lunes, 4 de marzo de 2013

"El miedo es de derecha"

En días pasados, @juglardelzipa publicó en su blog una entrada sobre el miedo, a propósito del revuelo que se dio por las declaraciones de Petro acerca del uso de celulares en la calle. Allí, @donalvar hizo un comentario en donde exponía que el miedo es de derecha.

Tanto el texto como el comentario me devolvieron a unas reflexiones que yo mismo hice luego de que me robaron. Eso fue como a principios de 2010, un sábado cuando salía de mi casa a encontrarme con un amigo. Es la única vez en mi vida que me han atracado: nunca me robaron en zonas peligrosas de la ciudad, ni siquiera cuando salía a la madrugada de bares a coger un taxi. No: fue al lado de mi casa y a las nueve de la noche. Aunque siempre he sido paranoico, después de ese episodio la paranoia empeoró. Además, en esa época hubo varios robos en el barrio, una inseguridad que nunca se había sentido tan fuerte por estos lados. Como dicen por ahí, se juntó el hambre con las ganas de comer.

Comencé a desarrollar un genuino terror de salir a la calle. Varias veces preferí no salir que arriesgarme a volver tarde a mi casa. Siempre que cogía un bus imaginaba que se iban a subir a robar. Evitaba caminar por la ciudad, y eso que siempre me ha gustado mucho caminar. La ciudad entera se convirtió en una amenaza para mí. Calles y parques en los que antes me sentía perfectamente seguro se convirtieron en lugares donde cualquier calamidad podía ocurrir. Y aunque poco a poco he perdido ese miedo irracional a salir a la calle, aún no ha desaparecido del todo. Es una vaina muy fea vivir con esa sensación.

Por culpa del miedo me encontré pensando cosas horribles. Cuando uno se deja llevar por el miedo y la paranoia, cree cosas tan idiotas como que la "limpieza social" está bien, o se siente cercano a posiciones autoritarias en cuanto al trato de la criminalidad y la seguridad. Por el miedo uno se transforma en otra cosa, algo detestable e irracional.

Uno se convierte, sin querer, en un godo recalcitrante, de esos que creen que la muerte y el castigo sanguinario solucionan todo. En un devoto del odio.

Experimenté en carne propia cómo el miedo es combustible para llevar a la gente a apoyar políticas enfocadas en encontrar enemigos y peligros en cualquier lugar. Entendí que un conservador extremista (a veces incluso esos que se dicen 'moderados') es, ante todo, una persona asustada; no esos personajes rebosantes de valor y autoridad que interpretan los políticos de esa tendencia y quienes los apoyan, sino gente atemorizada que busca refugio en la eliminación de los demás, los que piensan distinto o se atreven a considerar que el mundo no tiene todos esos peligros, o que lo peligroso se puede combatir de otras formas. Y por eso las armas y la autoridad violenta se convierten en el mejor escudo. Qué importa pisotear unos cuantos derechos o asustar a mucha más gente, si eso nos mantendrá seguros.

Pero ¿es realmente seguridad esa sensación de peligro inminente una vez se dejan atrás las cincuenta y dos chapas de la puerta de la casa? ¿Es seguridad negarse a vivir y habitar los espacios de la ciudad? No creo. Y ciertamente tampoco es buena calidad de vida. ¿Cómo va a serlo el temor permanente al lugar en que vivimos? Por eso es necesario luchar contra ese miedo, recuperar la ciudad como el espacio elemental donde uno se desenvuelve.

¿Hay que ser cuidadoso? Claro. Pero eso es distinto a dejarse paralizar por el temor.

2 comentarios:

Lanark dijo...

Tremenda polémica la que ha desatado eso del miedo en Bogotá. Tiene muchas aristas eso, y saca a la luz muchas cosas de las que uno no es completamente consciente.

Yo estoy feliz de haber inspirado esta entrada, y halagado de ver que mi comentario resonó tanto.

Anónimo dijo...

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