miércoles, 5 de enero de 2011

Recibe a Jesús en tu corazón

La época de fin de año suele ser de mucha espiritualidad para algunas personas. También de consumo desaforado. Pero todo en aras de recordar el nacimiento del hijo de Dios. Y eso está bien. Especialmente la parte en que dejan que un cura o pastor les diga lo que tienen que creer y les interprete la Biblia a su acomodo. Tienen que estar preparados para recibir a Jesús, nuestro salvador.

¿Y cómo no esperarlo? Lo necesitamos. Además, es difícil no encontrar atrayente la figura de Jesús. Entrañable un hombre que, terminándose el alcohol y, por lo tanto, la fiesta, decide convertir el agua en vino para poder seguir con la parranda. Todos necesitamos uno de esos en la juerga. Ni hablar de alguien que puede multiplicar panes y peces: por ahí derecho puede seguir con chicharrones y puntas de anca. El tipo es también un excelente contador de historias, llamadas parábolas, y es capaz de caminar sobre el agua para entretener a sus amigos, o referir historias de trabas, como esa en la que se trabó en el desierto y comenzó a ver al Diablo. Un hombre de esos no lo deja aburrir a uno nunca jamás.

Si usted tiene un accidente, Jesús puede ayudarlo, como cuando le pegó la oreja al soldado en el huerto de Getsemaní. Podría luchar contra los vendedores ambulantes, como cuando sacó a los vendedores del Templo, y curar a los ciegos y sordos, para que vuelvan a ver y oír correctamente y dejen de votar por la U y el Partido Conservador. Y, con la pinta que tiene, podría montar una excelente banda de rock, con más miembros que Slipknot, porque tiene doce amigos que lo siguen a todo lado.

Jesús es tan increíble que logró que cuatro tipos escribieran sobre su vida cosas diferentes, e incluso notoriamente contradictorias, pero dos mil años después la gente siga creyendo que esa es la palabra única e inmutable de Dios. Bueno, eso en realidad es labor de la Iglesia que defiende (¿o será pervierte?) su nombre.

Por eso, hermanos, deben recibir a Jesús en su corazón. Eso lo sabrían si leyeran la Biblia. Pero si lo hicieran, claro, ya estarían a punto de dejar de creer que Jesús es hijo de Dios e, incluso, de creer que Dios existe. Por eso es mejor creerle al cura y al pastor.


2 comentarios:

Blanca dijo...

Hola Ivan, ( así como si nos conocieramos, cuando todo lo que hago es leer tu blog de vez en cuando) Me ha gustado tu irreverente y humorística entrada, sabes, yo tengo dos entradas sobre Jesús también, parece que de cualquier modo, el anda presente en el entorno, o en nuestra mente.

Un abrazo, con el pretexto del año nuevo y todo esto de fiesta en fiesta que ya se acabó. Mucha carga positiva, y poca negativa, para ti, ya luego le preguntas a un electricista que sucede con este desbalance de cargas, yo no lo sé. Hasta luego.

Gaviota dijo...

Algunos de los que creemos en la figura de Jesús sí hemos leído la Biblia. Me parecen muy válidas las críticas, pero también me parece que no es correcto satirizar acerca de la figura de Jesús simplemente porque los "biógrafos" digan cosas diferentes. Sería como burlarnos de Sucre debido a la visión que plantea Mauricio Vargas sobre él.

Es claro que gran parte de lo que se consigna en los evangelios fue manipulado mucho tiempo después por los jerarcas de la Iglesia Católica.

En una cosa sí estamos de acuerdo: sería chévere contar con un amigo así.