viernes, 13 de julio de 2012

Saldaña

Saldaña venía con la expedición de Belalcázar. Al cruzar un río encontró la muerte. Igual que Federico Barbarroja, pero sin un imperio en el bolsillo. Al contrario: era nadie, un soldado aventurero entre cientos, y su nombre sólo podría perdurar por el poder de lo fortuito.

Saldaña se ahogó en el río que hoy se llama igual a él.

A veces no es la vida la que nombra. A veces la que nombra es la muerte.

3 comentarios:

Javier Pimentel dijo...

No tenía ni idea de esto.
Pero yo pienso que no es tan raro eso de que la muerte cuente más que la vida para la posteridad. Mucha gente se ha hecho inmortal simplemente por tener ¿la suerte? de morir en el lugar y momento precisos.

Requisitos Visa dijo...

Tampoco tenia idea de esto excelente la leyenda gracias por compartirla.

Hosting dijo...

Muy interesante este tipo de cultura general valioso el articulo.