miércoles, 17 de agosto de 2011

Demente

En alguna parte leí, o escuché, que el vestido y la corbata son el uniforme del capitalismo. Eso expresado, por supuesto, en un sentido peyorativo. Puede que así sea, que esa forma de vestir represente un sistema que a veces se muestra tan opresivo como un nudo de corbata demasiado apretado. Porque la corbata es, sin lugar a duda, una de las prendas más horribles jamás inventadas.

Sin embargo, hay días en que uno cree que estaría bien usar corbata a menudo. Andar formal todo el tiempo, ser un hombre con habilidad para los negocios, pensar constantemente en el dinero (desde la abundancia, no desde la escasez. Hay encorbatados vaciados, claro, pero bueno). Pasársela en reuniones, conocer más encorbatados buenos para hacer plata y mujeres que sin corbata también hacen plata en un abrir y cerrar de ojos. Mejor dicho: entrar en la lógica que te pide el mundo. ¿Cómo triunfar sin corbata y sin oficina?

Luego recupero la razón y recuerdo que detesto profundamente las corbatas, que si me tocara usar una todos los días, moriría un poco por dentro cada jornada. Con todo y que las mujeres suelen decir que uno se ve bien en vestido y corbata. Supongo que ese aspecto tiene su encanto.

Y si no que lo diga Don Draper.

Esas son las sandeces que se le ocurren a uno por estar viendo Mad Men.

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