jueves, 13 de septiembre de 2012

Gloria

Yo quería escribir una entrada sobre la gloria. No sobre el pastel, o sobre la tía de alguien; mucho menos sobre ese comercial de Movistar que probó ser premonitorio, el de las señoras persiguiendo al Bolillo Gómez. Yo quería escribir sobre la gloria y empecé la entrada ocho veces, pero no funcionó. 

Gloria como la de los atletas, esa que todos vimos en los Olímpicos, ese par de semanas donde la humanidad parece mejor de lo que en realidad es. Esa que se alcanza en lo alto del podio y arranca lágrimas de felicidad. Se las arranca a quien gana y a quienes vemos la victoria: nos emocionamos y lloramos y sonreímos, porque en este mundo prosaico el deporte es uno de los últimos refugios de la épica y el heroismo.

Disfrutamos de los destellos lejanos de la gloria y sentimos nostalgia de eso que nunca alcanzaremos. Porque para nosotros la gloria viene en muestras pequeñas: gloria es lograr sentarse en el bus y no hacer un recorrido de una hora de pie; gloria es lograr llegar a fin de mes con ese sueldo que siempre parece tan poca cosa; gloria es poderse tomar una cerveza con el papá porque ese fin de semana no toca trabajar. Glorias pequeñas que no parecen glorias. No son de esa Gloria escrita con mayúscula. A lo mejor no somos héroes para nadie.

La gloria nos llega muy chiquita, o nunca nos llega.

Yo quería escribir una entrada sobre la gloria, pero nunca salió.

1 comentario:

Jormanks dijo...

esas cosas que parecen victorias no lo terminan siendo: no quedarse hasta tarde o que paguen a tiempo.

Claro.

Pero es que uno de "oficinista" nunca se va a consagrar.

A mí me parece que sí alcanzó a escribir sobre la gloria, esa que requiere más que un esfuerzo un sacrificio. Parece que es algo proporcional.