martes 29 de marzo de 2011

Cultores incomprendidos del idioma

Los comentaristas deportivos son seres incomprendidos. Nos burlamos de ellos por su forma de hablar, sin comprender sus verdaderas intenciones. No hemos caído en la cuenta de que ellos, en este país con fama de hablar el mejor español del mundo, fama que refuerza todos los días con el mal uso del 'demasiado' y el 'colocar', son los legítimos y preclaros herederos de nuestros grandes gramáticos, de hombres como Rufino José Cuervo y Miguel Antonio Caro, excelsos cultores de la lengua castellana.

Así es: ellos son los Cuervos y Caros de nuestro tiempo. Partido tras partido renuevan la vida del idioma. Lo que parece un pisoteo descarado de nuestra lengua no es más que el intento por inyectarle nuevas fuerzas. Sus neologismos son intentos desesperados por adaptar el español a los nuevos tiempos. Y por educarnos. Por eso los esfuerzos ingentes por complicar excesivamente la forma de hablar para explicar un partido de fútbol. A punta de conceptos intrincados y neologismos descabellados intentan hacernos entender que el idioma es algo vivo y cambiante. Y que cualquiera de nosotros puede asesinarlo. Por eso las defensas de los equipos tienen 'desinteligencias', hay jugadores que tienen buena 'saltabilidad' y por culpa de Dios nuestro Señor los partidos pueden ser "climáticamente accidentados". La realidad futbolera es compleja y necesita de estos conceptos para ser explicada.

Estas grandes mentes deberían dedicar sus esfuerzos a la creación de un Diccionario de régimen y construcción del idioma. Tal vez puedan concluir la labor titánica de Cuervo. Su profundo conocimiento del español les permitiría tal hazaña. Y gracias a su acceso a los medios masivos de comunicación podrían llegar a donde los gramáticos decimonónicos ni siquiera soñaron. Lograrían que millones aprendieran que 'recibir' es una palabra sosa y por eso ellos se inventaron que se dice 'recepcionar'; que no es el balón si no el 'útil'; que los jugadores no tienen trasero (mucho menos culo: no sólo son guardianes de la lengua, sino de la moral) sino "zona glútea". En fin.

Es hora de comprender a los comentaristas deportivos y su labor. La RAE es una institución anquilosada y caduca. En las ágiles e irrespetousas lenguas y mentes de nuestros comentaristas está el futuro de la lengua castellana. Junto con los adolescentes que eZkRiben azí (y adultos, que los hay) y el desprecio general por la ortografía de la gente del común, serán los creadores de la lengua del mañana. Destruirán la que tenemos para construir el engendro del futuro. Olvidaos del pasado y prohijad el porvenir: Tal vez, en los años venideros, existan los Institutos Hernández y Fernández o Vélez y Torres junto al Caro Y Cuervo. Las transmisiones deportivas son el escenario donde se forja día a día nuestro idioma y donde las nuevas autoridades dan cátedra del manejo de la lengua. Estemos atentos.

viernes 25 de marzo de 2011

¿Quién dijo que los yuppies no protestaban?

La movilización de esta semana, llamada "Revolución pacífica por Bogotá" tuvo una particularidad bastante interesante: estaba llena de yuppies. Muchos. Cualquiera con un mínimo conocimiento de la historia de las movilizaciones sociales en Colombia encuentra esto curioso. Los yuppies no se han caracterizado por liderar movimientos contestatarios. Al parecer eso está cambiando.

Aquí está la muestra de cómo la protesta se vuelve asunto de las páginas sociales. Nuestra gente 'bien' no olvida que, hasta en una protesta, hay que tomarse fotos y salir divinamente. Uno quisiera creer que la presencia de los yuppies en una movilización de este tipo es muestra de que estos personajes en realidad están desarrollando una conciencia política comprometida con Bogotá. Sin embargo, me queda la sensación de que, una vez se terminen las obras y los trancones disminuyan, y que la delicuencia merme, volverán a desentenderse de lo que sucede con esta ciudad. Porque si algo ha demostrado la alcaldía de Samuel Moreno es que los trancones son agentes políticos importantes. Sin ellos, a la gran mayoría de la población le importaría poco y nada lo que sucede con la capital. Si la corrupción no se ve y no me hace llegar tarde a casa, al trabajo o a una fiesta, pues no hay tanto problema. Si no me atracan, no es tan terrible que saqueen el erario. Aunque Bogotá es ciudad de todos, a veces pareciera la ciudad de nadie.

Vamos a ver. De pronto el liderazgo de Fonseca nos trae un arroyito de conciencia ciudadana, güeón. Lo dudo, pero todo es posible en este país. A lo mejor el segmento poblacional que descubrió la conciencia política por Facebook haga algo por la ciudad. Ahora que la gente divinamente se moviliza, tal vez las protestas dejen de ser asunto de mamertos y terroristas, de mechudos horrorosos y gente maloliente que jode por joder. Porque eso es lo que cree el colombiano promedio sobre las protestas.

Que los ojos protegidos por gafas oscuras, incluso en días lluviosos o en la noche, lideren al pueblo colombiano. Queremos a Bogotá de vuelta, mariquis.

martes 22 de marzo de 2011

Escribir ¿para qué?

Escribir para decir algo. Para no decir nada. Para creer que se está diciendo algo cuando en realidad no se está diciendo nada.


Escribir para comprender. Para responder preguntas. Para hacer preguntas. Para conocerse a sí mismo. Para conocer a los demás. Para que tus amigos te quieran. Para que te odien. Para acercarse a la realidad. Para alejarse de ella. Para volverse loco.


Escribir para cambiar el mundo. Para dejarlo como está. Para que te lean todos. Para que no te lea nadie.


