que los asistentes no son todos hombres. Todos los días, las mujeres demuestran que tienen las capacidades para desempeñar cualquier cargo, desarrollar exitosamente cualquier labor. ¿Por qué enfrascarse en peleas tontas?

Mucho camino tiene el feminismo por recorrer para llegar a la verdadera equidad de género, y si se dedica a pelear contra el idioma (el único que realmente no es enemigo de esa equidad), se le va a hacer demasiado tarde para llegar al final. Mientras tanto, tipos como Beto Barreto se multiplican. Y también las mujeres que los quieren así.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ufff muy cierto y más teniendo en cuenta q muchas de las mujeres q se consideran feministas ni saben de grandes figuras como las Hermanas Mirabal y no tienen idea de las cosas q en serio marcan la discriminación de género y lo único q hacen en incubar más machismo. Tienes toda la razón, beso, Isa