jueves, 15 de septiembre de 2016

Yo no soy homofóbico, pero...

Es sorprendente cómo los homofóbicos han logrado convencerse a sí mismos de que no lo son. Siguen creyendo que la homosexualidad es algo antinatural y la llaman aberración, se refieren a la comunidad LGBTI con remoquetes burlones como “la Comu”, comparan a los homosexuales con pedófilos y zoofílicos, se dan a sí mismos cargos inverosímiles como “activista heterosexual” (la pobrecita mayoría necesita defensa), declaran barbaridades como que ahora los homosexuales tienen más derechos que los heterosexuales, organizan marchas de claros tintes homofóbicos e inventan términos peyorativos como “ideología de género” (negando la existencia misma de las personas LGBTI al llamarla "ideología") para sentir que están argumentando académica y científicamente, apoyan referendos para que el voto de las mayorías niegue los derechos de una minoría, pero aún sostienen que no son homofóbicos.

Creerán que la homofobia solo es salir a patear maricas en la calle, pero no es así. Y mientras no se den cuenta de todos los prejuicios que tienen, no podrán comenzar el difícil trabajo de cambiarse a sí mismos para entender de una vez por todas que los LGBTI existen, no son una ‘ideología’ y deben tener los mismos derechos que todo el mundo.




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