domingo, 14 de octubre de 2012

Una caña de pescar para el abuelo

La sincronicidad, definida por Jung, es "la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal". Es decir, cuando mentalmente vinculamos dos sucesos que en realidad no están relacionados.

Leo un libro titulado Una caña de pescar para el abuelo, escrito por Gao Xingjian, quien recibió el premio Nobel de literatura en el año 2000. El libro me lo regaló mi abuelo, un día que estábamos haciendo mercado en Carrefour, hace varios años. No lo había leído, seguía en mi mesa empacado, a la espera de su momento. Y ese momento llegó precisamente en la semana del tercer aniversario de la muerte de mi abuelo. Semana en la que, además, otro escritor chino, Mo Yan, recibió el Nobel.

Probablemente no son sucesos relacionados y el vínculo que establezco está más que explicado con la sincronicidad. A lo mejor mi elección de lectura fue totalmente racional y premeditada, teniendo en cuenta la fecha. Y sin embargo, a veces es mejor creer en una relación de los sucesos que está más allá de nosotros, en esa magia de las coincidencias, porque la magia solo es tan real como queremos creer, y verla en las pequeñas cosas, en ocasiones, es la fuente más copiosa de alegría, esa que se sobrepone sin dificultad a la tristeza y dibuja una sonrisa involuntaria, por ello real como ninguna otra.

La sincronicidad explica perfectamente todo esto. Pero yo me quedo con la idea de que leí un cuento de un hombre que recuerda a su abuelo difunto al encontrar una tienda de cañas de pescar, precisamente tres años luego de que mi abuelo se fuera, porque hay una razón. Después de todo, él me regalo tanto el libro que leo ahora como el primer libro de mi vida, cuando aprendí a leer. En esas hojas sigue conmigo.

Prefiero recordar siempre las palabras de Cicerón que hicimos poner en la lápida del cenizario: La vida de los muertos está en la memoria de los vivos.

No hace daño un poco de irracionalidad feliz.


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