Escribir para hacer arte. Para gastar papel y asesinar árboles.


Escribir para inquietar. Para entretener. Para alterar vidas. Para dejarlas igual. Para crear mundos. Para destruirlos. Para ser Dios. Para ser el Diablo.


Escribir para ganar dinero. Para no ganar un centavo. Para sobrevivir. Para morir de hambre. Para ser famoso. Para no ser nadie. Para perdurar en la historia. Para caer en el olvido.


Escribir para calmarse. Para enfurecerse. Para llegar lejos. Para no salir de casa.


Escribir para investigar. Para mentir. Para decir la verdad. Para pegar los pedazos de la realidad. Para fragmentarla.


Escribir para mostrar algo. Para ocultarlo. Para poner a prueba al ser humano.


Escribir porque es necesario. Por vocación. Porque no se puede hacer nada más. Porque no se sabe hacer nada más.


lunes 14 de marzo de 2011

Estupidez infinita

Hoy cumpliría años Albert Einstein, quien alguna vez dijo: "Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro". La brillante aseveración de uno de las mentes más impresionantes que ha dado la humanidad es una de las cosas más ciertas que se han dicho. Sin embargo, la noción de "estupidez humana" a veces pareciera ser algo etéreo, abstracto, difícil de aprehender. Pero no lo es. Las pruebas concretas de cuán estúpidos podemos llegar a ser los humanos están por todos lados:

- Hugh Grant engañando a Elizabeth Hurley con una prostituta; una prostituta terriblemente fea.

- Alexis García afirmando que tener a Morantes es como tener a Messi. Morantes será un gran jugador, pero por favor...

- Monseñor Juan Vicente Córdoba afirmando que si al niño le preguntaran, diría que prefiere tener papá y mamá.

- Benedicto XVI diciendo en África que el condón no ayuda contra el sida, sino que empeora el problema.

- Creer que los terremotos son producto de la falta de cuidado del ser humano con el planeta.

- Los ecofascistas que condenan la impresión de un libro como un atentado contra el medio ambiente, y lo hacen desde un computador que está prendido veinte horas diarias.

- Una feminista cuya mayor lucha en la vida es lograr que el lenguaje sea 'incluyente'. Es decir, complicarle innecesariamente la vida a todo el mundo poniéndolo a usar tanto el artículo femenino como el masculino siempre y sin excepción.

- Ernesto Samper diciendo que todo fue a sus espaldas.

- Los colombianos que creyeron y votaron por el cartel de Cali en el 94. Los que lo hicieron por el cartel de Medellín en el 2002. Y todavía más los que creyeron redimirse de su voto por Samper votando por Uribe.

- José María Aznar diciendo que los musulmanes debería disculparse con los españoles por haber ocupado la península Ibérica por ocho siglos.

- Antonio Casale afirmando que Maradona no es uno de los grandes de la historia del fútbol. Que si por él fuera, sacaría al argentino de cualquier lista de grandes jugadores.

- Samuel Moreno asegurando que el 95% de las obras en Bogotá está sin retrasos.

-Fernando Londoño cuando fue ministro y su cuento de que en seis meses no habría sembrados de coca en el Guaviare.

- Evo Morales y su teoría del pollo que afecta a los varones "en su ser como hombres" y los vuelve homosexuales.

- George W. Bush.

- Los culicagados caprichosos de los programas de MTV.

- Las barras bravas/pandillas de fútbol.

- Los libros de autoayuda.

- La glorieta de la cien con quince.

- La gente que acampa por días para entrar a un concierto. La gente que llora por ver a un famoso.

- La gente que celebra disparando al aire.

- Un colombiano nazi. Cualquier nazi.

- Paris Hilton.

- Las secciones de farándula de los noticieros.

Esta lista, como la estupidez, puede ser infinita. Esto fue lo que se me ocurrió de buenas a primeras.

miércoles 9 de marzo de 2011

El día de la mujer

Creado para conmemorar las luchas de las mujeres por acceder a sus derechos, el día de la mujer se ha vuelto otra cosa. Básicamente, es una jornada donde los niveles de ridiculez llegan al techo. Por un lado están las féminas que, en un día que recuerda a mujeres fuertes que, incluso, murieron por protestar y pelear por sus derechos, se quejan porque el novio no armó una fiesta llena de chocolates, globos y tarjetas para celebrar el día; por otro lado, están los hombres que sienten el impulso irrefrenable de convertirse en poetas -'poetas'- y crear los versos más empalagosos y sin sentido que la humanidad haya conocido. Aunque, en honor a la verdad, estos poetas coyunturales siguen existiendo porque aún hay mujeres que lo dan por tres líneas de 'poesía' melcohuda y dulzarrona.

Es el día perfecto para que triunfe el capitán de la complicación lírica, ese especialista en cantar mucho sin decir nada: el señor Ricardo Arjona. La dedicatoria de sus canciones debe aumentar a niveles cósmicos el día de la mujer. Porque sus letras, supuestamente, dicen cosas bonitas sobre el amor y las mujeres. Nadie sabe a ciencia cierta qué dicen, pero así debe ser. Los chicos las dedican y las chicas se derriten. No entender lo que dice la canción es tierno, romántico y muy excitante.

Además, nunca supe por qué Arjona, para celebrar a la mujer, decía aquello de "lo que nos pidan podemos", cuando es uno el que lo pide como puede.

Feliz día (atrasado), mujeres. Y ojalá recuerden de verdad para qué está el día de la mujer. No es tan grave que el novio estuviera viendo un partido de fútbol cuando a ustedes, niñas, les pagan menos por el hecho de no tener falo.